Hay que reírse cada vez que en un escenario internacional los representantes del imperio o uno de sus asalariados de turno hablan de que no existe un bloqueo contra Cuba sino un "embargo", que es resultado del diferendo bilateral entre nuestras naciones.
Pero, la obcecada verdad siempre deja asomar su rostro. Nuevas historias emergen a cada rato que muestran el carácter despiadado y extraterritorial de la guerra económica que el imperio despliega contra este país cada día, de cada semana, de cada mes, de cada año, en las últimas seis décadas.
La persecución a las finanzas que circulan desde y hacia Cuba es una de claves principales del tenaz bloqueo. De la prohibición de usar en dólar en transacciones donde participe Cuba a las enormes multas a instituciones bancarias de terceros países por su relación con la nación caribeña, hay un complejo entramado y un largo historial de acciones con el objetivo principal de negarle a Cuba el acceso a las divisas.
En el informe sobre los daños del bloqueo, presentado por Cuba el pasado año ante Naciones Unidas, se denuncia que "Durante 2018, decenas de bancos en todas las regiones del mundo decidieron cerrar sus relaciones con empresas cubanas o extranjeras, para eliminar cualquier vínculo de su actividad con Cuba, incluso operaciones relacionadas con ciudadanos cubanos solo por el hecho de tener esa nacionalidad.
Otro grupo de bancos e instituciones en Europa, América Latina, África y Asia, han impuesto condiciones y obstáculos para seguir operando con empresas y embajadas cubanas que han sido sus clientes durante años. Entre las principales afectaciones registradas producto de este efecto intimidatorio se encuentran: la prohibición de transferencias de fondos en dólares estadounidenses u otras monedas libremente convertibles; la cancelación de cuentas de embajadas y empresas con intereses cubanos en el exterior, así como de servicios financieros para negocios relacionados con Cuba y la denegación del otorgamiento de facilidades crediticias o la tramitación de cartas de crédito. El cerco financiero contra Cuba se ha recrudecido. Ello es resultado de los mecanismos de vigilancia y fiscalización impuestos por los EE.UU. sobre la actividad bancaria internacional y consecuencia directa de las multas millonarias que han sido impuestas contra bancos extranjeros en los últimos años."
Habría que recordar la multa de 8.9 mil millones de dólares al banco francés BNP Paribas en el 2014, los 787 millones impuestos al Credit Agricole y los 1710 millones al alemán Commerzbank en el 2015, los mil millones 340 mil dólares impuestos al también francés Societe Generale S.A. en el 2018 y los mil 300 millones de dólares de multa que este año la compañía bancaria italiana Grupo UniCredit pagará a entidades de Estados Unidos; todo como resultados de "violaciones del bloqueo estadounidense".
Las recientes decisiones anunciadas por el Secretario del Tesoro de Estados Unidos van encaminadas al propósito declarado de "aislar financieramente al régimen cubano [...] negando el acceso a Cuba de divisas convertibles".
El objetivo es infundir temor; hacer presiones hasta quebrar cualquier relación con Cuba; establecer un brutal cerco financiero a nuestro país.
Todavía sin entrar en vigor las nuevas medidas financieras del bloqueo ya hay bajas evidentes. El banco suizo PostFinance anunció que dejará de realizar transacciones de pago con Cuba por temor a las sanciones anunciadas por el Gobierno de EE.UU.
El portal digital Swissinfo.ch tuvo acceso a un documento de ese banco, en el que la institución afirma que, como banco suizo, no está directamente sujeto a la legislación estadounidense, sino que participa en operaciones de pago globales y depende de una red de bancos corresponsales y del acceso a operaciones de pago en dólares de Estados Unidos. Así, el derecho estadounidense tiene en cierto modo un efecto extraterritorial.que, aunque no está directamente sujeta a la ley estadounidense, su participación en operaciones globales depende del acceso a transacciones de pago en dólares estadounidenses. Por ello, en determinados casos la legislación de EE.UU tiene un efecto extraterritorial.
PostFinance confirmó que el canal de pago para operaciones en Cuba fue cerrado.
La primera víctima de la decisión son los suministros a Cuba de equipos médicos y materias primas para producir medicamentos por parte de la ONG suiza MediCuba, que desde hace muchos años mantiene una relación solidaria con nuestro país, incluyendo la promoción del intercambio de conocimientos entre profesionales de la salud suizos y cubanos.
MediCuba Suiza, creada en 1992, está financiada por donantes privados, cantones, municipios y también por la gubernamental Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
El bloqueo de los canales de pago impide que MediCuba envíe a Cuba el dinero necesario para gestionar los proyectos en la isla caribeña. “Como resultado, la organización ya no puede ni siquiera cumplir contratos con entidades privadas y públicas en Suiza”, denunció la ONG en un comunicado.
Los grandes bancos suizos cerraron sus operaciones con Cuba hace unos años, y PostFinance probablemente estaba ofreciendo la última oportunidad para las transferencias de dinero de Suiza a Cuba.
Víctimas del bloqueo serán también los ciudadanos suizos residentes en Cuba. Swissinfo denuncia que un jubilado suizo en La Habana no puede acceder al dinero de su pensión, depositado en una cuenta de PostFinance.
¿Embargo dicen? No me hagan carcajear. Se trata de una guerra económica, comercial y financiera sin cuartel. Es como un remake imperial de la reconcentración de Weyler contra el pueblo cubano. Es una bofetada al mundo que debe ser denunciada y condenada.
El asedio que sufren todas nuestras operaciones comerciales y financieras ha escalado en los últimos años y meses a niveles extraterritoriales, ilegales y criminales.
Voy a dar una cifra fresca para que juzgue el mundo: solo en el último año, de marzo de 2018 hasta abril de 2019, el bloqueo nos provocó pérdidas por valor de 4 343 millones de dólares.
Advierto que el dato no refleja las afectaciones provocadas por las últimas medidas de la actual administración que limitan las licencias de viajes, prohíben el atraque de cruceros y refuerzan las restricciones financieras al impactar directamente al turismo y a las actividades asociadas que benefician al creciente sector no estatal de la economía.
Son esas restricciones y la persecución financiera contra Cuba las causas principales del desabastecimiento de alimentos y combustibles y de la dificultad para adquirir piezas de repuesto indispensables para sostener la vitalidad del Sistema Electroenergético Nacional, que nos han afectado en las últimas semanas y meses y que estamos enfrentando creativamente con la férrea voluntad de resistir y vencer.
Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Acto Central por el aniversario 66 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza de la Patria, Bayamo, Granma, el 26 de julio de 2019, “Año 61 de la Revolución”.