Otra vez la realidad y “Conducta”

(Mis impresiones, apuntes, notas y visitas a blogs)

“La gente quiere ver,
lo que quiere,
cuando quiere
y en el soporte que quiere”

Poner, inscribir,  en la agenda de lo inmediato y destacar la prioridad y la función que en la circulación de ideas y propuestas que en este momento desempeñan filmes, audiovisuales y el famoso “paquete”  fueron los ejes de tres encuentros entre creadores y directivos de la cultura y los medios. Las bases y reglas (también las no-reglas) han  cambiado y seguirán transformándose.

“Hacer debates  que terminen o logren una política pública. Que no se queden estas ideas en el “nicho” del debate.” Fueron algunas de las idea expresadas por el critico Juan Antonio García Borrero en el intercambio sobre “Consumo audiovisual en Cuba”. La premisa-deseo razonada y argumentada el 31 de octubre y el 1 de noviembre al intercambio del Pabellón Cuba también forma parte de las preocupaciones  que en varias de sus Asambleas los Cineastas han desarrollado, así en su Décima cita ratificaron “la necesidad de mantener un diálogo mucho más abierto, que involucre a personas e instituciones, en el que esas cuestiones sean debatidas y que, por esa vía, tratemos de construir la “política editorial cinematográfica” tan diversa como responsable. Se trata de la cuestión más difícil, más delicada, a resolver, siempre van a aparecer conflictos, siempre habrá alguien que se pase, en cualquier sentido.”

Juan Antonio García Borrero advirtió en su blog: “El Paquete que alquilan semanalmente los cubanos… construye de una manera silenciosa los imaginarios del consumidor de audiovisuales de nuestro país…”

En la Asamblea de los cineastas también un joven planteó idea similar, como lo hicieron Enrique Colina y Belkis Vega. "La cuestión -dijo Arturo Arango (y  recuerdo que estas son opiniones personales)-, no radica en quién sea el dueño de las salas de cine. Quienes hacen el célebre paquete se han fijado dos límites muy claros: ni pornografía ni contrarrevolución. Y nadie duda de que son privados, particulares o como queramos llamarlos”.

Helmo Hernández expuso en el Pabellón Cuba: "¿Qué es lo que ha hecho el paquete?: Demostrarnos las necesidades existentes de la población cubana que tenemos que ser capaces de satisfacer, pero rapidísimo, para ayer por la tarde. No podemos esperar a mañana porque si dejamos ese vacío, alguien lo llena. Y es nuestra responsabilidad, si de verdad somos intelectuales, de llenar ese vacío, de ser capaces de llenarlo. Entonces se trata de dar muchas alternativas de respuesta a las necesidades contemporáneas de la población cubana.”

Dean Luis Reyes, en el Pabellón Cuba, añadió: “Todos los aquí reunidos hemos escuchado invocar alguna vez desde el  poder aquellos de que no es el momento adecuando o eso otro de que la gente no está preparada para entender… tales prejuicios han demorado mucho el auge de una revolución del conocimiento entre nosotros…

“No me refiero a algo que depende de recursos económicos, sino a la producción, entre todos, de una esfera pública menos cargada de recelos para quienes proponen algo diferente a lo acostumbrado. Sin esas oscuras cabezas negadoras no puede producirse algo tan normal y marxista con es la superación de lo viejo.”

Una semana después se retoman estos temas en los encuentros del concurso Caracol 2014. Las discusiones de ahora se centran en la realidad cubana como espacio materia prima de la creación.

¿Cómo tratar la realidad cubana de hoy? o ¿se aborda la realidad en toda su extensión? ¿Hay una mirada desde el arte de la realidad?  Y al final: ¿qué es lo que entendemos por realidad? ¿Cuál es la percepción de la realidad, ¿está el cine contribuyendo a eso? ¿Qué busca el espectador?  Hay un  modelo de representación institucional y un modelo de representación no-institucional, un modelo de los que están “fuera”, que dejan  a un lado el mecenazgo pero terminan reciclando al ICAIC. ¿Reflejar lo que ven en la cotidianidad o que ver la realidad desde el arte?

Y también se dijo: Hay una obra en la “Muestra” de los  cineastas jóvenes (nuevos) pero no tienen elaborada una práctica en el pensamiento.

