Productores de arroz de EEUU exigen flexibilizar bloqueo para vender a Cuba

Arroz.

Los productores arroceros de Estados Unidos han vuelto a demandar al gobierno federal que modifique las restricciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra Cuba desde hace más de seis décadas, con el objetivo de poder acceder a un mercado que consideran estable, estratégico y geográficamente privilegiado.

Agricultores de estados clave como Arkansas y Luisiana —siendo Arkansas el mayor productor de arroz de grano largo del país— señalan que Cuba representa una oportunidad de alivio económico que se percibe “a la vuelta de la esquina, pero fuera de su alcance” debido a las prohibiciones vigentes. En medio de una crisis estructural que afecta al sector arrocero estadounidense, la industria identifica a la Isla como un destino atractivo capaz de absorber gran parte de sus excedentes de producción.

Cuba se encuentra ubicada a solo 90 millas (aproximadamente 145 kilómetros) de la costa de Florida, una cercanía geográfica que garantizaría costos de transporte considerablemente más bajos en comparación con los proveedores asiáticos, que hoy dominan las importaciones de arroz en el mercado cubano. Esta ventaja logística ha sido destacada reiteradamente por los gremios agroexportadores estadounidenses.

“Si pudiéramos satisfacer tan solo la mitad de las necesidades de Cuba, eso sería un gran impulso para la industria arrocera de EE.UU.”, declaró Jeff Rutledge, agricultor de sexta generación en Arkansas, en declaraciones recogidas por medios especializados.

La Federación de Arroz de Estados Unidos (USA Rice Federation) ha catalogado el acceso al mercado cubano como una “alta prioridad” y durante años ha realizado labores de incidencia ante legisladores de ambos partidos políticos para eliminar las barreras comerciales impuestas por el bloqueo.

La industria estima que, de levantarse las restricciones, Cuba podría adquirir hasta 400 000 toneladas métricas de arroz anualmente, una cifra que representaría un verdadero salvavidas para un sector golpeado por los subsidios extranjeros, la inflación de los insumos y una situación que, en palabras de Bobby Hanks, director ejecutivo del molino Supreme Rice, es “peor que nunca”.

Expertos consultivos como Paul Johnson, de la firma FocusCuba, subrayan la necesidad de avanzar hacia un comercio bidireccional que beneficie a ambas naciones.

“Lo ideal sería hablar de un comercio que reduzca nuestros costos logísticos cuando nuestros contenedores regresan a EE.UU. llenos”, señaló Johnson, quien sugirió que la importación de productos cubanos como cítricos, tabaco, café y frutas orgánicas encontraría un mercado receptivo en el país norteño.

Sin embargo, las aspiraciones de los agricultores estadounidenses chocan frontalmente con la persistencia del bloqueo, una política calificada por el gobierno cubano como de genocidio y violación del derecho internacional, y que ha sido condenada anualmente por la inmensa mayoría de los países en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Mientras Washington mantiene intactas las disposiciones que impiden el comercio fluido con la mayor de las Antillas, productores y comercializadores de Estados Unidos siguen viendo cómo una oportunidad estratégica, geográfica y económicamente ventajosa permanece inalcanzable, en medio de las dificultades crecientes que aquejan al sector agrícola norteamericano.

La paradójica situación refleja una vez más cómo el bloqueo no solo daña al pueblo cubano, sino que también perjudica intereses legítimos de ciudadanos y empresas estadounidenses, incluidos los agricultores de estados que tradicionalmente han apoyado a ambas fuerzas políticas en Washington.