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Prestos a justificar posibles derrotas anticipadas, en España algunos han comenzado a esgrimir factores que les perjudican en torno al regreso a la actividad futbolística el venidero jueves. En las canchas de la Península, ante gradas secas como asfalto bajo el sol, se decidirá el futuro de la liga y, aunque el futuro es, lógicamente, un enigma ilegible incluso para los osados que gustan del vaticinio, ya algunos prefieren “poner el parche antes de que se abra el hueco”.
Apelando a la justicia, la mayoría de los argumentos son una falacia. Si el parón obligatorio a causa del coronavirus puede ocasionar problemas físicos a los jugadores y aumentar considerablemente el número de lesiones, la única certeza a priori es que este riesgo atormenta a todos los equipos en pugna, y no solo a algunos de ellos. Partiendo de esta base, los problemas a enfrentar no buscarán una diana exclusiva, sino que serán parejos para la totalidad, y esto contribuye, en buena medida, a mantener el equilibrio de la competición.
Ya lo dijo Abelardo Fernández, entrenador del Espanyol, al ser inquirido sobre el encuentro que enfrentará a los suyos el venidero sábado ante el Alavés, en una verdadera final en la lucha por el descenso y que tendrá por horario las 2 de la tarde, en un período sumamente caluroso en Cataluña. Ante el esfuerzo que ello demandará en los atletas, el técnico asturiano puntualizó, con toda caballerosidad, que serán las mismas adversidades para los suyos y para los vascos, por tanto, nadie saldrá beneficiado con semejante matiz.
Quique Setién, por su parte, anunció esta semana en rueda de prensa que su club, el Barcelona, sería perjudicado con la medida de los cinco cambios, puesto que, dado su estilo de juego basado en la posesión —y la paciencia—, suelen resolver los partidos en las postrimerías y el rival sufriría menos los embates del cansancio al disponer de más sustituciones. Como si el Barça contara solo con tres opciones y el resto con cinco...
No obstante, al técnico cántabro habrá que agradecerle la primera cucharada de picante vertida en el ajiaco que constituye la vuelta del fútbol a los terrenos en la Liga. Su equipo, por cierto, mira al resto desde la cima y luchará en las once jornadas restantes por mantener la distancia con el Real Madrid, a solo un punto, y que aspirará por primera vez al trono desde el Alfredo Di Stéfano, cancha del filial y sede de sus choques como anfitrión mientras el Bernabéu maquilla su ya imponente estructura.
Muchos centrarán todas sus atenciones en este clásico enfrentamiento entre los dos gigantes de siempre. Otros querrán también disfrutar del muy reñido duelo por la entrada en zona de Champions, con el histórico Getafe de José Bordalás, la Real Sociedad de Imanol Alguacil (revelación, probablemente, de la actual temporada) y el Sevilla de Julen Lopetegui, sin descartar un repunte de otro grande en horas bajas en el torneo doméstico, el Atlético del Cholo, cuya profundidad en la plantilla contrasta con su modesta ubicación en la tabla, luchando por plazas con acceso a competiciones europeas.
La otra página que alimentará el culebrón se encuentra en la cola de la clasificación, con algunos históricos en serios aprietos para mantener la categoría, como el propio Espanyol, el Mallorca y el Celta de Vigo, los cuales, junto al Leganés, el Eibar y el Valladolid, completan un sexteto que se dividirá tras once fechas en dos tríos, uno de agraciados que respirarán exhaustos desde la máxima categoría y otros que, sin tiempo para secarse las lágrimas, deberán trazar estrategias para abandonar lo más pronto posible el lodo de la Segunda División.
Dicho esto, la mesa está servida. El jueves rompen las hostilidades, nada menos que con el Gran Derbi o derbi sevillano entre Sevilla y Betis. Es cierto que no será lo mismo. El Pizjuán, caldera inigualable en los partidos ante el rival citadino, lucirá esta vez un aspecto rojo como la pintura que brilla en el cemento de su graderío. El ambiente, dicen, lo adornarán con grabaciones. Pero no, reitero, no será lo mismo. Y aun así, mendigos como somos —ya lo dijo Galeano—, volveremos a nuestros asientos en espera de alguna “jugadita”: La Premier y la Serie A esperan su turno. La Liga vuelve. Se avecinan tiempos mejores.
La frase:
"Jugar contra un equipo que se defiende es como hacer el amor con un árbol".Jorge Valdano.