Pasan las jornadas y siguen instalados en la cúspide, con un juego armónico y la seguridad que les ofrece un goleador incombustible como el sueco Zlatan Ibrahimovic. Foto: Getty Images.
Los datos nunca engañan. Y aunque tuvo que publicar Mister Chip un tweet para que los más despistados nos diéramos cuenta, basta con observar las tablas de clasificaciones de las cinco principales ligas del fútbol europeo y descubrir que, en efecto, los actuales líderes aparecieron este lunes en el sorteo de la Europa League. Con este aderezo, la temporada en curso gana un hermoso matiz para cubrir, en cierta medida, el tono desabrido de ver cada fin de semana las gradas desiertas.
Podemos ir por partes: en España, ya lo analizamos en esta columna, el proyecto de Imanol Alguacil en el banquillo y Roberto Olabe desde la dirección deportiva recoge los frutos de años, sobre todo con un trabajo exquisito con la cantera de Zubieta y el esfuerzo institucional por mantener en pie al club pese a los vaivenes económicos y el golpe de reconstruir el viejo estadio de Anoeta.
Pero más que esto, lo que sobresale del conjunto txurriurdin es su empeño por defender un estilo de juego atractivo, que prioriza la tenencia de la pelota y la construcción constante de jugadas ofensivas, que además de ser vistoso a ojos del aficionado representa una baza, pues los futbolistas lo practican con convencimiento.
Bien lo sabe Alguacil, que prácticamente se ha bautizado como entrenador de primer nivel y cuenta con una pléyade de jóvenes talentosísimos que, junto a figuras consagradas que aportan experiencia en el plantel (David Silva, por ejemplo), amenazan con tumbar la triple supremacía de Barcelona, Madrid y Atlético.
En Inglaterra mandan otros de los que hablamos hace poco: el Tottenham de Mourinho. Los Spurs han encontrado la tecla para dominar en un torneo complicadísimo y tan competitivo como siempre. Y lo han hecho al más puro estilo de Mou, con una defensa excelentemente trabajada y máxima eficacia en las jugadas de contraataque.
Si usted observa bien la plantilla del conjunto del norte de Londres, se percatará de que le sobran hombres de primerísimo nivel. Si podrán o no mantener el paso, ya es cuestión de tiempo.
Mención aparte merece el Milan. Si hace algunos meses muchos cuestionaron la designación de Stefano Pioli como máximo encargado de la dirección técnica rossonera, lo cierto es que el adiestrador transalpino está silenciando a todos sus detractores. Incluso, cuando la Serie A vivió sus primeros compases, muchos achacaron el paso ganador del conjunto de San Siro a la suerte de inicio de campaña. Sin embargo, pasan las jornadas y siguen instalados en la cúspide, con un juego armónico y la seguridad que les ofrece un goleador incombustible como el sueco Zlatan Ibrahimovic.
Con el Milan sucede algo muy especial: todos sabemos que no debe alcanzarle la gasolina para luchar por el campeonato. Sin embargo, hay algo que los diferencia del resto de los líderes actuales del resto de las ligas y es su grandeza.
Nada más de observar su escudo, ya los equipos rivales les respetan, y eso, aunque no lo parezca, suele pesar a medida que avance el calendario. La presencia en la competición continental podría ser otro lastre —recordemos a la Lazio del año anterior—, mas lo visto hasta ahora y un cierre en puestos de Champions podría significar por fin el regreso del cuadro milanista a la élite.
Del resto, en Alemania manda el Bayer Leverkusen y en Francia el Lille, a la espera de que los dos gigantes de ambas ligas asalten la cima. Los aspirineros de Peter Bosz disfrutan de su liderato con solo un punto de ventaja sobre el Bayern Munich y el Leipzing en una liga en la cual el Borussia Dortmund, que anunció el despido de su técnico Lucien Favré, marcha quinto.
Mientras, en una de las clasificaciones más cerradas que se recuerden durante los últimos años de la Ligue One, el Lille supera al Lyon en average de goles y lanza desde ya su candidatura a puestos de Liga de Campeones. A un tanto, con mirada herida, observa el PSG.
La frase:
“Lo más agradable es dedicarme a esta profesión. Solo con pisar un campo me encandila el olor a hierba”.
Luis Aragonés.