Camiela: “Escribimos canciones intentando ser poetas que le maquillan al mundo las manchas” (+ Video)

Camila Daniela cree fehacientemente que el mundo necesita poesía, pero no se queda con los brazos cruzados, toma su bajo eléctrico y lleva al pentagrama los versos sobre el amor que le vienen a la mente. Está consciente de que vivimos un mundo de rapidez, donde lo breve es mejor y, en busca de una marca, ya no será más Camila Daniela, al menos en el mundo artístico: su música saldrá bajo el sello de Camiela.

La voz de esta cantautora fue parte de la banda sonora de la telenovela El rostro de los días, participó en los certámenes Adolfo Guzmán y el San Remo Music Awards y desde hace tres años trabaja en 11:11, su primer fonograma licenciado bajo el sello de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales Egrem y con la producción musical de Adolfo Martínez “Fito”.

Tiene 28 años y es una constante inconforme, pero no es un defecto. Al contrario. Los inconformes son los que se esfuerzan el doble y llegan mucho más lejos.

—¿Estás satisfecha con el trabajo que ha realizado hasta ahora?

“Si, podría decir…no, en realidad no”, sonríe en un audio vía WhatsApp luego de tres intentos porque la música de los ensayos de Cuerda viva interrumpe la respuesta al cuestionario. Sí, Camiela también incursiona en la presentación de este espacio televisivo.

Siento que a estas alturas podría haber hecho mucho más —continúa—pero entiendo que a veces la vida es como es y las cosas suceden porque sí, por razones que no somos capaces de entender cuando se mira hacia adelante, sino cuando se ve en retrospectiva.

“Tuve que sufrir cosas para escribir estas canciones; perder una familia de trabajo para involucrarme con Buena Fe, y luego llegar al Karl Marx; cantar con ellos para después decidirme a lanzar mi carrera en solitario. No soy una persona extrovertida. He ganado en simpatía y empatía en la manera en la que voy trabajando”, confiesa la artista en entrevista a Cuba Joven.

¿Quién es Camila Daniela? ¿Quién es Camiela?

En la familia de Camila Daniela nadie ejercía una profesión relacionada con las artes. Su madre se percató de las cualidades e inquietudes musicales de su hija y la llevó a hacer las pruebas de actitud. Así ingresó en el sistema de enseñanza artístico hasta que se graduó del Instituto Superior de Arte hace aproximadamente cinco años.

“Comencé estudiando piano y en quinto grado me cambié de instrumento porque éramos 21 pianistas en un mismo año. Estudié tres cursos el saxofón, pero no pude seguir por problemas médicos. Gracias a Cristina Arce, la directora de la escuela, logré pasar al contrabajo muy pegado al cambio de nivel que se hace en noveno grado”.

De esos años recuerda la dedicación de la profesora Indira Ramos que la llevaba hasta su casa en Matanzas para que recuperara el tiempo de estudio con el contrabajo los fines de semana y pudiera pasar de nivel. “Esa profesora se estaba graduando del ISA y la escuchaba constantemente tocar. Me enamoré perdidamente del contrabajo, pero fue un amor no correspondido. Luego me incliné hacia el bajo eléctrico porque tiene otras posibilidades a la hora de trabajar”.

Si bien la instrumentista siempre quiso cantar, fue una inquietud que surgió en el camino. Hace aproximadamente tres años vio su sueño como una posibilidad real. “Era la bajista de las agrupaciones con las que trabajaba y a veces me encargaba de los coros. Es intimidante hacer una carrera sola y estoy contenta de que las cosas hayan sucedido de la forma en que lo hicieron. El trabajo con Buena Fe en el disco Carnal y las presentaciones con ellos en los grandes teatros frente a un inmenso público son retos que uno tiene que ir venciendo poco a poco”.

