¿Todos los caminos conducen a la Defensoría?

La Defensoría en Cuba es el resultado de múltiples situaciones sociales que han tenido un impacto en el orden jurídico. La necesidad de una institución con un enfoque integral e integrado para el tratamiento de las personas en situación de vulnerabilidad constituye la razón fundamental de su surgimiento.

El proceso de reforma legislativa que ha experimentado el país en los últimos años, así como la voluntad política de los órganos decisores, ha propiciado la constitución de una estructura dentro del Ministerio de Justicia con este encargo. Por tanto, podemos encontrar las bases legales para su constitución en el articulado constitucional, el Código de Proceso y el Código de las Familias.

Para muchos la Defensoría ha de ser la vía para la solución de sus problemáticas; no obstante, resulta una expectativa difícil de cumplir. Quizás direccionar este artículo al esclarecimiento de un grupo de interrogantes pudiese desmitificar este asunto.

¿Está implementada la Defensoría?

Fue implementada a partir del Acuerdo 9571 del 11 de mayo de 2023 que modifica el Acuerdo 8663 del Consejo de Ministros del 13 de agosto de 2019, donde se establecen las funciones específicas, estructura y composición del Ministerio de Justicia. Además, a fin de reglamentar su actuación, fue publicada en la Gaceta Oficial No. 96 Ordinaria la Resolución 496/2023 del 11 de octubre de 2023 contentiva del “Manual de funcionamiento de la Defensoría”.

¿Qué casos atiende?

La Defensoría tiene como misión la protección, garantía y restablecimiento del ejercicio de los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad frente a situaciones en el ámbito civil, familiar, mercantil y del trabajo y la seguridad social, cuyo interés este presente directa o indirectamente en un conflicto de esta índole.

Existen algunas personas que se han identificado dentro de este grupo: los niños, niñas y adolescentes, las personas en situación de discapacidad, las personas adultas mayores, las personas víctimas de violencia verbal, física, psíquica, moral, sexual, económica, patrimonial u otras, negligencia, desatención y abandono, ya sea por acción u omisión, directa o indirecta y discriminación, así como las declaradas judicialmente ausente. No obstante, se deja abierta la posibilidad de incluir en esta consideración otras personas en situación de vulnerabilidad”. En consecuencia, se requiere un análisis para cada caso en concreto.

Existen parámetros para el acceso al servicio de la Defensoría, ello implica que solo han de recibir sus servicios las personas que se encuentren en esta situación cuando por dicha condición son o puedan ser vulnerados sus derechos. Es decir, no todas las personas son vulnerables, ni todas las personas vulnerables tienen un conflicto en los ámbitos de competencia de la Defensoría y tampoco es su situación de vulnerabilidad el fundamento de la vulneración o posible vulneración.

Por ejemplo, la existencia de un salario bajo no es una problemática que pueda solventarse por esta vía; a no ser que ello esté sustentado en criterios discriminatorios por parte del empleador. El hecho de que una persona en situación de discapacidad quiera instar un proceso de divorcio tampoco es una cuestión de su competencia; a no ser que su situación la ponga en desventaja frente a la otra parte. Tampoco los ejemplos son supuestos cerrados, existen circunstancias que matizan, pero cada cuestión debe acreditarse como parte de ese procedimiento de recepción.

No se trata de una desprotección o indefensión para el resto de los asuntos; sino de que existen otras instituciones que han de procurar la tramitación de los mismos como Bufetes Colectivos y Fiscalía en dependencia de la pretensión y la materia.

¿A dónde debe acudirse a solicitar su servicio? ¿Quiénes están legitimados para ello?

La Defensoría cuenta con dos estructuras fundamentales: la Dirección de Defensoría del Ministerio de Justicia y los Departamentos de Defensoría en las Direcciones Provinciales de Justicia. La Dirección tiene como principal encargo el guiar metodológicamente el servicio, por lo que coordina la gestión y solución de los conflictos con las Oficinas de Mediación, los órganos del Estado, organizaciones sociales y de masas, entre otras instituciones. Sin embargo, son los Departamentos los encargados de la recepción y tramitación de los asuntos porque son la representación territorial de esta estructura.

