Los independentistas de la coalición Junts pel Sí, liderada por Raül Romeva, ganaron las elecciones autonómicas celebradas el domingo en Cataluña obteniendo 62 escaños, pero no alcanzaron la mayoría absoluta que buscaban, que requiere un mínimo de 68 escaños. La otra fuerza independentista, la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), obtuvo 10 escaños.
Ciutadans se convirtió en la segunda fuerza política con 25 escaños en una cámara de 135 diputados. La tercera fuerza es el Partido Socialista de Cataluña (PSC), con 16 escaños, seguida por el conservador Partido Popular (PP), con 11, y por Catalunya Sí que es Pot (CSQP), también con 11 escaños.
Los catalanes votaron por la secesión de la comunidad autónoma, declaró el presidente del gobierno regional Artur Mas. "Los catalanes dijeron 'sí' a la independencia", afirmó el primer ministro en la manifestación de la coalición Junts pel Sí en Barcelona.
Según informa la Generalitat de Catalunya, este domingo se batió el récord histórico de participación en unas elecciones autonómicas, al aumentar en un 9% respecto a las más concurridas hasta el momento, que fueron las elecciones de 2012, y superar el 77% de votos emitidos.
Independentistas aseguran tener mandato para romper con España
"Mucha gente ha votado a Junts pel Sí pese a que no estar a favor de la independencia (...). Veían estas elecciones como una bala de fogueo en las que no se jugaba realmente a la independencia, sino más fuerza para un proceso negociador", dijo el sociólogo José Pablo Ferrándiz, de Metroscopia, a Reuters.
El gran éxito de la noche lo protagonizó Ciutadans, que será la segunda fuerza de la cámara con 25 escaños, casi triplicando su actual representación de nueve representantes y colocándose en buena posición para las elecciones generales de diciembre.
"Hoy se ha demostrado que la mayoría de los catalanes le hemos dado la espalda (a Mas) y hemos optado por la convivencia", dijo la candidata de Ciutadans, Inés Arrimadas, tras los resultados.
El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) obtuvo 16, perdiendo cuatro escaños, mientras que Catalunya Sí que es pot (CSP) sumó 10, un mal resultado para la formación a la que apoyaba Podemos y que en los sondeos sacaba 19 asientos.
Mientras, Unió, que rompió con CDC hace unos meses al no compartir el discurso proindenpendencia de su histórico socio en CiU, no logró representación parlamentaria en una cámara que queda finalmente con seis fuerzas.
Aunque una secesión de Cataluña sigue siendo una cuestión bastante hipotética a estas alturas, el resultado es un golpe para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a menos de tres meses de las elecciones generales.
Su partido se desplomó hasta quedar con 11 escaños, ocho menos que hace tres años, quedándose muy debilitado en una región que aporta una quinta parte a la economía española y que parece haber castigado su inmovilismo en los últimos años con respecto a Cataluña.
"El PP queda en una posición muy débil, esto podría pasarle factura en las generales sobre todo porque Ciudadanos ha tenido un resultado espectacular que probablemente pueda explotar en el resto de España", dijo Ferrándiz.
Rajoy "dispuesto a colaborar"
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dijo el lunes que está dispuesto a colaborar con el nuevo gobierno catalán que resulte de las elecciones que el domingo dieron mayoría de escaños a las formaciones independentistas, pero siempre dentro de la ley.
"Estoy dispuesto a escuchar, a hablar, pero no estoy dispuesto a liquidar la ley", dijo Rajoy en una breve comparecencia en el Palacio de la Moncloa.
En las primeras declaraciones del jefe del Ejecutivo tras las elecciones convocadas a modo de plebiscito, Rajoy, que se enfrenta a elecciones generales a finales de año, pidió también al futuro gobierno catalán que sustituya el "monólogo por el diálogo" constructivo.
"Quiero llamar al gobierno que resulte del nuevo parlamento elegido a gobernar para todos lo catalanes, a superar la fractura, la tensión que han marcado todos estos años", dijo.
(Con información de Reuters y RT)