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Ojos que no ven… adulteración que no se siente (Segunda parte y Final) (+ Video)

Con: Laura Barrera Jerez, Yoel Almaguer de Armas, Iván del Toro Herández, Gabriel García Galanao, Norge R Medina, Isabel Echemendía (Estudiantes de periodismo)

Hay quien cree tomar helado “Sensación” y lamentablemente es sólo eso: una sensación disfrazada de helado. Otros prefieren cerveza, algún refresco o malta. Probablemente en cada uno de ellos esté impresa la marca de la estafa. Al parecer la Industria de las adulteraciones Cubana se ha vuelto más ingeniosa durante los últimos tiempos.

Este sabroso helado también es vítima de la estafa. Foto:

Este sabroso helado también es víctima de la estafa. Foto: Diario de balarines en Cuba.

Hace algunos años, exactamente en el 2007, el diario Juventud Rebelde completaba un ciclo de reportajes sobre las ilegalidades en el sector estatal y el privado. Lo revelado hasta ese entonces ponía al descubierto un fenómeno que no era del todo desconocido por la población. Tiempo después, la Actividad Económica Ilícita se convirtió en un tema exclusivo de inspectores y de casos Tras la Huella. No obstante, este tema aún suscita otras investigaciones.

Mientras reescribimos estos casos, probablemente muchas personas están siendo estafadas. Venden y compran productos adulterados sin ningún tipo de escrúpulos. Para tener una idea más exacta, hay una red que se ha ido ampliando. No sólo se trata de producir para los negocios particulares, sino que además, usted puede comprar en la tienda un producto hecho en casa.

Con las manos en la masa…

En febrero del 2010, en el municipio de Centro Habana, la policía y la Dirección Integral de Supervisión (DIS) registró una vivienda donde había una fábrica ilegal de refresco. En el lugar se encontraron dos balones de CO2, así como recipientes para envasar el producto. Los implicados fueron procesados por Actividad Económica Ilícita.

Un año después, en el Cerro se detecta un caso con patrones similares al anterior. En esta ocasión se trataba de un ciudadano que se dedicaba a la fabricación de helados y a la venta de productos sin licencia como trabajador por cuenta propia. Las Fuerzas Policiales y los inspectores de la DIS ocuparon una mezcladora de fabricación casera, máquinas para la elaboración de helados, neveras, y varios moldes con bandejas para la elaboración de dulces. El responsable no dirá nada sobre el delito, sencillamente cree que es un negocio vivir estafando a otros. A lo mejor no encontró nada malo en hacer dulces, sin embargo, su delito también recae en la evasión fiscal. Sin licencia, no tenía a quien rendirle cuentas.

En el domicilio se encontraon además  cerca de 4mil pesos en moneda nacional.

En el domicilio se encontraon además cerca de 4mil pesos en moneda nacional.

Recientemente, en el Consejo Popular de Luyanó, en el municipio capitalino de 10 de Octubre, una compañera empleaba su casa como almacén y distribuidora de productos de las Tiendas Minoristas. Según pudimos conocer, el Jefe de Sector y oficiales de la PNR encontraron productos comestibles y de aseo personal. Entre ellos figuraban la conocida pasta dental, Dentex, y paquetes de detergente.

La señora almacenaba cajas de cigarrillos Hollywood y H. Upmann, así como refresco Ciego Montero. Al parecer los vendía al mejor postor. La pregunta aquí es, cómo podía acceder a semejante cantidad de productos que nada más pueden encontrarse en las tiendas recaudadoras de divisas. Por si no bastara, el negocio le iba viento en popa, pues había cerca de 4 mil pesos en moneda nacional y otra suma considerable de euros y pesos convertibles.

Poco antes de finalizar el mes de mayo, se detecta en el mismo consejo popular otro delito de esta índole. Una fábrica de embutidos y de paleticas de helado.

En el lugar hallaron una mesa de trabajo, pesas, una moledora, utensilios y cárnicos para la producción. Durante el registro se ocuparon cerca de 2 mil paleticas, una máquina para la fabricación de este producto, mil tablillas de madera, 3 moldes caseros, varios envases y materia prima para la elaboración. Los implicados fueron procesados por Actividad Económica Ilícita.

El informe refleja una nota en suspenso: continúan las investigaciones para buscar otros vínculos.

