Parque Jingshan. Foto: Turismo de Beijing
(Especial desde Beijing para Cubadebate)
El parque Jingshan es un tributo a la arquitectura china. Podría también describirse como la “cima de Pekín”, aunque no es el punto más alto de la urbe asiática, pero ofrece a los transeúntes una vista panorámica a la majestuosidad de la Ciudad Prohibida, de la que formó parte hasta principios de 1900, cuando se derribaron las paredes y se abrió una nueva carretera.
Aunque en ese entonces se destruyeron varias puertas y edificios entre el parque y la entrada trasera del palacio, el resto de las estructuras están intactas, se han realizado varias restauraciones y hoy día muestra la belleza que tuvo siglos antes este jardín imperial.
También conocido como Colina de Carbón, el parque está situado en los distritos de Xicheng y Dongcheng. Consta de cinco picos individuales, y en la cima de cada uno hay un pabellón alineado con la tradicional arquitectura china. Estos pabellones eran usados por las autoridades para reuniones y ocio. Los cinco picos también señalan aproximadamente el eje histórico del centro de Pekín.
Hay muchas leyendas detrás del Jingshan. El último emperador de la dinastía Ming, Chongzhen, se ahorcó en sus jardines en 1644. No obstante, la construcción del lugar se remonta a las dinastías Liao y Jin, haca casi 1 000 años.
Los palacios imperiales en las capitales de las anteriores dinastías también se situaban al sur de una colina. Cuando la capital se trasladó a Pekín, no existía ninguna colina allí, por lo que se construyó durante el reinado de Yongle, de la dinastía Ming, una artificial que conoce popularmente como Colina Feng Shui, de 45.7 metros de altura. Se usó la tierra excavada para crear los fosos del Palacio Imperial y los canales cercanos. Y sí, toda esta tierra se trasladó usando solo el trabajo manual y la fuerza animal. Increíble.
Parque Jingshan. Foto: Turismo de Beijing
Según las reglas del feng shui –antiguo sistema filosófico chino de origen taoísta basado en la ocupación consciente y armónica del espacio–, es favorable situar una residencia al sur de una colina, y protege de los fríos vientos del norte.
En cada pico cinco Budas de bronce custodiaban el Jingshan, aunque cuatro de esas estatuas fueron removidas por las tropas de la Fuerza Expedicionaria Aliada cuando llegaron a Pekín para aliviar el Cerco a las Legaciones en 1900. El Parque Jingshan fue abierto al público en 1928.
Par de leones de bronce y los dragones, considerados por los chinos como un animal bueno, amable, símbolo del emperador y padre de la civilización más vieja del planeta, muestran a los transeúntes que apuestan por una visita al parque como en China no se deja nada al azar, y cada detalle tiene un significado espiritual o social.
Se tarda unos 10 minutos para subir a la cima del Jingshan. Miles de personas convergen en la escalada, sobre todo en las tardes, cuando se busca la combinación entre el atardecer y la vista de la ciudad.
Después de descender se puede visitar las puertas de jardín; el Palacio Yongsi, ubicado en el norte de del parque que se utiliza hoy día como palacio infantil, escuela de música y biblioteca; el Jardín de Peonias; el Pabellón Wufang; el Salón Shouhuang dedicado a retratos de sus antepasados y la Torre Qiwang.
Si bien el Pabellón Wenchang era utilizado para ofrecer sacrificios al emperador Wenchang durante las dinastías Ming y Qing, ahora exhibe pinturas y letras para comprender la inteligencia cultural de los antepasados del gigante asiático.
El parque ocupa un área de 230 000 metros cuadrados. Hacia el norte, puede tener una vista clara de las torres antiguas de campanario y tambor, una característica clásica de las ciudades. Hacia el oeste, se ve el parque Beihai y su pagoda blanca en la cima de la montaña.
Basta una mirada y se mezcla la modernidad de una ciudad que da pasos certeros hacia el futuro, sin dejar de reverenciar la cultura, la tradición y la historia.
Parque Jingshan. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate
Parque Jingshan. Foto: Turismo de Pekín
Vista de la Ciudad Prohibida desde el Parque Jingshan. Foto: Turismo de Pekín
Parque Jingshan. Foto: Turismo de Pekín
Parque Jingshan en invierno. Foto: Turismo de Pekín
Parque Jingshan. Foto: Turismo de Pekín
Parque Jingshan. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate
Parque Jingshan. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate
Parque Jingshan. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate
Parque Jingshan. Foto: Turismo de Pekín