Nuestro enorme sofá

El malecón es un sugerente paseo marítimo que se extiende por cerca de ocho kilómetros de largo. Foto: Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El malecón habanero es sin dudas uno de los sitios más encantadores de la ciudad. Un lugar enigmático y sagrado, visitado por todo tipo de personas, desde parejas, estudiantes, pescadores, hasta gente de todas las edades. Un lugar para disfrutar de la brisa marina, enamorarse, meditar, y hasta para recordar a los que ya no están.

Millones son sus historias, millones los que lo visitan y millones los que lo vemos como un enorme sofá.

Recorriendo a pie el malecón ofrece una particular vista de la ciudad. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El malecón habanero resulta un sitio ideal para las jóvenes parejas. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Una familia se toma fotos en el malecón. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Chapuzón. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Un lugar de ensueño. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El malecón es también un lugar para meditar. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Pescador submarino. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Las huellas en el malecón. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El malecón habanero es un lugar de prioridad para los amantes de la pesca. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El malecón habanero es sin dudas uno de los sitios más encantadores de la ciudad. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Pescadores a contraluz. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.