En estos casos existen lazos que van desde los propios negocios particulares hasta las redes comerciales. La estafa no solo se produce fuera de las industrias sino dentro de ellas. El que distribuye la mercancía, puede que desconozca al proveedor original y viceversa. Por lo general cuando los descubren, no estamos en presencia solamente de la adulteración de productos, también le sucede a la de precios. La ganancia debe ser compensada y por lo tanto el engaño es doble. Una cosa lleva a la otra y mientras tanto usted puede ser la próxima víctima.

¿El cliente siempre tiene la razón?...

Los sucesos que se pondrán a su disposición evidencian el tema de la adulteración de productos. Cualquier similitud con la realidad, no será pura coincidencia. Hay aquí, una muestra pequeña de lo que ocurre a diario en nuestro país. A veces el cliente es víctima de una situación que puede combatir, pero por desconocimiento decide delegar sus derechos a entidades superiores.  No obstante, el mal está hecho. Como dijera Tolstoi, en este mundo todo está permitido, menos perjudicar al otro.

Los siguientes casos fueron emitidos al departamento de Protección al Consumidor de la Dirección Estatal de Comercio La Habana (DEC) correspondiente al año 2013.

Queja 32 - Código: 8 (quejas de carécter multicausal)

El 10 de mayo del 2013, la Dirección Nacional de Protección al Consumidor (DNPC) envía a la DEC una queja a petición del consumidor Oscar Vargas Palomino. Oscar es vecino del Centro de Tránsito Juan Pedro Carbó Serviá, cita en avenida 203, edificio A, cubículo 187/ C, municipio Boyeros. El cliente comenta que hace unos días compró un jabón de tocador, marca Lis, en el MAI “La Coubre”. Dice que el producto tenía una sustancia química, al parecer desconocida, que le provocaba reacciones cuando olía el jabón. El compañero Oscar devolvió el producto, y los dependientes le regresaron su dinero. La respuesta de los trabajadores del MAI fue que ellos sólo eran responsables por la venta de una mercancía, pero no por su fabricación. Oscar solicita ser atendido por la Oficina de Atención al Cliente de la empresa Suchel Camacho. El llamado del consumidor, sólo obtiene un silencio como respuesta.

Una vez colocada la denuncia, los especialistas de la DEC inician la investigación el 12 de junio. Los resultados demuestran que estos jabones no tienen fecha de producción ni de vencimiento. Por tal motivo, la queja fue declarada sin lugar, o lo que es lo mismo: sin validez.

El detergente líquido es uno de los productos de Suchel más demandados por la población cubana.

El detergente líquido es uno de los productos de Suchel más demandados por la población cubana.

Queja 27- Código: 1.3  (contempla la adulteración de productos)

El 30 de abril, la consumidora Vivian Bringuez Menzies cree ser víctima de una adulteración. En sus declaraciones afirma que en el punto de venta de Ermita y la Rosa del municipio Plaza de la Revolución, compró 2 pomos de detergente Líquido por 25 Cup en muy mal estado. Vivian asegura que el producto estaba “demasiado líquido”, y que apenas hacia espuma. El cliente no quiere que su denuncia perjudique el puesto de trabajo de ninguno de los dependientes. Solo pretende hacer un ultimátum ante las irregularidades.

Iniciada las investigaciones, se procede a visitar el lugar de venta. En el mostrador quedaban 4 pomos. A juzgar por el equipo de inspectores, todos los recipientes estaban bien sellados y con un nivel de espesor adecuado.  ¿Vivian tuvo mala suerte?

 Queja 5- Código: 1.3

Jesús Peláez Vázquez, vecino de Calle 1era entre 286 y 290 en el  municipio Playa fue testigo de una estafa. Jesús cuenta que el día 1 de febrero se dirigió al quiosco de Santa Fe, ubicado en calle 7ma. y 286. El punto de venta pertenece a la red de tiendas TRD Caribe. Jesús compró una botella de refresco TuKola  de 1500 (ml) por 1,50 cuc. Horas después, el cliente se percató al probar el producto que era un refresco de sirope gaseado. La mañana siguiente Jesús va a reclamar sus derechos. Para su sorpresa el administrador no se encontraba. Una compañera lo atendió y le dijo que él tenía toda la razón, pero que el dependiente de ayer había solicitado vacaciones. Lamentablemente ninguno en el quisco podía resolverle el problema a Jesús.

