Árboles arropados

Árboles en Beijing. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.

(Especial desde Beijing para Cubadebate)

El frío azota con fuerza a Beijing, aunque disminuye en la medida en que pasan los días y se acerca la primavera. Las manos se paralizan cuando están demasiado tiempo fuera de los guantes de lana. La cara arde cuando golpea el viento. Dicen que la peor parte pasó, pero mi cuerpo siente escalofríos cuando cruza la puerta del apartamento. Quizás sea cosa de los latinos que en esta época del año visitamos playas y no parques con el agua congelada, así como vimos al llegar al lago del centro del Ritan Park.

Caminas las calles del Distrito Chaoyang y en medio del frío varios chinos están arropando a los árboles, porque los árboles también son importantes. Todo aquí es importante. Nevó semanas antes. La nieve en algunos lugares está amontonada aún en las calles.

Según los botánicos, algunas plantas resistentes toleran cierta cantidad de frío, pero a la larga se tornan frágiles e incluso mueren. Si la hoja es suave y delgada, podría sufrir.

Bien saben los chinos que hay que proteger a los arbustos más pequeños, los que en años serán los imponentes troncos que durante el día impactan por su belleza y en la noche les cuelgan las luces que iluminan la ciudad. En todas las grandes vías de comunicación existen al menos dos especies arbóreas. Pero esa distribución no es esporádica, sino que es una pequeña parte del programa de forestación urbana de China.

En cada distrito de la ciudad hay una Oficina de Plantación que se encarga del mantenimiento de los árboles. Pero, ¿cómo y por qué surgió la necesidad de apostar por la protección y conservación de las áreas verdes en el país asiático?

Desde una perspectiva histórica, el origen se remonta a las disposiciones dictadas por Kublai Khan, quinto y último gran kan del Imperio mongol y primer emperador de la dinastía Yuan, en el siglo XIII para que se plantaran árboles, separados por una distancia de dos pasos, a ambos lados de todos los caminos públicos, de manera que proyectaran sombra e indicaran el camino durante las nieves del invierno.

Este interés hacia el entorno continuó con el establecimiento de la República Popular de China en 1949 y el Gobierno le dio máxima prioridad a la forestación urbana. A principios del decenio de 1950, el entonces presidente Mao Zedong inició una campaña para promover el cultivo de árboles y flores en todo el país.

Durante los dos últimos decenios se han aprobado numerosas medidas legislativas y normativas referentes a la arboricultura. Por ejemplo, en 1979, el Comité Central designó este 12 de marzo como fiesta nacional del árbol, y en 1981, el Quinto Congreso Nacional del Pueblo aprobó en su cuarta sesión la “Resolución sobre la realización de una campaña nacional de plantación voluntaria de árboles”.

Desde 1982 se plantan en China al menos 1000 millones de árboles cada año.

En 1982, con la aprobación de las “Normas y reglamentos provisionales sobre la ordenación de los bosques y jardines de las ciudades”, se determinó que los árboles centenarios y los ejemplares raros de gran tamaño eran propiedad del Estado y que se debía documentar, señalar y proteger su existencia.

Por eso –aunque aún es invierno y los árboles no florecen– en Beijing convergen la modernidad de sus edificios con los parques y calles. Los troncos guían el camino a seguir y o los transeúntes siguen el camino en una especie de éxtasis y paz que provoca mirar la perfección con que crecen esos árboles, alineados, como si acataran una voz de mando. La perfección solo se logra con constancia. En este país se sabe.

Todas las zonas arboladas urbanas están protegidas, en invierno se arropan a los ejemplares más jóvenes y se continúa plantando nuevos árboles para mantener el equilibrio ecológico, mejorar el medio ambiente y sumar el verde a una ciudad que brilla con luz propia.

Árboles en Beijing. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.

Algunas curiosidades de los árboles en Beijing

Árboles en Beijing. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.

Árboles en Beijing. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.

Árboles en Beijing. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.

Árboles en Beijing. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.