Cuba en Datos: ¿Qué es la generación distribuida y por qué es tan importante?

Si hacemos una radiografía de la generación eléctrica en Cuba, además de las termoeléctricas y las fuentes renovables de energías, sobresale la llamada generación distribuida. Miles de equipos repartidos a lo largo y ancho del país que, en tiempos de contingencia, como el que sucedió tras el paso del huracán Ian, aseguran la vitalidad a través de microsistemas interconectados en formas de islas.

De los poco más 6 000 megawatts con que cuenta Cuba de capacidad instalada de generación energética, el 21.7% debería ser respaldado con motores a fuel oil, y el 21.9 % con motores a diésel. Ambas tecnologías componen los emplazamientos de generación distribuida instalados en todas las provincias del país.

Los inicios

Como explicó a Cubadebate, Arles Luna Leiva, director de Generación Distribuida de la UNE, dicha fuente de generación surge como un programa, concebido por el Comandante en Jefe como parte de la revolución energética que se desarrolló entre los años 2005 y 2009.

“Concibió dos etapas, la instalación de los grupos diésel que en la actualidad tiene 1334 MW (944 grupos) desplegados a todo lo largo y ancho del país (154 centrales), con el objetivo de cubrir la máxima demanda, acabar con el apagón, servir como respaldo ante contingencias del Sistema Eléctrico y fuentes para dar servicios ante fenómenos meteorológicos”, añadió.

La otra etapa, detalla el especialista, incluyó el montaje de 1272 MW (507 grupos) en grupos fuel en 35 centrales, que formaron parte de la generación base y permitió alcanzar la reserva necesaria para la operación del SEN, realizar intervenciones en las termoeléctricas y reducir la generación con diésel.

Entonces, si existe esa capacidad, ¿por qué no contamos con esa energía al día de hoy?

Según, Luna Leiva, para el sostenimiento de estos grupos se adoptó un sistema de mantenimiento preventivo planificado. “Este se basa en las horas de operación, estructurados en mantenimientos cíclicos y capitales, que pueden ejecutarse sin afectaciones al sistema debido a que tienen potencias unitarias pequeñas, comparadas con la capacidad del SEN.

Hasta el año 2016 se mantuvieron niveles de disponibilidad en las dos tecnologías acorde a los objetivos trazados (84% en diésel y 75% en fuel)”.

Sin embargo, todo comenzó a cambiar a partir del año 2017.

“Desde ese momento se incrementó el nivel de utilización de las dos tecnologías, sin que se pudieran respaldar con los recursos necesarios para la ejecución de los mantenimientos que le correspondían, comenzándose a acumular problemas de grupos fuera de servicio por falta de piezas y por arribar a sus ciclos de mantenimiento. Ocasionando una reducción de la disponibilidad a partir del 2018 en el fuel y a partir del 2021 en los grupos diésel”.

Esta afectación implica contar a partir del 2021 con bajas reservas para enfrentar contingencias en el SEN. En julio del 2022 se alcanzan los valores más bajo en cuanto a disponibilidad en ambas tecnologías, debido a lo anteriormente explicado, llegando a los siguientes valores:

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¿Qué pasa ahora?

En la actualidad en la Generación Distribuida existen 366 grupos (680 MW) fuera de servicio por falta de piezas de repuesto, otros 150 grupos (282 MW) detenidos en espera de mantenimiento y 278 grupos (521.6MW) que arribaron a sus horas de mantenimiento.

“Los grupos arribados a mantenimiento, como parte del sistema de trabajo al llegar a las horas normadas, se detienen, se les realiza un diagnóstico para evaluar la condición del equipo y de encontrarse dentro de los parámetros normados, se extienden las horas para su mantenimiento capital, limitándolos en potencia y en tiempo de utilización. Agregar, que este diagnóstico que se realiza por técnicos cubanos, se evalúa con el fabricante, y se definen las horas que se extienden con un seguimiento riguroso, a cada uno de ellos”, añade el director de Generación Distribuida de la UNE.

Además, existe un programa de reposición a grupos que ya llegaron a su vida útil o con averías graves, además de un nivel de grupos, que presentan obsolescencia tecnológica, que no se ha podido continuar su ejecución por no disponer de los recursos necesarios.

“A los grupos detenidos, se les ejecutan acciones de conservación, que permitan que en la medida que se disponga de los recursos necesarios, se puedan recuperar las capacidades instaladas.

Se realizan acciones con la industria nacional y los proveedores, para buscar soluciones sostenibles, siempre impulsadas por el colectivo de trabajadores competente y comprometido con que cuenta la organización, que permitan sostener la tecnología y recuperar capacidades en la medida que se dispongan de los recursos necesarios”.

El futuro

Partiendo de la situación tan crítica ocurrida en el mes de Julio, se planificó un programa de recuperación, en ambas tecnologías.

“Se tiene previsto una cadena de acciones que permita incrementar la potencia disponible en la Generación Distribuida, en 207 MW al cierre de diciembre del 2022. Se han trazado, además, una serie de acciones que permitirá continuar la recuperación de los grupos de la Generación Distribuida, en el 2023”.

Según proyecciones de la Unión Eléctrica al cierre del 2023 se debe incrementar en 1000 MW la potencia disponible de la Generación Distribuida, respecto al inicio del programa en julio del 2022. Este es un paso ineludible, junto al mantenimiento y modernización de las termoeléctricas y el impulso sostenido de las fuentes renovables de energía para eliminar de una vez, los molestos apagones.

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