Cada prisionero tiene puesto un gorro cuyo color no puede ver. Los tres prisioneros se colocan uno detrás de otro, de manera que el primero no puede ver el color del gorro de los dos restantes; el del medio puede ver el color del gorro del primero; y el tercero puede ver el color del gorro de los dos que tiene delante.
La regla de juego consiste en que si cualquiera de los prisioneros acierta el color del gorro que lleva puesto queda absuelto; si dice que no sabe, le dejan en libertad en un año, y si yerra le adjudican cadena perpetua.
Pues bien, sucedió que el tercero y el segundo dijeron que no sabían el color de sus respectivos gorros, en tanto el primero supo decir el color del suyo y quedó absuelto.
Explique cómo pudo conocer el color de su gorro.
Otro acompañante para balancear.
Escriba dos refranes, ya existentes o inventados por usted, que refuercen y otros que nieguen el que ahora les escribo:
“El pez muere por la boca”
¡Ahora, manos y mente a la obra!