Para pensar.
El primer inciso de la primera pregunta era bastante fácil de responder; el segundo era diferente y abierto, incluyendo la arista económica que anuncié. Lo del aforismo a desmenuzar motivó de lo lindo a los parapensadores.
Vamos por parte:
I
Estamos a 2 de septiembre de 2019; y un fabricante de baterías de última generación para teléfonos móviles te pide consejo para adoptar la mejor decisión. Tiene dos lotes producidos con anterioridad al año actual, y la norma técnica plantea que mantiene sus propiedades hasta 12 años después de producidas. Además, casualmente la suma de los cuatro dígitos del número del año de fabricación de cada lote, es un número primo de dos dígitos.
El lote de mayor antigüedad tiene una duración media de explotación de 5 años y el más reciente de 3 años.
De cada lote hay 17 millones de unidades en perfecto estado.
Te pregunta:
1. ¿Qué fecha de caducidad debo poner en cada lote?
Respuesta: Debe poner como fecha de vencimiento el año 2021, si se fabricaron en 2009; o el 2030, si se fabricaron en el 2018.
Fundamentación: Podemos deducir que la fecha de fabricación debe ser desde 2006 y hasta 2018. Es fácil verificar que en ese intervalo solamente hay dos años que cumplen el requisito.
2009: 2+0+0+9=11 primo de dos dígitos
2018: 2+0+1+8=11 primo de dos dígitos.
Basta con sumar 12 años a cada uno y tenemos la respuesta dada.
Es cierto que la redacción lleva a suponer de manera extrema a que ambos lotes sean del mismo año, tal como supuso Fernan, lo que simplifica el problema.
2. ¿Qué me aconseja para la venta en cuanto a precio y garantía al consumidor?
Aquí es donde se requiere el razonamiento económico que al principio Rodo no descubrió. Hubo muy buenas sugerencias en este sentido, aplicando técnicas comerciales favorecedoras de mayor efectividad en las ventas. Destaco las sugerencias de Rolando; Oro, Arnaldo G. que retornó, entre otros.
Rebajar precios al lote más antiguo, y así minimizar la cantidad de baterías que haya que sacar de la venta. Es preferible ganar menos por unidad que perder una cantidad significativa. Claro que habría que tener en cuenta el índice de rotación del producto, la cercanía a la fecha de caducidad. Sabemos que la mercancía en almacén es dinero inmovilizado, y además tiene un costo de almacenamiento. Estoy seguro que todavía se le puede sacar más al análisis desde el enfoque económico y financiero.
II
Este ejercicio consiste en la realización de un análisis lógico y creativo de un refrán o una frase célebre, para darle una interpretación inteligente. Como muestra de agudeza del pensamiento se pide que escriban otros refranes ya conocidos o inventados que lo refuercen o lo contradigan.
“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”. Confucio.
Respuesta:
El desmenuce de este aforismo del sabio Confucio fue de altura. Hubo razonamientos centrados en el texto y otros además en el contexto cognitivo y temporal.
Mi razonamiento tuvo zonas de solapamiento con varias de las de ustedes; y además fue enriquecido por vuestras interpretaciones.
La general, es decir sin entrar en refinamientos analíticos, es suponer que el saber lo que tienes que hacer lleva implícito que sabes cómo hacerlo; además que se trata de resolver un problema de lograr un objetivo. Ya vimos que Arnaldo G., le dio la interpretación de saber lo que se tiene que hacer desde lo funcional en una labor determinada. Por ejemplo, el cumplimiento de los procedimientos establecidos en la organización en que se trabaja.
Desde ese enfoque general es cierto que ese saber nos aporta mejoría, en cuanto a que saber es bueno y no necesariamente estaremos peor. Yendo contracorriente, podemos estar esperando en momento oportuno para hacerlo, el momento en que tengamos los recursos necesarios; siempre que no dejemos pasar el tren y nos quedemos desconsolados en el paradero viendo como se nos va. Lo negativo sería dejar de hacer por desidia o conformismo, por falta de analizar el problema y su contexto.
La interpretación detallista, como algunos hicieron, en que se debe pensar en la tríada del buen hacer: saber, poder y querer; nos lleva a otros razonamientos que muy probablemente no estuvieron en la advertencia de Confucio. Si no sabes cómo hacerlo, pero quieres y puedes, entonces apréndelo. Si sabes cómo y quieres pero no puedes, busca romper las barreras; si sabes, puedes pero no quieres, intenta motivarte.
Es verdad también que si sabes hacerlo y los dejas para después es altamente probable que todo empeore y cuando quieras hacerlo ya sea tarde.
Considero que el propósito con que puse este aforismo se ha cumplido, ya que ha servido para ejercitar el pensamiento analítico y también el pensamiento lateral o divergente.
No era tan sencillo encontrar o inventar los a favor y los en contra. Yo pensé estos:
A favor:
- A la oportunidad la pintan calva
- El que no se arriesga no triunfa.
- La inacción generalmente conduce a la derrota.
En contra:
- A veces es preferible la espera consciente que la acción improvisada.
- Vísteme despacio que estoy apurado.
- No van lejos los de adelante si los de atrás corren bien.
Entre los aforismos reforzadores me gustaron los siguientes:
- Locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.
- La desidia es peor que la ceguera. La segunda se estudia y se trata, la primera, ni siquiera aparece en los tratados de salud.
- Siento tanta pena de los que no saben dar el primer paso, como de los que caminan sin perseguir la utopía, ambos están condenados a la invalidez total.
- No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy.
- Estás como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer…
Y entre los que van contracorriente:
“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.
Carlos Gutierrez, destacado acertijando, me hizo llegar su respuesta, de la que he seleccionado estos párrafos. Como verán se aviva el debate enriquecedor.
“Hay muchas variantes de esta frase. Por ejemplo, Víctor Hugo, uno de los escritores que más me han nutrido, dice que; “Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo”. O Goethe; “Actuar es fácil, pensar es difícil, actuar según se piensa es aún más difícil”. O, “Muchas veces, lo cómodo nos hace olvidar lo correcto” (Bodie Thoene).
Para empezar, no estoy totalmente de acuerdo con lo que dicen que dijo Confucio en esta frase. Puede que sea la traducción, o la redacción, pero siempre estará peor quien NO sabe qué hacer ante una situación determinada.
Saber qué hacer, es un paso importantísimo hacia la solución de cualquier problema. Lo que pasa es que no siempre se hace, ya sea por desidia, apatía, pesimismo, pusilanimidad, disciplina, escepticismo, miedo, imposibilidad física o material, o simplemente porque se considera que las consecuencias de actuar serán más costosas que los posibles beneficios de la acción u omisión de marras.
Creo entonces que sería más acertado decir que: “Si ya sabes lo que tienes que hacer y todavía no lo has hecho, entonces te debes sentir, contigo mismo, peor que antes”. Tal vez ése fue el sentido que quiso darle Confucio” .Fin de la cita
Nos vemos el próximo lunes 9 con el primer ejercicio de análisis creativo de problemas reales y actuales de nuestra sociedad, en su segunda temporada.