José Luis García: Quiero a la UCLV como a mis hijos

El Dr. C. José Luis García Cuevas.

Cuando se hable de la historia de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, sin dudas, habrá que recordar al hombre que lideró esta casa de altos estudios en los años más duros del período especial en Cuba. Era la década de 1990 y el Dr. C. José Luis García Cuevas tuvo la difícil tarea de enrumbar los caminos de esta comunidad universitaria en medio de un escenario socioeconómico muy complejo.

Conocido entre los amigos más cercanos como el Gallego José Luis, por su origen asturiano; García Cuevas inicia su vida profesional en UCLV durante el año 1970 gracias al entonces rector Dr. Benito Pérez Maza quien solicitó al joven profesional en la fuerza de trabajo de la universidad. A partir de este momento, la vida de José Luis ha estado estrechamente vinculada al devenir histórico de alma mater más importante del centro de Cuba.

Ingeniero Electrónico e investigador en el área de la gestión universitaria de la ciencia y la innovación, García Cuevas atesora una amplia labor como viceministro, director y asesor del Ministerio de Educación Superior (MES). Miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, ostenta la Orden Carlos J. Finlay, las distinciones Por la Educación Cubana y la Rafael María de Mendive, entre otros reconocimientos que avalan su actividad profesional y científica.

Al recibir el homenaje de toda la comunidad universitaria con la entrega del Título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Técnicas por la UCLV, José Luis, con la modestia de siempre, vuelve al recuerdo de aquellos años como profesor, decano, vicerrector y rector de la Central de Las Villas, una patria chica de la que nunca se ha separado.

—Durante sus años en UCLV usted fue el último decano de la Facultad de Tecnologías ¿cuáles son los recuerdos de esa época?

"Al crearse el MES en 1976 se cambia la estructura de las universidades, se eliminan las escuelas y se crean facultades más pequeñas. La entonces facultad de tecnología se dividió en cinco. A mí me tocó esa tarea. Fui vicedecano de la facultad más o menos de 1972-1975 y decano entre 1975-1976. Fue una época de mucha vinculación con la producción, con todas las empresas importantes de Las Villas, todos los centrales, las papeleras, la industria química de Cienfuegos y la gran industria mecánica de Villa Clara".

—Ser rector de la universidad es una tarea compleja. Usted asumió la dirección de UCLV entre 1990 y 1996, durante los años más duros del período especial en Cuba ¿cómo liderar esta comunidad universitaria en medio de tanta adversidad?

"Había que resistir y sobrevivir. La universidad, estudiantes, profesores y demás trabajadores, lo hicimos al precio de sacrificios que llegaron a ser dramáticos y heroicos. Ángel Rubio en un reciente libro lo sintetizó así: “difícil de olvidar”. Fue y es la mayor beca del país, la mayor cocina-comedor, etc. Pero más que la bicicleta y la bandeja con un poco de arroz, lo que más ha trascendido es que la universidad supo estar a la altura de las tareas que nos planteó Fidel en términos de desarrollo. Es un privilegio haber sido rector en ese período".

—A pesar de todo aquello, nunca se detuvo el proceso de formación, ni mermó la calidad de la docencia ¿verdad?

"No se detuvo ninguna carrera, el posgrado prosiguió, se formaron más doctores y se mantuvo una calidad decorosa. Claro que hubo afectaciones, pero se supieron manejar. La falta de electricidad fue uno de los aspectos más críticos, por los laboratorios y hasta la iluminación de las aulas, pero se buscaron alternativas y salimos adelante".

(Tomado de ULCV)