Entre abejas y miel: La silenciosa labor de los apicultores

Apicultor. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Criar abejas tiene un aire de misterio y dedicación. Los apicultores, con paciencia y destreza, logran que las abejas les devuelvan su esfuerzo en forma de un dulce incomparable, un néctar que conserva la pureza que la miel procesada no puede ofrecer.

Los apicultores que aquí les presento viven en el municipio de Yaguajay y trabajan en la finca agroturística “Los Álamos”, parte de la Empresa Flora y Fauna de Sancti Spíritus. Su maestría no pasa desapercibida, conquista a quienes visitan este lugar.

El humo blanco usado en la apicultura es frío y denso, no irrita a las abejas, ni impregna la miel con olores desagradables. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Día tras día, los apicultores cuidan de la salud de sus abejas y las salvaguardan de otros depredadores. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El ahumador de fuelle es el más extendido y está compuesto por un cuerpo metálico cilíndrico con salida en forma de tubo en la parte superior. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Apicultor. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Inspección del panal. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El humo que utilizan los apicultores se utiliza para calmar a las abejas y hacerlas más dóciles durante la inspección de la colmena. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Apicultor. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Una vez que las abejas terminan el proceso que tarda alrededor de tres semanas, los apicultores recolectan la miel y la jalea para así poder obtener otros productos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Degustación. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.