Los servicios pueden solicitarse tanto por la persona en situación de vulnerabilidad que requiere el servicio, como por terceros interesados. Por tanto, cualquier persona que conozca de un asunto puede acudir a solicitar y poner en su conocimiento la vulneración o posible vulneración.

No obstante, los Departamentos obtienen el consentimiento de las personas en situación de vulnerabilidad que se pretenden defender en los casos en que se reporta por terceros interesados. Solo no se requerirá dicho consentimiento cuando se trate de niños, niñas y adolescentes, las personas declaradas judicialmente ausentes y las personas que por alguna razón se encuentren imposibilitadas de exteriorizar su voluntad.

¿Con quiénes cuenta la Defensoría para el cumplimiento de su misión?

Cuenta con defensores y consultores a los cuales se les asignan los casos en correspondencia con la característica y la circunstancia de cada uno, así como la materia y especialidad en la que se desenvuelven estos especialistas, los que deberán ser ejemplo de humanismo, empatía y preparación técnica.

Los defensores pueden ser juristas, con excepción de jueces, fiscales y notarios, nombrados como tal por el Ministro de Justicia. Estos deben velar por la rápida y más beneficiosa solución del asunto de que se trate, adoptar las medidas necesarias para prevenir y remediar los actos contrarios a la dignidad, la justicia, la equidad y la probidad en la defensa del ejercicio del derecho de la persona defendida.

Entre los consultores pueden encontrarse juristas de experiencia y especialistas en las áreas de conocimiento vinculadas con el trabajo de la Defensoría. Deben ser capaces de asesorar y acompañar desde el punto de vista jurídico o multidisciplinar al defensor para un mejor ejercicio de sus funciones y a la persona defendida en pos de un tratamiento integral e integrado.

¿Qué acciones desarrolla la Defensoría?

La Defensoría, a través de sus defensores y consultores, desarrolla acciones de acompañamiento, asesoramiento y defensa de derechos en procesos y procedimientos, sea de mediación o en sede notarial o ante otras esferas administrativas, sus dependencias y demás estructuras.

Jurídica: Facilita las vías informativas para conocer todos aquellos temas relacionados con la aplicación del Derecho. En este cometido influye la forma en que se lleve a cabo esta función, por lo que se deben realizar ajustes razonables, ya sea desde instrumentación de la lectura fácil en los diferentes documentos jurídicos hasta medidas que personalicen la atención adecuada a cada circunstancia particular.

Multidisciplinar: Depende de las características de la persona que recibe el servicio y las necesidades que se manifiesten durante la tramitación del asunto. Es por ello que se consagra la necesidad de un equipo multidisciplinario de médicos, psicólogos, sociólogos, psiquiatras, entre otros, que posibiliten la guía, orientación y atención de los mismos

¿Qué beneficios podría brindar esta institución?

Serán muchos los beneficios para las personas en situación de vulnerabilidad. Desde la visión en que la institución está configurada, podríamos citar:

Todo ello será posible solo si quienes tenemos el encargo de implementarla lo hacemos desde el compromiso y la responsabilidad social. Será posible en la medida en que sepamos comunicar lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos. Solo se podrán concretar estos logros si nos entendemos como sistema de justicia, donde cada entidad hace lo que le corresponde, pero a su vez se complementan para el logro de su cometido social.

Es una estructura joven, que requiere de la construcción colectiva, que debe beber de las buenas prácticas y despojarse de las no tan buenas. Para su desarrollo se ha de tener los pies sobre la tierra y la vista hacia el cielo en la búsqueda de nuevas metas. Y, aunque evidentemente no todos los caminos conducen a la Defensoría, quizás los suyos sean aquellos que para ser transitados demandan más sensibilidad, humanidad y empatía.