“¿Qué podemos hacer? ¡No podemos quedarnos callados!”. Esa fue la premisa de un grupo de amigos en un chat de Telegram. Lluvia de ideas. Nombre. Lugar. Objetivo: convocar a los jóvenes, al pueblo a defender la Revolución. Solo eso.
Surgió la página Tángana en el Trillo y de ahí a crear, compartir, convocar.
Un chat de Telegram produjo un acto inaudito: movilizó a las instituciones cuando por lo general, el proceso es a la inversa. La Tángana fue emotiva, demostró que las convicciones están y se defienden, más aún que los jóvenes son entes activos en la construcción del socialismo en Cuba.
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