El costo de la guerra con Irán sobrepasa los 29 mil millones de dólares. Foto: Jairo Suárez
Han muerto más soldados estadounidenses en la guerra con Irán de lo que el Pentágono ha revelado públicamente, según informó The Washington Post citando a seis funcionarios familiarizados con los datos internos de bajas del Departamento de Defensa.
Cinco de los funcionarios afirmaron que ha habido al menos 22 bajas militares, cuatro más de las que aparecen en la base de datos pública del Pentágono, conocida como Sistema de Análisis de Bajas de Defensa (DCAS). Un sexto funcionario aseguró que 23 militares han fallecido desde el 28 de febrero, fecha en que la administración Trump, en colaboración con Israel, inició la guerra contra Irán.
No todas las muertes no reveladas están directamente relacionadas con el conflicto, pero sí involucran a personal estadounidense que se encontraba en Oriente Medio en medio de las hostilidades, añadió esta persona. Según el mismo funcionario, tres contratistas estadounidenses destinados en la región también han fallecido desde que comenzaron las operaciones de combate.
Hasta el viernes, la base de datos DCAS del Pentágono registra 18 bajas militares estadounidenses, incluidas muertes causadas por acciones hostiles y no hostiles desde el inicio de la guerra.
Aún se desconocen los detalles sobre las muertes no reveladas, incluyendo la identidad de los militares fallecidos, así como cuándo, cómo y dónde murieron. Funcionarios familiarizados con el mayor número de bajas expresaron su frustración porque esta pérdida adicional de vidas no se refleja en el portal público de bajas del Pentágono. El Pentágono se negó a responder preguntas sobre la discrepancia contable.
La guerra contra Irán, que según las encuestas es profundamente impopular entre el público estadounidense, se ha convertido en un lastre político para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Las prácticas de contabilidad de bajas de la administración fueron objeto de un intenso escrutinio a principios de este año, cuando los nombres de cuatro soldados estadounidenses fallecidos como consecuencia de la guerra contra Irán fueron excluidos brevemente del recuento oficial del Pentágono.
El registro preciso de las bajas militares tiene implicaciones que van más allá de la transparencia pública. Cada vez que un miembro de las fuerzas armadas estadounidenses fallece, el ejército lleva a cabo una investigación para determinar si la muerte ocurrió en acto de servicio. Estos hallazgos afectan las prestaciones para sobrevivientes a las que tienen derecho las familias de los militares.
Hasta el viernes, la base de datos registra 14 muertes ocurridas durante la Operación Furia Épica, nombre que la administración Trump le dio a la guerra contra Irán. Otras cuatro, registradas en una categoría aparte llamada Operaciones en el Extranjero, se remontan a un alto el fuego en julio entre Washington y Teherán que posteriormente fracasó, lo que provocó la reanudación de los ataques.
Por otra parte, el Pentágono ha declarado que, desde febrero, dos militares estadounidenses fallecieron en Oriente Medio mientras participaban en misiones no relacionadas con la guerra contra Irán. Sus muertes, ocurridas en bases atacadas por fuerzas iraníes, tampoco figuran con sus nombres en la base de datos del DCAS.
El sargento Devin Seibel falleció en Erbil, Irak, el 31 de mayo en un accidente durante un entrenamiento, según informó el Departamento de Defensa en un comunicado de prensa. El comunicado especificaba que estaba asignado a la Operación Resolución Inherente, la campaña en curso contra los militantes del Estado Islámico. El nombre de Seibel no figura en el recuento de bajas de la Operación Resolución Inherente en el DCAS.
El mayor Sorffly Davius sufrió una emergencia médica no especificada en Kuwait y falleció el 6 de marzo. Se desconoce si su muerte estuvo relacionada con un ataque iraní. En el comunicado sobre su fallecimiento se indicaba que Davius había sido desplegado en el marco de la Operación Escudo Espartano, una misión de colaboración con fuerzas militares regionales.
Según la base de datos pública de bajas, más de 820 militares estadounidenses han resultado heridos en combate desde que comenzó el conflicto con Irán. Muchos han sufrido traumatismos craneoencefálicos como consecuencia de los contraataques iraníes contra bases estadounidenses en todo Oriente Medio.
La guerra ha agotado las reservas de armas de precisión del ejército, ha dañado bases estadounidenses en todo el Golfo Pérsico y ha convulsionado los mercados energéticos mundiales después de que Teherán cerrara el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el petróleo y los fertilizantes.
Según un documento revisado por The Washington Post, el Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones en Oriente Medio, ha estimado que la guerra contra Irán ha costado alrededor de 43 600 millones de dólares hasta principios de septiembre. El total incluye 28 000 millones de dólares en municiones gastadas durante el conflicto, pero no contempla los daños a las bases estadounidenses.
Tal y como informó The Post el mes pasado, varios altos mandos militares estadounidenses han advertido al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que prolongar las operaciones a gran escala contra Irán es insostenible y pone en riesgo su capacidad para hacer frente a amenazas en otros lugares, incluido el territorio estadounidense.
(Con información de agencias)