Con estas imágenes se puede tener una idea de la energía que se liberó esta noche, una noche rara, inolvidable: celebramos el nacimiento del Apóstol José Martí cerca de las calles que él recorrió en Cayo Hueso para organizar la Revolución. No sé si pueden imaginar la emoción. Martí y Los Van Van, la alegría de Cuba y el Héroe de todos los cubanos en una misma plaza. Por primera vez se respiró el verdadero aire de Cuba en estos predios.
Gracias, Los Van Van, por todos nosotros los cubanos que vivimos en la Florida, amamos a Cuba y a Martí, y no tenemos nada que ver con los Lincoln Díaz-Balart que odian a Formell y a su magnífica orquesta por el placer de odiar o porque viven del negocio de maldecir la Isla donde nacieron y en realidad no conocen. No todos somos Díaz-Balart, y la alegría de esta noche lo confirma.
Este domingo promete ser otro acontecimiento la presentación del grupo en Miami. Prometo no perdérmelo, y seguir reportando para Cubadebate.