La foto del día 20 de julio en Cubadebate

Para Ismael Francisco, a los periodistas cubanos

Demasiados hechos al mismo tiempo en Washington: se pliega la tela roja sobre la tarja de bronce que dice en la pared de piedra caliza que esta es la Embajada de la República de Cuba; sobre territorio insular -sin salir de la capital estadounidense- decenas de las más importantes figuras de la política pública de EEUU; una de las más grandes concentraciones de periodistas por metro cuadrado que los reporteros hayamos visto; Bruno Rodríguez y John Kerry en amable apretón de manos; una caminata por la barriga del Departamento de Estado que pasó de la cocina al enjoyado Salón Benjamin Franklin; Danny Glover abrazando a todos a la entrada de la misión diplomática cubana, como si le hubiera nacido un hijo; Silvio Rodríguez con corbata; un loco que intentó montar un show con pintura roja para acusar a la Isla y pareció solo eso, un loco en medio de una fiesta a la que no había sido invitado…

Pero todos esos flashes del 20 de julio y otros que se me escapan están en mi memoria desdibujados por la emoción de apenas cinco minutos: aquellos transcurridos entre la Marcha de la Bandera, y el momento en que dejaron de sonar los acordes del Himno Nacional en la ceremonia de apertura de la Embajada de Cuba en Washington.

Comenzó a las 10:33 de la mañana con un cielo impresionantemente azul, unas nubes empedradas como en un cuadro de John Constable y un sol de Santiago de Cuba. Había centenares de personas expectantes en el jardín, pero tenía la sensación de que solo estábamos Ismael Francisco, el fotógrafo de Cubadebate, y yo con la bandera.

Cuando el Canciller junto a los tres engalanados soldaditos cubanos comenzaron a izarla, ella parecía una flor en su capullo. No se desplegaba. Lo hizo poco a poco, cuando fue tomando altura, primero tímidamente y luego con fuerza, como si se peleara con el viento, regalándonos una fiesta de colores en el fondo azul del cielo de Washington -después un amigo me diría que esto era algo así como justicia poética para el dolor que inspiró los versos de Bonifacio Byrne, escritos, como se sabe, en 1899, "cuando afanoso busqué mi bandera/ ¡y otra he visto además de la mía!”.

Hubo gritos hasta de los balcones de los edificios vecinos, los fotógrafos dispararon enloquecidos, la gente sacó sus teléfonos y sus cámaras, casi todo el mundo estaba llorando y en eso se escuchó “Al combate corred, bayameses…” Miré a Ismael, que estaba ubicado frente al asta, de espaldas a la calle. Esa emoción tenía que llegar a la portada de Cubadebate.

Sabía que él ya tenía las mejores imágenes en su cámara de mil y una coberturas. Lo supe, porque en ese momento levantaba a la altura de sus ojos un teléfono móvil prestado por el agregado de prensa de la Embajada, y tomaba la foto que llegaría en instantes a la redacción. Déjenme aclarar que estaba bloqueada la Internet por razones de seguridad -había allí un puñado de los funcionarios de más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos y congresistas de ambos Partidos, el Demócrata y el Republicano-. La presencia policial y del Servicio Secreto era abrumadora y no había modo de salir a conectarse a otro lado, hasta finalizada la ceremonia. Pero nosotros teníamos que garantizar que llegara a Randy, el director de nuestra página, y en simultáneo, la foto del día.

Como suele pasar en estas coberturas, hay quien pierde el equilibrio al intentar una posición que le permita tomar la imagen de su vida. Uno de los pocos fotógrafos que se encontraban en el jardín se le vino encima a Ismaelito y vi volar contra la jardinera de concreto el teléfono que nos prestaron. Acababa de terminar el Himno y de desaparecer la foto de portada. O eso creí.

A duras penas pude llegar hasta mi compañero. Debía estar angustiado: con buena suerte la redacción tendría la imagen en un par de horas y sería difícil decirle al dueño del móvil que la pantalla estaba hecha añicos. Intenté consolar a Ismael y le di un abrazo. Me miró extrañado: “Rosa, tendremos que comprar otro teléfono, pero la foto de la bandera ya está en Cubadebate”. Había salido a las 10:38 minutos de Washington a La Habana. "Dios es periodista", le dije.

La foto tomada con el teléfono móvil del Encargado de prensa de la Embajada de Cuba en Washington a las 10:38 del lunes 20 de julio de 2015. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Esa misma imagen tomada por la cámara de Ismael Francisco a las 10:37 del lunes 20 de julio de 2015.

Posdata

Poco después de publicada esta nota, me llegó un mensaje de Alicia Jrapko, del Comité de Internacional por la Libertad de los Cinco,  y una foto que este lunes tomó su esposo, el fotógrafo Bill Hackwell. Ambos estaban en la ceremonia:

Bill y yo acabamos de leer tu artículo en Cubadebate sobre la foto del día 20 de julio. Mientras leía el artículo y se lo traducía a Bill, el cual no sabía sobre lo que describías, me dijo: "Yo hice esa foto de Ismael Francisco tomando la foto utilizando un telefono celular". Lo extraño es que Bill realmente no sabe por qué la tomó, porque ni siquiera entendía por qué él estaba utilizando el celular en lugar de su cámara. Bill la buscó y la encontró y me pidió que te la mande, no solo porque él entiende perfectamente el sentimiento de angustia de un fotógrafo ante una imagen que por alguna razón "no pudo ser", sino porque quiso que la foto quedara como testigo de tu testimonio.

Con este mensaje de Alicia y de Bill, creo que necesitaría rectificar el final de mi crónica: "Dios, en realidad, es fotógrafo".

Ismael Francisco este 20 de julio. Foto: Bill Hackwell.

En Video, la Ceremonia de apertura de la Embajada cubana

Galería de imágenes del Restablecimiento de Relaciones Cuba-EEUU