Mulan: Entre la expectativa y la decepción

Mientras la familia duerme plácidamente, toma la espada de su padre y se mira en su reflejo. Este le devuelve por última vez la imagen de una joven hermosa antes de cercenarle su cabello. En una noche de tempestad, se viste con el uniforme de soldado y sale a lo desconocido, dejando tras sí todo lo que más ama pero decidida a honrar a los suyos. Lealtad, valentía, verdad.

No es de extrañar entonces que haya sido Mulan una de las heroínas favoritas de muchos niños en aquellos años 90. En lo personal, no entendía por qué la encasillaban como una de las princesas de Disney, cuando carecía de tal distinción por nacimiento o matrimonio. Además, no lograba hacer coincidir a la guerrera que llegó a general con las típicas damiselas en apuros. Luego, con la madurez, llega la comprensión de la frase “en el mundo del mercado, todo es válido”. Y desde 1994, la poderosa Compañía Disney tiene como estrategia para los nostálgicos desempolvar sus clásicos animados en los llamados live-action remakes (adaptaciones en acción real). En un 2020 marcado por la pandemia de la COVID-19, le tocó el turno a “Mulan”, bajo la dirección de la neozelandesa Niki Caro.

Principales personajes de la película.

A principios del año comenzó una gigantesca campaña de publicidad acerca del filme. Ya varios entusiastas lo llamaban la mejor adaptación de las creaciones animadas. Contaba además con la carta de triunfo de su reparto, una constelación de estrellas para atraer a todo tipo de públicos: Liu Yufei (El reino prohibido) como Mulan, Donnie Yen (Ip Man) como el Comandante Tung, Jet Li (Romeo debe morir) tras la figura del anciano Emperador y los villanos a cargo de Jason Scott Lee (El libro de la selva) y la talentosa Gong Li (Sorgo rojo, Adiós a mi concubina, Memorias de una geisha). Una historia de valentía y devoción a la familia en tiempos en los que las noticias de cada día solo traen miles de contagios y fallecidos.

Nada podía salir mal, pero lo cierto es que “Mulan” se convirtió en un barco que hizo aguas desde el principio. Como toda superproducción de Disney, las expectativas de su estreno eran la esperanza de miles de propietarios de cines para recuperar la audiencia perdida por el temor a la pandemia. Pero la Compañía decidió apostar por la cautela y la seguridad de pago, y la lanzaron por su plataforma de video solo al alcance de los suscriptores. Paulatinamente, varios cines de Europa y China también recibieron la aprobación. Por supuesto, los que no gozaron de tal beneficio se sumaron al boicot mundial que ha surgido en rechazo a la película. A ello se agregan las diferencias políticas entre el país que la produjo, Estados Unidos, y el que refleja, China. No han sido pocas las declaraciones polémicas del equipo de realización y las respuestas furibundas de espectadores del gigante asiático.

Por otra parte, se habían adelantado algunos cambios sustanciales respecto a la película de 1998. No habría canciones ni toques de humor y varios personajes serían removidos: el villano jefe de los hunos Shan Yu, el capitán Li Shang y el dragón Mushu. Ante las protestas de muchos con la opinión de que el filme no sería entonces fiel a su original, surgieron las justificaciones. La propia directora alegó que retirar al paradigmático guardián familiar y reemplazarlo por un ave fénix, se debió al objetivo de otorgarle más seriedad a la trama y no faltar el respeto a las creencias chinas, que ven al dragón como una figura legendaria de gran espiritualidad. En el caso del capitán Li Shang, a tono con el movimiento feminista del #MeToo, el productor Jason Reed declaró que decidieron sustituirlo por un soldado de igual rango que la heroína y así evitar el abuso de poder en una figura que fuera a la vez la autoridad y el interés amoroso de Mulan.

Resulta imposible satisfacer todas las susceptibilidades y salir bien parado. En el caso del filme, se granjeó el rechazo de los que abogaban por respetar el clásico de 1998, aunque los animados de Disney no sean precisamente un ejemplo de exactitud en la reconstrucción de las leyendas y cuentos tradicionales.

Balada de Hua Mulan.

Por ello, es necesario recordar que los orígenes de la joven guerrera se remontan a un popular poema, “Balada de Hua Mulan”, escrito en un período indeterminado que va de los siglos IV al VI de nuestra era. Vestida como un soldado del ejército imperial para suplir el lugar de su padre, pasó doce años defendiendo la frontera y alcanzó el grado de general. Solo cuando regresó a su hogar con la bendición del Emperador y los compañeros de batallas acudieron a visitarla, supieron que había sido una mujer la que luchó junto a ellos por tanto tiempo. Aunque aún no se haya comprobado si existió realmente, Mulan se ha convertido en una leyenda para el país asiático y tiene incluso una estatua en la ciudad de Xinxiang. Sobre su historia se han realizado varias adaptaciones audiovisuales en la misma China desde los años 20 del pasado siglo, un musical de 1964 bajo el nombre “Dama General Hua Mulan” y una superproducción del 2009 con bastante éxito de taquilla. La creación animada de 1998 se basó, por otra parte, en el libro hecho para niños por el escritor norteamericano Robert D San Souci.