Hay una obsesión por lo real  que es universal y no sólo un problema cubano, dice Enrique (Kiki) Álvarez: "Carlos Sorín hace investigaciones amplias, no trabaja con actores, casi hace una puesta documental. La realidad cubana obsesiona y domina, atraviesa a las películas, crea una receta y no sé hasta dónde va a llegar.  Aún dentro de esa idea de la 'realidad' hay otras películas, ventanas dentro de ese túnel, de la representación de la realidad."

"Hay actores que encarnan ideas como personas y que quieren decir y usan a los personajes… entonces hay filmes que son una suerte de meta discurso de lo que no dice el Noticiero ni lees en la prensa", argumenta Juan Antonio Borrero

“Intento alejarme de eso", dice Kiki Álvarez. "Quién vio y recuerda mi película La Ola y ve Jirafas o Venecia, verán o se dará cuenta de que intento alejarme de eso. (Interrupción del público: “sus películas no están en el paquete). Hay una generación que vive en los discursos, que no ha visto una sala oscura, que no conoce el 35 milímetros. Hemos perdido el sentido de la calidad de la vida y si no hay espacios para un cine de calidad en las salas, ¿qué queda? Todo el mundo ve películas en computadoras. Acabo de tener una experiencia en Trinidad Tobago, hay allí un Festival de cine, con un  buen nivel de vida, alto, confluyen todos los medios y la gente sigue viendo cine en las salas. La explicación tecnológica de nuestros problemas en la ausencia de las salas no es buena."

Eduardo del Llano vuelve al punto de la realidad: “Hay jerarquizaciones dentro de la realidad. Realidades más reales que otras. El cine cubano gira en torno a dos zonas: el sector marginal y lo gay… No hay una solo película sobre universitarios, campesinos o parejas de gay asimilados con sus nuevos problemas. ¿Lo auténticamente cubano será sólo lo marginal o lo gay? Sin embargo, hay  otros conflictos que no son tan grandilocuentes.”

“La percepción de la realidad tiene que evolucionar”, dice Ernesto Daranas  y sigue: “Cuando escucho a Eduardo del Llano y pienso en Da Vinci (risas) y sus polémicas con Rafael y  sobre todo con Miguel Ángel y su obsesión  por la subjetividad. Es una zona de búsquedas y un viaje en círculo a la hora de enfrentarse a la realidad y trasmitir no exactamente ideas  --no es un ideario— una idea es muy difícil de representar. Creo que la inseguridad forma parte de la creación."

Gustavo Arcos admite que “el cine cubano está mirando una realidad de la que puede salir, con demasiadas claves nacionales que son (o pueden ser) entendidas de otra manera fuera de nuestro ámbito. La sociedad cubana está muy polarizada y ni el cine de género se separa de la realidad. Juan de los muertos llena de claves para cubanos, puede quedar con un filme se zombis en otros lugares…"

Es tan fuerte la realidad real cubana que --respondiendo a una interrogante del público-,según Kiki Álvarez, hay que trabajar con los actores mucho para que “desaprendan” esta realidad y se despeguen de algo que los recorre transversalmente, porque todos vivimos dentro de la misma realidad…desaprender y despegarse de ella y, entonces actuar...

El cine documental trabaja con actores sociales que se interpretan a sí mismos. El cine documental o ficción siempre apela a que “estoy viendo una realidad” y ese es el contrato que se establece entre director-espectador.

El filme Conducta rondaba por la sala y no solo porque Ernesto Daranas estaba allí (ya se sabía que había acumulado casi todos los premios del Caracol-2014 además de recibir los premios de Mejor Película de Circulo Pre-colombino de Oro y de la UNICEF en Bogofest-2014 de Colombia, antes Málaga y antes otros y antes salas llenas). Alguien argumentó que a pesar de que no hay una aceptable-mínima calidad en la cadena exhibición-salas cubanas y es necesario encontrar y lograr una profesionalidad técnica para ver una película, el publico sorteó todo estos problemas y acogió el filme a sala llena, lo debatió, se vio o se descubrió en esa realidad que --desde el cine—Conducta les revelaba.

Una conclusión temporal: Lo importante, quizás, es que estos desafíos culturales, ideológicos, sociales y de grandes transformaciones tecnológicas son asumidos por los creadores en sus debates y acciones. Lo hacen, además, defendiendo y argumentando diferentes puntos de vista, sin obviar la complejidad y el reto. Esta sinergia desatada en tres escenarios coincide en la urgente e impostergable necesidad de anotar este problema  en la Agenda del país.