Familiares de Ismael Sené. Foto: Boris Luis Cabrera/Cubadebate.
No fue casual que se escogiera el 28 de enero para darle el último adiós al profesor Ismael Sené. No hay mejor fecha en el calendario para despedir a un gran hombre ni mejor lugar para que reposen sus cenizas que el estadio Latinoamericano.
Martiano por convicción, su materia impregnada de los ideales de nuestro Héroe Nacional se fundió esta mañana de martes con la arcilla y el césped de su estadio, el mismo que vio construir desde niño y donde fue testigo en múltiples ocasiones de grandes hazañas que ayudaron a enaltecer nuestro pasatiempo nacional por excelencia.
El “Señor béisbol”, hombre dotado de un gran conocimiento, patriota y defensor a ultranza de este deporte como parte intangible de nuestra cultura; se reparte así en millones de partículas sobre el terreno de juego en presencia de sus familiares y amigos más queridos, y por supuesto, de los dioses del béisbol que han bajado a la tierra para llevar su alma a otras dimensiones.
“Ismael Sené fue boxeador en sus años mozos, quizás por eso sus palabras golpean al estómago con ganchos fuertes. Jugó futbol americano y aprendió a arremeter contra infranqueables columnas como Quijote de estos tiempos. Fue diplomático y ahí conoció la ética del verbo y educó el fino tacto de sus ideas. Combatió en la clandestinidad contra la dictadura de Batista, por ello su audacia y su temeridad probada. Le gusta la historia e ir a las raíces de las cosas”, escribí el día que lo conocí como parte de una entrevista.
La ceremonia no pudo ser más emotiva. Las palabras de sus más allegados calaron fuerte en los presentes y arrancaron lágrimas, mientras cada uno tomaba en sus manos un poco de su esencia convertida en polvo y la esparcía en el viento, para perpetuar su presencia en el tiempo.
El espíritu del “El hombre que más sabe de pelota en Cuba” —como muchos lo llamaron— vagará inquieto desde hoy por todos los terrenos de la isla como un guardián, velando por la salud de nuestro béisbol, consciente como muchas veces dijo que este deporte es un símbolo patrio para todos nosotros, como lo es la bandera de la estrella solitaria, el himno nacional o la palma real.
Aquí queda su impronta, el ejemplo de un cubano digno de alma limpia que lo dio todo por este deporte y que nos enseñó a disfrutar mejor de nuestro pasatiempo favorito. Nunca mejor el final de mis textos para despedirme por ahora. Profe, nos vemos en el estadio.
El periodista Yasel Porto le dedica unas palabras de despedida ante sus familiares y amigos. Foto: Boris Luis Cabrera/Cubadebate.
Su única hermana estaba presente en la despedida. Foto: Boris Luis Cabrera/Cubadebate.
Muy emotivas las palabras de algunos periodistas y amigos. Foto: Boris Luis Cabrera/Cubadebate.
Las cenizas de Ismael Sené fueron esparcidas por el estadio Latinoamericano. Foto: Boris Luis Cabrera/Cubadebate.