“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente…”
José Martí, Nueva York, mayo de 1884.
En la vida se tienen que llevar dos bolsas, la de ganar y la de perder, la de ser acertada o no acertada, en fin, el ser humano tiene muchas formas de manifestarse, hacer críticas, buscar defectos, de hablar para que al menos los tengan en cuenta.
Cuando empecé esta página en Cubadebate, a petición de Oscar Figueredo y Dianet Doimeadiós, nunca pensé que se extendiera por tanto tiempo. Ya son seis años, semana a semana, sin fallar un miércoles.
No lo hice con ninguna pretensión, solo quise promover nuestra cocina cubana, tal y como es, independientemente de todos los malos platos que apelando a los cambios y las nuevas formas de evolución, se ofertan en nombre de ella. El jueves, mientras almorzábamos en un restaurante, ¡claro, nos invitaron!, y claro como dice el viejo refrán “a caballo regalado no se le miran los colmillos”, me pasó lo que siempre digo y quiero aclarar que estaba bien hecho y con sabor; pero en un plato blanco con la mancha artística de una salsa, un tamborcito de arroz amarillo, unos vegetales a la plancha y un bistec de cerdo. Nada, todo muy bien, hasta que traté de comerme la carne: me pasó como con las costillas en el Hotel Nacional, estaba tan dura que quizás con una sierra de mesa lo hubiera podía picar. Cuando el dependiente vino y le dije, me dijo que la cocina había cambiado mucho y le dije que cocinar bien y hacerlo bien hecho no cambia que el bistec estaba demasiado duro y seco; imagino que tirado en la plancha y ya, solo con el sabor ahumado y nada más, me dice muy desenfadado que se lo hubiera dicho para cambiármelo, que el problema era la carne que estaba dura. Ese no es el objetivo, la mala impresión ya estaba y más en estos momentos que en los lugares se debe ofertar la comida bien hecha y no arruinar una carne con todas las necesidades que se tienen y que el país trata que en esos lugares al menos esté.
En cuanto a esta página, les agradezco a esos lectores como Israelssp, Elena, abocato, Idania, Lissette Ftes, y otros tantos que me aconsejan que no oiga esos comentarios, y como me dice una lectora “los perros ladran, la caravana pasa”, y que cada semana me alientan y me estimulan con sus comentarios, aun aquellos que no son favorables y en sus críticas van más allá del contenido de la página, y como dije, por lo general los que más critican son los que tienen más posibilidades y solo lo hacen para marcar. Pero bueno, dedicaron su tiempo a buscar la página y leer, lo que agradezco.
Tiempos difíciles ha conocido Cuba, de no tener nada que llevarse a la boca, harina, muy rica y me encanta, pero se era rey si se tenía al menos un plato de harina en la mesa. Pan con azúcar o pan con sambumbia. Esto no es para justificar los momentos difíciles por lo que está pasando el país, y nosotros a la vez, que eso lo sabe el mundo entero. Pero no dicen que a pesar de eso se ven personas sentadas en las cafeterías tomando cervezas, refrescos y comiendo, y no hablo de personas con poder, no. Lo que es más fácil comprarlo hecho y no pasar trabajo cocinando. Al pobre nunca le alcanzó el dinero y vivía como pobre rapiñando los quilos para alimentar a la familia.
Siempre digo que las recetas no son para que usted las haga en el momento, desde tiempos inmemorables, en los buenos y los malos momentos, se han publicado recetas de cocina, tanto en periódicos, revistas, suplementos, sin contar en la televisión y la radio que eran de las más recurridas. Y, por lo general, en casi todas las casas había uno, ellas mientras trabajaban lo oían y cuando daban las recetas las anotaban en un papel o libretas, de donde salen esas libretas que tanto aprecio con recetas muy antiguas. Por lo general se guardaban y eran reliquias de familia, pues no todo el mundo tenía o podía disponer para comprar libros de cocina, que siempre han existido. Esto no quiere decir que se tuvieran los productos. En ocasiones, estaba el producto, pero no se disponía del dinero porque había cosas más necesarias que comprar.
