El camino del mandalorian

¿Eso es todo? Así se preguntó más de un espectador, desilusionado, al ver los créditos finales de “El ascenso de Skywalker”. No solo terminaba lastimosamente la dinastía familiar de poderosos caballeros Jedi y a manos de un villano reciclado a falta de imaginación para crear nuevos, sino que, gracias su reaparición, el sublime sacrificio de Anakin por su hijo se convertía en un acto sin sentido. La última película sobre la saga de Star Wars dirigida por J.J Abrams pasó a las memorias del cine como un refrito de otras historias, entre ellas las de “Romeo y Julieta”, pero sin contribuir demasiado a la que debía fidelidad. Por eso, existieron más dudas que expectativas cuando iniciaron los rumores sobre una serie que se desarrollaba en el mismo universo concebido por George Lucas hace más de 40 años.

Desde septiembre del 2019 comenzó a exhibirse bajo la plataforma de transmisión Disney Plus “El mandaloriano” (The mandalorian), acerca de un cazarrecompensas que se le encarga una misión de búsqueda y captura. Dicho mercenario, perteneciente al clan del cual también fueron parte Jango y Boba Fett, descubre que su objetivo es un niño peculiar (de la misma especie indefinible que el Maestro Yoda). Mando, como le llaman para distinguirlo, tras una escena de contacto con la criatura en simpático guiño al “E.T” de Spielberg, cambia y a partir de entonces enfrentará todo tipo de peligros para proteger al pequeño.

Fotograma.

La mente tras el proyecto, Jon Favreau, devenido director tras años de papeles secundarios, tiene tras sí los dos primeros filmes de la saga de Iron Man y otros remakes de la gran compañía del ratón como “El libro de la selva” y “El rey león”. Es decir, una figura experta en confabular creaciones taquilleras y tibias acogidas de la crítica especializada de manera general. Favreau, además, estuvo tras las cámaras en otra producción no tan exitosa como “Cowboys y aliens” pero que califica dentro de la hibridez de géneros cinematográficos que aplicó luego a “The mandalorian”. Así, a los elementos característicos de la muy lejana galaxia, incorpora otros que le aportan frescura a la típica aventura espacial.

Para asistirlo en el guion y la producción, contó con la experiencia de Dave Filoni, director de la versión animada “La guerra de los clones”. Asimismo, se ha apoyado en otros realizadores como Deborah Chow, Taika Waititi y Bryce Dallas Howard, esta última tras los pasos de su padre Ron Howard. Para interpretar al protagonista Din Djarin fue escogido el chileno Pedro Pascal (Juego de tronos, Narcos) y le siguen como personajes recurrentes la antigua luchadora de artes marciales Gina Carano (Deadpool) interpretando a la exsoldado Cara Dunne, Nick Nolte (El cabo del terror, Los seis ridículos) es la criatura Kuiil, Carl Weathers (Rocky) como Greef Karga y Giancarlo Esposito (Breakin bad) en otro de sus papeles de villanos interpretando al oficial del Imperio Moff Gideon. A lo largo de la serie han aparecido otros actores notables en papeles secundarios como el veterano Werner Herzog, Ming Na, Taika Waititi, Timothy Olyphant, Katee Sackhoff y Temuera Morrison.

¿Cuáles han sido las claves del éxito para esta serie? “The mandalorian” no solo se aleja en tiempo y contenido de las últimas entregas de la saga, sino que se apega al estilo menos oscuro y simple de las primeras, cuando el espíritu de la aventura importaba más que el derroche de tecnología. La trama se desarrolla después del sexto episodio, “El regreso del Jedi”: el Imperio ha sido eliminado y ante la ausencia de un orden unificado, reina la anarquía. De ahí que venga como anillo al dedo la esencia del western spaguetti que se le ha otorgado a esta realización. Pasajes desérticos, bares que bullen con exóticos criminales y tiroteos al más puro estilo “Butch Cassidy y Sundace Kid”, todo ello perfectamente acompañado por la música de Ludwig Göransson (Pantera Negra, Venom, Tenet), en un más que evidente tributo a Ennio Morricone mediante la combinación de guitarras e instrumentos de viento.

Pero el homenaje de Favreau va más allá del canon occidental. Mando es el pistolero solitario que se atiene a un código de conducta (“Este es el camino”- “This is the way”). Exuda profesionalidad por todos sus poros aunque demuestra no ser tan despiadado como los Fett. Todo esto nos recuerda al cine de Akira Kurosawa. El capítulo donde acepta proteger a la aldea contra los invasores remite a “Los siete samurais” mientras que la figura del mercenario sin dueño se revela como alusión directa a “Yojimbo”, película que inspiraría años más tarde a Sergio Leone para su mítica “Por un puñado de dólares”.