Ernesto Cisneros creyó en ella y le propuso participar en la banda sonora de El rostro de los días. “Estaba contentísima con la confianza depositada en mí y ese mismo día en la noche escribí la mitad de la canción. Se la envié en un audio a Cisneros y le encantó. Empezamos a trabajar en ese tema, luego en otro, en otro. Tuvimos una química espectacular. Disfrutamos mucho el proceso de creación y producción de la música de la telenovela, incluso más que los satisfacciones que se cosecharon después. La experiencia de escuchar mi voz en la pantalla, ver que a la gente le gusta, que me escribían pidiéndome las canciones, son otros regalos”.

11:11

“Cuando se estaba trasmitiendo la novela mucha gente me decía que era el turno de sacar un disco. No me sentía preparada para trabajar en un fonograma, pero tuve que afrontar el reto gracias al apoyo que me estaban dando mis amigos”, cuenta Camiela.

Las 11 canciones del álbum, todas de su autoría, giran alrededor de la misma historia de amor. Según la intérprete, la narrativa de los temas habla de las muchas caras que puede tener una misma relación o sentimiento.

“Llevo en ello un poco más de tres años y todavía no está la versión definitiva.  Seguimos cambiando algún que otro detalle. Estoy feliz de que haya sido un proceso lento porque he tenido el placer de contar con músicos con los que siempre quise trabajar”.

Los invitados del disco son los pianistas Ernesto Cisneros, Tony Rodríguez, Rolando Luna, Arthur Álvarez, Annie García y Cucurucho Valdés. De manera especial participa el bajista Yandy Martínez”.

Es un disco mágico, considera la artista. “Casi todo está trabajado desde el formato de trío: drums, piano y bajo, acompañado por mi voz. En cuanto a los géneros, simplemente hice toda la música que pude hacer. Estoy dejándome evolucionar y después ver en qué se convierte todo”.

***

Las novedades de la propuesta artística de Camiela parten de que escribe desde el bajo eléctrico a diferencia de la mayoría de los compositores que lo hacen desde el piano o la guitarra. Eso le aporta una sonoridad distintiva y una manera diferente de ver la melodía.

“También soy instrumentista y eso se nota en la manera de escribir y de cantar”.

La poesía es otra diferencia. “Bebo del cine más que de la propia música. Me gusta escribir a partir de imágenes que veo o que tengo en la cabeza y eso tal vez pueda ser una diferencia. Siento que tengo un compromiso con mi obra y amen de que existan canciones que me encantan, que he interpretado, siempre voy a tener en un primer espacio la canción que escriba, no por narcisismo o egoísmo, sino porque creo que soy instrumento para que suene ese nuevo tema que llega a mí”.

Si indagas en las dificultades que atraviesan los jóvenes compositores, Camiela no duda en responder que la principal es la presencia arrolladora de la contracultura de la música urbana.

“De eso quizás tengamos culpa nosotros porque no hemos sabido ni comunicarnos, ni organizarnos, ni proyectarnos, ni trabajar de la misma manera en la que lo hacen ellos. La falta de cultura que conlleva un movimiento como ese es contraproducente para los que estamos intentando hacer un arte un poco más refinado.

“El espacio para el propio arte de cada persona aflore es muy pequeño porque los mensajes son demasiados explícitos. Escribimos canciones intentando ser poetas que le maquillan al mundo las manchas. El mundo necesita más poesía”.

Del San Remo Music Awards se llevó conocimientos del espectáculo, nuevos amigos y una mención de la prensa especializada. “En el certamen estaba buscando llegar a la crítica porque son parte esencial del público al que quiero enamorar”.

“Siento que estoy comenzando”, responde a la siguiente pregunta. “Ahora es que realmente me siento cantante. Va a salir el disco y realicé un primer videoclip, ‘Amar no es privilegio’, bajo la dirección de Alexander González. Todo lo demás ha sido calentamiento; la carrera comienza ahora. Tengo muchísimo miedo y temores y, por suerte, un batallón de amigos que me impulsan en este sueño”.

En video, historia de vida de Camiela