Ocimum basilicum es una hierba aromática anual de la familia de las lamiáceas, nativa de las regiones tropicales de África Central y el sudeste asiático, donde se ha cultivado por miles de años. Se le reconoce ampliamente como especie aromática para su empleo en la cocina desde diferentes culturas, pero también por sus propiedades medicinales. De ella apunta Roig que es “…cultivada en Cuba en patios y jardines como yerba aromática. Como se propaga fácilmente por sus semillas, se ha escapado del cultivo y se le encuentra casi espontánea en las cercanías de las poblaciones y de las viviendas campesinas”. Se le conoce en el país popularmente como albahaca blanca, o simplemente albahaca.
El nombre del género Ocimum proviene del griego “ókimon”, que significa labio perfumado u oloroso, por el olor de sus hojas. El epíteto “basilicum” procede de otro vocablo griego, “basilikon” o “basiléus”, que significa real o regio. Por otro lado, albahaca proviene de la palabra árabe “al-habaqa”, nombre con el que los árabes identificaban a las plantas aromáticas usadas en la cocina y para tratar enfermedades.
Hay que decir que existen muchísimos registros acerca del empleo de la albahaca blanca con fines medicinales, al igual que se disponen de algunas evidencias que respaldan sus beneficios para la salud. En este sentido, las aplicaciones que se relacionan con el sistema digestivo han sido bien documentadas.
Se plantea que esta planta es antiemética (previene y combate el vómito), digestiva (favorece la digestión), carminativa (previene y favorece la expulsión de gases), antiespasmódica (alivia los cólicos o dolores abdominales). También puede calmar el dolor de estómago, es laxante y ha mostrado actividad antimicrobiana.
Dependiendo de la referencia, se describen diferentes formas de preparar la albahaca blanca en función de la salud digestiva. Una de ellas, tal como se expone en la tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña, sería preparando una infusión con medio litro de agua hirviendo y tres cucharadas de hojas de albahaca bien troceadas.
Esta mezcla se coloca en un recipiente y se tapa, se deja refrescar, se filtra y se bebe una taza, equivalente a doscientos cincuenta mililitros, hasta tres veces en el día o cuando la condición sintomática así lo requiera. En caso de que se persiga un efecto laxante, se debe tomar por la mañana en ayunas y antes del almuerzo.
La albahaca blanca no debe usarse con fines medicinales durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de cinco años. Tampoco se aconseja exceder las dosis recomendadas o prolongar demasiado su consumo continuado.
Debido al interés que despierta, actualmente se continúa investigando sobre esta planta. Una revisión sistemática publicada el pasado año en la revista Applied Food Research (Investigación aplicada en alimentos) planteó que, aunque se necesitan más estudios, los hallazgos respaldan el uso potencial de la especie como ingrediente alimentario funcional para mejorar la microflora intestinal humana y proporcionar así beneficios para la salud digestiva. El análisis de las investigaciones publicadas sugiere que la suplementación con albahaca blanca podría considerarse un enfoque prometedor para prevenir trastornos gastrointestinales y mejorar la salud y el bienestar general mediante la modulación de la microflora intestinal.
Y de esta forma, desde la tradición milenaria y avanzando por los caminos de la medicina basada en evidencias, la albahaca blanca continúa siendo una planta a la que podemos recurrir con confianza para el cuidado de nuestra salud digestiva… ¡desde lo natural!