Por supuesto, la mayoría de las referencias apuntan hacia la saga matriz. No pueden faltar las criaturas que ya se reconocen del universo de Lucas como chatarreros Jawas, nómadas encapuchados Tusken o los indescifrables Mon Calamari. En todo momento se respira el espíritu “Star Wars” pero sin los desequilibrios cósmicos de los Jedi. Aquí se apuesta por personas comunes que, con excepción del Bebé Yoda, solo cuentan para salir adelante con la voluntad de levantarse una y otra vez de las caídas.

Babé Yoda. Fotograma.

Estamos hablando de un producto soberbio, tanto en el sentido de la realización como en el propósito de atraer a los fanáticos de la saga original y a los que no la conocen pero buscan entretenimiento. Es una historia interesante, con decenas de referencias en cada capítulo a otras obras de la cinematografía, toques de humor (inolvidable e hilarante la caracterización por Taika Waititi del droide IG-11 y sus ansias de autodestrucción), suficientes escenas de acción y homenaje a los escritores de cómic en los créditos finales. Para los efectos se contó con el empleo de marionetas, imágenes generadas por computadora y la innovadora Stagecraft, una tecnología donde mediante la proyección de gigantescas pantallas LED se logra simular hasta el escenario más increíble.

Sin embargo, no podemos olvidar que a pesar de sus grandezas, “The mandalorian” responde a una estrategia de mercado muy bien construida. El coste de cada capítulo roza los 15 millones de dólares y solamente en la marioneta de Bebé Yoda se gastaron cinco, cantidad que multiplicará muchas veces su valor cuando a las ganancias por suscripciones se sumen las de la comercialización frenética de posters, ropa, accesorios o juguetes con el logo de la serie. Apelar a la nostalgia en la primera serie de acción real de Star Wars para televisión ha sido una jugada de insuperable maestría para estimular una audiencia esquiva por la competencia y la pandemia.    .

El hecho de pertenecer a Disney, que compró Lucasfilm en el 2012, dota a “The mandalorian” de varias particularidades: no hay profusión de brazos o cuerpos cercenados por sables láser, la violencia se restringe solo a lo necesario, la presencia de un bebé como compañía y la consecuente esperanza de que junto a él es posible la redención hasta en un cazarrecompensas. Por otro lado, también se resiente la ausencia de diálogos profundos y, con algunas excepciones, personajes secundarios sólidamente conformados, cuya misión no va más allá de servir como pilares temporales para mantener la aventura central.

Poster de The Mandalorian.

Asimismo, otros critican la falta de emociones en la construcción del protagonista, pero esta probablemente sea una de las fortalezas del guion. Din Djarin pertenece al credo de los mercenarios. En su existencia no hay lugar para la misericordia, suele tener la nave llena de presas congeladas en carbonita y prefiere los duelos de balas a los de palabras. No obstante, debido a la megacorporación que apadrina su historia, resultaba casi predecible su cambio de actitud ante El Niño, quizás por su propia traumática infancia.

Comprendo que la serie representa para muchos el rescate de la malograda saga. Fui una más de aquellos que abrió los ojos como platos cuando Dath Vader confesó hace muchos años su paternidad al borde del abismo. Por ello, aunque disfruto la innegable calidad de la propuesta, a veces padezco el escepticismo de los nostálgicos fieles a la trilogía original. No hay que olvidar que fue la propia compañía Disney quien aceleró el hundimiento al producir las tres últimas películas sobre el universo Star Wars. Ahora, vuelve tras sus pasos para seguir explotando la franquicia pero con una nueva fórmula. Es decir, el concepto de la fidelidad se respeta mientras no estorbe. Y este, parece ser el verdadero camino, aunque quizás no el que hubiera seguido el mandaloriano.

Ficha técnica

Fotograma.

Título: The Mandalorian
Año: 2019
País: Estados Unidos
Duración: 40 min.
Dirección: Jon Favreau (Creador), Dave Filoni, Deborah Chow, Rick Famuyiwa, Taika Waititi, Bryce Dallas Howard
Guion: Jon Favreau, Rick Famuyiwa, Christopher Yost (Personajes: George Lucas)

Género: Serie de TV. Ciencia ficción. Acción. Aventuras | Western futurista. Star Wars
Reparto: Pedro Pascal, Gina Carano, Carl Weathers, Werner Herzog, Nick Nolte, Giancarlo Esposito, Emily Swallow, Omid Abtahi, Kyle Pacek, Brendan Wayne, Bernard Bullen, Taika Waititi, Natalia Tena, Alexandra Manea, Luis Richard Gomez, Mark Boone Junior, Jamal Antar, Tait Fletcher, Tony Taboada, Bill Burr, Julia Jones, Dominic Pace, Gary Sievers, Ming-Na Wen
Productora: Lucasfilm, Walt Disney Pictures. Distribuida por Disney+

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