Hoy trataré de dar recetas que al menos puedan hacer, espero que sean de su agrado o déjenlas para cuando se pueda. Les traigo recetas tomadas del libro Nuevo manual del cocinero cubano y español, 1864, adecuadas: habichuelas a la española, remolacha a la habanera, bolitas de maíz con queso y filete de pescado grillé.
Habichuelas a la española
Habichuelas a la española.
Ingredientes (4 servicios):
Un mazo de habichuelas tiernas, 1 cebolla, 1 cucharada de harina de pan, aceite, pimienta y sal.
Preparación:
Limpie, lave y pique las habichuelas a gusto. Limpie y pique la cebolla en ruedas.
Ponga una cacerola a la candela con agua y sal, cuando empiece a hervir agregue las habichuelas y déjelas cinco minutos, retírelas y escúrralas. Reserve el agua.
Aparte ponga la cacerola de nuevo a la candela con dos cucharadas de aceite, la cebolla, pimienta y sal, cuando empiece a sofreír agréguele las habichuelas, la harina, y cúbralas con el agua que reservó, puntéela a gusto y deje cocinar hasta que se reduzca el líquido y quede una salsa a gusto.
Remolacha a la habanera
Remolacha a la habanera.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro remolachas medianas, 1 cebolla, 4 dientes de ajo, 1 cucharada de vinagre, 1 cucharada de harina, ½ mazo de perejil, 2 cucharadas de aceite, pimienta y sal al gusto.
Preparación:
Limpie, lave las remolachas. Limpie y pique en ruedas la cebolla, Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique bien fino el perejil.
Ponga una cacerola a la candela con las remolachas, cúbralas de agua y déjelas hasta que estén. Sáquelas, déjelas refrescar, retírele la envoltura y píquelas a gusto. Reserve el agua.
Ponga de nuevo la cacerola a la candela con las remolachas, el aceite, la cebolla, el ajo, la mitad del perejil, el vinagre, la harina, pimienta y sal, cúbralo con el agua que reservó y déjelo cocinar hasta que se reduzca el líquido.
Nota: Puede comerlas como ensalada o acompañarlas de una salsa blanca a gusto.
Bolitas de maíz con queso
Bolitas de maíz con queso.
Ingredientes (4 servicios):
Dos tazas de harina de maíz tierno, ½ taza de queso rallado, 1 huevo, l cucharadita de harina de pan, aceite suficiente, ½ cucharadita de comino, pimienta y sal al gusto.
Preparación:
Bata el huevo y resérvelo. En una fuente mezcle la harina de maíz con el queso rallado y la harina de pan, añada el huevo batido y puntee con comino, pimienta y sal. Deje reposar la masa unos quince minutos.
Ponga al fuego una cacerola con aceite y cuando esté caliente, con una cuchara pequeña, tome porciones de la masa y échelas a freír hasta que estén doraditas.
Filete de pescado grillé
Filete de pescado grillé.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro filetes de pescado (cualquiera), 1 limón, 4 dientes de ajo, 1 cebolla, aceite, ¼ taza de vino blanco o vino seco, ½ mazo de perejil, pimienta y sal al gusto.
Preparación:
Limpie, lave, escurra los filetes. Limpie y pique en ruedas finas la cebolla. Limpie y macere los ajos.
Ponga en una fuente los filetes de pescado con el zumo de limón, el ajo, el perejil, pimienta y sal al gusto. Déjelo en reposo durante una hora
Ponga una cacerola a la candela con el aceite, saque los filetes del adobo y póngalos a dorar. Cuando estén añada el vino blanco o el vino seco, el adobo y cocine hasta que se reduzca el líquido, apáguelo agréguele la cebolla por encima y tápelo hasta servir.