Silvio en La Marina: Tradiciones

Presentación de Silvio Rodríguez, Oliver Valdés, Jorge Aragón, Emilio Vega y Jorge Reyes, con Lien y Rey, Rey Montalvo y Los Muñequitos de Matanzas como invitados en La Marina, Matanzas.

En el bar El Gallo, La Marina, hace 62 años, entre rones y amigos, surgió Guaguancó Matancero, bautizados luego como Los Muñequitos de Matanzas. Al cabo de las seis décadas suenan en esa esquina, Calle Daóiz y Matanzas, ahora en un concierto junto a Silvio Rodríguez. Tocarán El Necio en guaguancó, con tambores batá y güiro.

Los Muñequitos... se precian de ser coherentes con su estilo, de serse fieles a sí mismos y conservar, aun en los jóvenes, la tradición con que surgieron. Han cambiado los rostros, los integrantes, algo en la indumentaria, pero el tambor suena como hace sesenta años y como hace siglos enteros.

El barrio en que nacieron no ha cambiado mucho más. En este caso, no por obedecer tradición alguna, sino por dejadez del destino, por obra de alguna abulia. Algo así. Ni los más viejos del lugar recuerdan su paisaje inmediato sin las calles inundadas de aguas negras, no reconocerían su barrio sin el tufo penetrante, denso. Entre los meandros recogen los niños sus pelotas, salpican las aceras descalzos, cazan pececitos que se cuelan por la conexión con el río próximo. "Y no les da ni catarro", dice un vecino. "La gente dice que los de La Marina tenemos cuero de chivo, que nada nos entra". Dice y sugiere la terrible naturalización, la convivencia armónica personas-aguas negras, personas-excretas que nadan; la coexistencia en un microcosmos en equilibrio, un perfecto ecosistema.

Fue la parada 52 de la Gira por los barrios, que Silvio describió en la presentación: “Estos conciertos los estamos haciendo por iniciativa nuestra (...), nos apoyan algunas instancias estatales, pero es iniciativa nuestra, nadie nos mandó a hacerlo, no están en ningún plan oficial de ningún tipo, somos un grupo de cubanos que queremos hacer esto en este momento de nuestro país…”

Ante el escenario que se levantó, unas planchas de zinc protegían de los hilos negros y gruesos. Parados sobre ellas escuchaban música, asistiendo a una devolución, no de algo que les hubieran quitado, sino de algo que surgió entre ellos y que, aunque no lo vean, en realidad nunca los ha dejado.

Vista de La Marina. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

"Aunque te pueda parecer que no, yo me siento realizado", Grillo, artista de la plástica. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Amigo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

La vida doméstica se prolonga mucho más allá de la intimidad de las viviendas. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

"No he escuchado mucho de Silvio, pero dicen que el hombre defiende su país, así que me va a gustar verlo". Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

"Ya no es como antes". Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Silvio en el último concierto por los barrios de 2013. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Visitantes disfrutan el concierto en primera fila. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

El maestro Jorge Reyes y el placer de hacer música. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Talento joven y grande el de Jorgito Aragón, "hijo de gato...". Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Oliver Valdés marca el ritmo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Sonoridades como de encantamiento en el vibráfono de Emilio Vega. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Rumba nacida en el barrio, que suena todavía como entonces. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.