Advirtió que, en toda época, cuando el hombre no ha buscado el proyecto divino para su vida, ha sido víctima de tentaciones culturales que han acabado por convertirlo en esclavo.
Según Joseph Ratzinger, también en la actualidad se conocen "sombras que oscurecen el proyecto de Dios", como la mentalidad que busca reducir al ser humano a una mezcla entre "materialismo hedonista" y "prometeísmo tecnológico".
En un escenario donde el hombre se olvida de su alma espiritual, aquello que es técnicamente posible se convierte en moralmente lícito, todo experimento resulta aceptable, toda política demográfica consentida, toda manipulación legitimada, sostuvo.
Precisó que el peligro más temible de esta corriente de pensamiento está en la absolutización del hombre, que quiere ser absoluto, desligarse de todo vínculo y de toda constitución natural.
Dijo que así pretende ser independiente y piensa que su felicidad está en la afirmación de sí mismo, pero en realidad niega radicalmente su ser criatura y termina en una dramática soledad.
(Con información de NOTIMEX)