Procesado el caso, UEB Playa II Palmares Centro realizó un análisis en el Comité de Control Interno. A solicitud de este la medida disciplinaria fue la penalización del desempeño en el mes de febrero con un impuesto del 25 % de idoneidad. Ángel Lemay Pérez León quedó como responsable por la venta de una mercancía sin la calidad requerida.

Queja 67- Código: 1.3

Si usted quiere comprar algo en la tienda La Juvenil tenga cuidado, no vaya a ser que le pase como a Gisela Uruga Pérez. Gisela vive cerca de ese lugar, exactamente en la calle Monte, entre Ángeles y Águila, en la Habana Vieja .Ella asegura que cada vez que ha comprado cigarros, perfume o desodorante le han dado gato por liebre. Esta notificación se recibió el 4 de noviembre del 2013. El testimonio de Gisela no es suficiente porque en La Juvenil no ofrecen comprobante.

 Queja 51 – Código: 1.3

Pedro Mayor Álvarez puso el 14 de agosto una denuncia contra una unidad, perteneciente a la cadena TRD. El cliente omitió en su argumento el nombre de la entidad. Al parecer le vendieron una tanqueta de yogurt adulterada y vencida. El mismo día, el cliente regresó a la tienda y el Jefe de turno le dijo que esa mercancía venía así.

Los inspectores procedieron a la investigación. Comprobaron que el yogurt no costaba 3,90 cuc sino 3,75 cuc y que la fecha de vencimiento era del 9 de agosto. Como recompensa Pedro recibió una nueva tanqueta.

Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate

Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate

La venta minorista: ¿Quién protege al consumidor?

Si alguna vez se ha preguntado cómo es posible que le vendan un producto adulterado de fabricación casera en la red de tiendas minoristas, no piense mucho, la respuesta es más simple de lo que se cree o por lo menos así lo ven un grupo de inspectores de la Dirección Estatal de Comercio de La Habana.

Según nos comenta Caridad Macea Silveira, del Grupo de Inspección, verdaderamente encontrar una mercancía introducida es bien complicado. Más aún, cuando en muchas ocasiones no existe un verdadero control sobre los documentos financieros de muchos establecimientos y se crean dobles facturas casi imposibles de detectar por los inspectores.

“Una de las cosas que más incide en la introducción de mercancías es las dificultades con la documentación, en el sentido no solo de que se hagan doble documentación, sino el problema que hay con los modelos para hacer factura. Muchas veces nos damos cuenta de que las anotaciones la tiene que hacer con sus propios medios y a mano; y estas al no estar foliadas facilita mucho que exista la doble documentación y que de esta manera se pueda introducir cualquier mercancía”. Expresó Yilán Hernández, inspectora de la DEC.

Por su parte Beatriz Pelegrín, también de este grupo, resalta que en la mayoría de los recorridos se percatan que el control interno es muy deficiente y aunque aparecen múltiples visitas de inspección (previamente anunciadas)… las cosas no mejoran.

A diferencia de la Dirección Integral de Supervisión, este grupo de inspectores no decomisa en caso de encontrar alguna adulteración, sin embargo si deja recomendaciones sobre las posibles sanciones por las infracciones cometidas, pero como nada es perfecto y como nos aclara la directora de la DEC Marisel Pedroso Drake, no siempre se cumplen.

“Una de las cosas que más lamentamos es que muchas veces las medidas que se toman con los implicados no se corresponden con la infracción cometida. Por ejemplo, con las violaciones de precio que lleva separación definitiva no se aplica. Cuando tu vas a la entidad te dicen que se trata de un administrador que tiene “mucha experiencia” y solo se le aplica una amonestación en el consejo de dirección”.

La falsificación de productos tiene ya un carácter preocupante. Para erradicarla no bastarán el trabajo de la Policía ni las constantes quejas de los consumidores.

Es necesario conocer qué hacen realmente en materia de control las entidades productoras del país para frenar la tendencia, si cuentan con los mecanismos necesarios para cortar de raíz semejante ofensa a la población y desprestigio para determinadas producciones.

Habría que cuestionarse también qué hacen los encargados de velar por la protección al consumidor en este asunto.

Esta es una batalla de resistencia, en la que ni productores, ni entidades comercializadoras, ni inspectores y muchos menos los consumidores pueden cansarse. No puede haber impunidad al engaño, la estafa, el descontrol y la mezquina confabulación para el enriquicimiento ilícito.

Los comentarios de nuestros lectores nos han sugeridos nuevos caminos de investigación.