Maravillas naturales de mi isla... érase una vez La Mula

Por Oscar Figueredo Reinaldo

Campismo La mula fue quizás el primer encuentro que tuvimos todos con las bondades escondidas del macizo Sierra Maestra. Punto de descanso para el posterior ascenso al Pico Turquino, el lugar fue el sitio escogido por un grupo de estudiantes de periodismo que como parte de la tradición escalan cada año el sitio más elevado de la Isla.

La instalación rodeada por el rio del propio nombre ofrece al visitante una experiencia única que permite descubrir  los secretos ocultos de esta región del país.  Con una extensión mayor a los diez kilómetros el afluente cuenta además con un grupo de cascadas o pequeños saltos en su interior.

Para muchos  el recorrido hasta las cascadas del rio La Mula no fue más que un sueño. Una especie de fantasía que solo encuentra cabida en los libro de aventura o en las películas de Indiana Jones. Caminar entre piedras y no por avenidas asfaltadas, apreciar montañas empinadas en vez de edificios monumentales o escapar tan solo al rumor de la ciudad por unos instantes fue para todos un verdadero paraíso.

Cascada ubicada a unos tres kilómetros de la desembocadura

Luego de la caminata entre piedras es necesario un descanso

Poco importaron las distancias. Los tres kilómetros que sobre terreno irregular anduvimos, a veces despacio por las llagas en los pies o por evitar una caída.

El rio recorre unos dos kilómetros antes de adentrarse en las montañas

El camino está formado mayoritariamente por piedras

Algunos prefieren ir en duos para evitar caídas.

 

El agua cristalina recorre las cascadas

Paisajes de río La Mula

Paisajes de río La Mula

Paisajes de río La Mula

Paisajes de río La Mula

Paisajes de río La Mula

Paisajes de río La Mula