Medicina Natural y Tradicional: Algunos usos medicinales del apio

El apio, cuyo nombre científico o binomial es Apium graveolens, resulta una especie muy valorada por sus usos culinarios y por sus propiedades medicinales. Pertenece a la familia de las apiáceas, tiene una distribución cosmopolita y diversos registros históricos documentan su utilización por varias culturas antiguas, incluyendo la egipcia, la griega y la romana. De hecho, Homero le menciona tanto en la Ilíada como en la Odisea.

Sobre el apio apunta el sabio Juan Tomás Roig y Mesa que se trata de una planta europea algo cultivada en Cuba como condimento, la cual se utiliza en la medicina casera cubana para estimular la menstruación en las mujeres. Actualmente se le considera una especie exótica que es objeto de cultivo en el país, según el Catálogo de las Plantas de Cuba publicado en 2024.

Se considera que el apio es consumido en todo el mundo como verdura. Las hojas, los tallos y las semillas pueden ser utilizadas, ya sea como alimento o como condimento. Se le emplea en la elaboración de ensaladas, caldos o guisos, para condimentar carnes y pescados, incluso en coctelería. En este último caso se usa la sal de apio, elaborada a partir de una mezcla de sal común y semillas de apio trituradas, con la cual se realza el sabor de los cocteles Bloody Mary.

Desde el punto de vista medicinal se le reconocen a la planta diversos beneficios para la salud. La artritis, la gota y otras enfermedades reumáticas, las infecciones urinarias, las dislipidemias, la gripe y la tos, varios padecimientos digestivos y algunos problemas nerviosos pueden ser abordados mediante el uso del apio. Se comparten a continuación algunas recomendaciones para su empleo con estos fines, tomadas de textos modernos de fitoterapia, los que tienen en cuenta tanto los registros etnomédicos como las evidencias generadas por la investigación moderna.

Aunque la planta es de uso bastante común y forma parte de la dieta del hombre, está documentada la incidencia de dermatitis en pacientes sensibles al apio, a la vez que se sabe que en el útero inhibe la implantación del huevo o cigoto y aumenta las contracciones de este órgano, por lo que no se recomienda su uso medicinal en mujeres embarazadas o que lo están intentando. Además, hay que tener en cuenta de que no se dispone de datos que avalen la seguridad de su empleo con fines medicinales por mujeres que lactan o niños menores de 3 años.

Siempre es conveniente observar que el apio puede interactuar con algunos medicamentos, entre ellos la warfarina, cuando se ingiere en altas dosis. También se refiere que su uso concomitante con antiinflamatorios no esteroideos puede aportar una sinergia con mayores beneficios.

De esta forma resulta entonces el apio una planta útil como parte de la cocina y de nuestro botiquín. Por sus beneficios mantiene todavía su valor actualmente para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!