Desarmado. Foto: Daniel Margolles
Este fue un momento de particular tensión. No era posible trasladar por la angosta escalera la maquinaria del reloj, ubicada en un segundo piso, con el reto adicional de que debido al deterioro de muchas piezas, podían dañarse partes esenciales del mecanismo.
"Primero quité las pesas, recogí los cables y anoté cada elemento que iba desmontando", dice Daniel. Algunas piezas del movimiento o la sonería se parecen, pero no son iguales.
El segundo paso consistió en desacoplar de la maquina las transmisiones del sistemas de sonería y las transmisiones a las agujas de las esferas, para que cualquier movimiento no causara nuevos daños a los que ya presentaba el reloj.
Así estaban los martillos. Foto: Daniel Margolles
El tercer paso fue el desmontaje de los distintos trenes de ruedas (tren de sonería, de las horas) hasta tener toda la maquinaria desmontada, para poderla trasladar a otro sitio. En la torre era imposible realizar el trabajo de reparación.