Inmobile, Tebas y el regreso de la Champions

Imagen: Medio Tiempo.

El fútbol y la calma son enemigos acérrimos. Esta última semana, por ejemplo, ha sido bastante agitada desde muchos flancos. Mientras en Roma Ciro Inmobile bebe el champán del éxito tras asir la Bota de Oro, en España todos los cañones apuntan hacia Javier Tebas, presidente de La Liga, cuyo empecinamiento por devolver el deporte a las canchas en un país muy afectado por el coronavirus ha terminado con un embrollo difícil de resolver: varios jugadores de Segunda División contagiados y la incertidumbre en torno a las decisiones con los ascensos y descensos de la temporada. Y por si fuera poco, vuelve la Champions.

En el caso de Ciro, artillero de la Lazio y máximo referente goleador por años de la selección italiana, ha conseguido un hito que recordará hasta la vejez: levantar la Bota de Oro en la época de Messi y Cristiano, además de superar precisamente al astro de Madeira en el escalafón final de la lucha por el “Capocannoniere”. Poco se puede decir de Inmobile, más allá de que es un nueve puro, de raza, un perforador que encuentra en la Serie A el hábitat idóneo para aprovechar todas sus cualidades ofensivas. Este año, su producción de cara al arco ha empujado al cuadro celeste a una actuación encomiable.

En todo esto quizás tenga algo que ver el papel de su técnico, Simone Inzaghi, cuya dilatada carrera como delantero le ofrece la autoridad suficiente para aconsejar a Ciro, que salió joven de Italia en busca del éxito, pero cuyas experiencias en suelo extranjero, tanto en Dortmund como en Sevilla, no fueron tan halagüeñas como sus estables actuaciones en el Calcio. Lógicamente no pudo acostumbrarse a las diferencias en el juego, aunque probablemente a Inmobile le faltó madurez en ambos periplos. Hoy es un delantero mucho más consolidado. Si intentará una vez más salir resulta una incógnita; por lo pronto, la Lazio es equipo de Champions gracias, en buena medida, a sus goles, mientras Roberto Mancini mira con el rabillo del ojo a quien pudiera ser la punta de lanza de la Azzurra.

En España todo es más convulso. Con la Primera División concluida, las alarmas han saltado en Segunda, cuya última jornada ha desatado un escándalo por el elevado número de contagios entre jugadores y cuerpo técnico del Fuenlabrada, equipo que aspiraba a entrar en el play off de ascenso a la máxima categoría y que visitaba al Deportivo La Coruña, matemáticamente descendido tras ganar sus rivales directos. Aquí comenzó el dilema. Con el encuentro entre madrileños y gallegos suspendido, llegaron las protestas desde muchos costados.

Y el Fuenlabrada, que antes había expresado su conformidad con la cancelación del encuentro, aunque esto significara el fin de sus aspiraciones de ascender, ahora dice estar disponible para jugar aquella última jornada suspendida. El Depor, mientras, ha emitido una serie de comunicados en los cuales pide su permanencia, aunque a todas luces, incluso venciendo el choque de marras, iría a la Segunda B junto al Numancia, el otro “afectado”. El Zaragoza, que también debería jugarse la posibilidad de subir a Primera, a priori ante el Elche, también ha reportado casos de coronavirus y, para colmo de males, su delantero estrella, Luis Suárez, ha sido reclamado por su club, el Watford, que le quiere de inmediato y le impide jugar el play off.

Grosso modo este es el panorama. Un enredo gigantesco. A día de hoy, los clubes desconocen si se jugará el partido entre Deportivo y Fuenlabrada, si los play off de ascenso a Primera se disputarán y quiénes lo disputarán, e incluso hasta la fecha en que deberían volver a los entrenamientos. La Federación Española de Fútbol pide una Liga de 24 en Segunda, con los cuatro ascendidos desde Segunda B, más Deportivo y Numancia. El resto de los clubes, lógicamente, se oponen. Otros piden la anulación de ascensos y descensos en todas las categorías. Pero lo único que está muy claro, a estas alturas, es que ha sido una competición adulterada por Tebas y su camarilla en las ansias por no perder unos cuantos millones.

Con semejante incertidumbre, este fin de semana regresa la Champions y el Madrid buscará la remontada ante el Manchester City. Los de Zidane deberán librar una durísima batalla ante un conjunto herido por su no coronación en la Premier. Vaticinar este pareo sería descabellado, mas la ventaja de la ida ofrece favoritismo a los de Guardiola. Entretanto, el Nápoles de Gatusso irá al Camp Nou con el desparpajo de los deberes hechos, para intentar desnudar las falencias de un Barcelona que con Setién deja más dudas que certezas.

El Bayern, por su parte, debe concluir un cotejo de puro trámite para eliminar al Chelsea y la titubeante Juve de Cristiano tendrá enfrente a un Lyon rocoso que parte con la comodidad de saberse encima en el marcador global. Del resto, Atalanta – PSG y Leizping – Atlético a partido único… dos auténticos manjares. La Champions nunca falla.

La frase

“Podréis enfadaros, odiarme o silbarme, pero no podréis evitar que os ame”. (Kylian Mbappé a los aficionados del Mónaco en su carta de despedida).