Para la película de este año se tomó como inspiración principal su antecesora dirigida al público infantil, pero también de las otras adaptaciones, incluido el poema original. Debe destacarse su impresionante dirección de fotografía, así como el trabajo de vestuario y maquillaje, todos llevados a cabo por féminas y perfectamente aptos para discutir por una nominación en los próximos premios de la Academia. El equipo de realización del filme fue un eco del trabajo de dirección. A la neozelandesa Niki Caro se le distingue en su carrera por las historias femeninas de emancipación y poder, como la aclamada “La leyenda de las ballenas” y “Tierra fría”. Aunque la primera elección fue Ang Lee, ante el rechazo de este, la Caro se convirtió en la segunda mujer en dirigir una película de Disney después de Jennifer Lee, con “Frozen”. La banda sonora estuvo a cargo del experimentado Harry Gregson Williams (Las crónicas de Narnia), con el empeño titánico de alcanzar la maestría de Jerry Goldsmith en el animado. Christina Aguilera puso la voz a dos de los temas, “El mejor guerrero” (Loyal brave true) y “Reflejo”, esta última una renovación de la que ella misma interpretó en la anterior y con otra versión en chino mandarín cantada por Liu Yifei.

En general, el cometido de entretener siguiendo más o menos la línea temática del filme animado, se cumple cabalmente. “Mulan” es un espectáculo conformado para todos los públicos y digno de haberse visto en teatros llenos. Pero las circunstancias obligaron al constante retraso de su exposición y una vez estrenado, no logró convencer a la audiencia de altas expectativas. Prueba de ello es que a pesar de que contó con un presupuesto de 200 millones de dólares, hasta al momento solo ha podido recaudar casi 38 millones. Cabría esperar aún por el resto del año, aunque vale la pena apuntar que la versión de 1998 ganó más de 304 millones en taquilla, además de un Globo de Oro y una nominación a los Oscars.

Los defensores más entusiastas de “Mulan” alegan que merece las palmas por elevar mucho más que en la versión anterior el papel preponderante de la mujer y, al contrario de varios remakes anteriores, no convertirse en una copia gris del animado. Aunque apoyo tales argumentos, tampoco creo sea la gran obra maestra dentro de los remakes de la Compañía Disney. A pesar de las insistencias de la directora en pretender lograr más realismo y apego al poema original con esta película, generó polémica sobre sus decisiones en el guion. Por ejemplo, varios críticos y especialistas señalaron los errores históricos y conceptuales en que incurre el filme. La aldea de Mulan es típica de las regiones al sur de China cuando el relato primigenio ocurre al norte. También el concepto de chi, una cualidad inherente a todo ser vivo según la filosofía oriental, se maneja en la película como un poder sin límites al alcance solo de guerreros y seres sobrenaturales.     

Tampoco se comprende la tan mentada búsqueda de una trama más realista cuando simplemente se sustituyó el dragón parlanchín por una bruja cambiaformas. Mención aparte para el ave fénix, un hermoso símbolo de la fuerza interior en la protagonista. Otro de los momentos poco creíbles se evidencia en la facilidad con que aceptan los hombres del ejército la historia de una Mulan ya descubierta sobre los verdaderos planes del villano, cuestión que sí adquiere relevancia en el animado.

En cuanto a los elementos verdaderamente originales respecto a la película de 1998, como la habilidad existente en la joven para combatir y el cambio de los hunos por los rouranos, ya estaban presentes en la versión del 2009. Las escenas de batallas, las pericias y piruetas típicas del estilo Wuxia (referidos a los héroes de las artes marciales) no van más allá de una ceja erguida. Hubieran sido hermosos, espectaculares, visualmente impactantes, si no existiera ya un “Tigre y dragón” o un director llamado Zhang Yimou (Héroe, La casa de las dagas voladoras, La maldición de la flor dorada). Es decir, más allá del entretenimiento momentáneo, “Mulan” se convierte en otro remake que no logra rebasar el encanto y la aceptación de su original animado.

Liu Yufei estuvo impresionante en las acrobacias y hermosa en su personificación física. Captura de la película.

Los personajes cumplen su papel esencial, pero en ocasiones parecen atrapados en los límites del estereotipo que representan. Como sucede en una pecera, los grandes engullen a los más pequeños. Y la maravillosa Gong Li (bruja Xianniang) terminó apropiándose de la historia, no solo con la misma Mulan, sino también con el malvado Böri Khan, personaje que a pesar de otorgársele un pasado no pudo evitar ser plano y predecible. Viene a mi mente una de las escenas más aterradoras del animado, cuando recogen la pequeña muñeca en la aldea arrasada por los hombres de Shan Yu. Definitivamente, aquel villano con la voz sobrecogedora de Miguel Ferrer, será más memorable.

Para los que todavía se pregunten el verdadero valor de Mushu, sin contar con el trabajo estelar de Eddie Murphy, piensen en un Pepito Grillo más mundano y atrevido, la conciencia a través de la cual Mulan podía mostrar sus sentimientos. Sin él, solo nos brindan a un narrador totalmente prescindible y la imaginación desbordante del público que recuerda. Liu Yufei estuvo impresionante en las acrobacias y hermosa en su personificación física, pero nunca pude descifrar a la joven guerrera más allá de sus respuestas sin alma.

Una vez más, prefiero el animado a su adaptación en imagen real. Aunque pueda sonar ingenua, me quedo en el bando de los que tararearon las canciones con nostalgia para acompañar el vacío dejado. Porque, aunque el filme en su remake tuvo brujas, ave fénix, artes marciales, chi, guerreros voladores y narrador, me faltó… Mulan.

Ficha técnica

Título: Mulan
Año: 2020
País: Estados Unidos
Duración: 120 min.
Dirección: Niki Caro.
Guion:Rick Jaffa,Amanda Silver,Lauren Hynek,Elizabeth Martin.

Género: Aventuras. Acción. Bélico | Wuxia. Cine épico. Remake
Reparto: Liu Yifei, Donnie Yen, Gong Li, Jet Li, Jason Scott Lee, Rosalind Chao, Utkarsh Ambudkar, Tzi Ma, Yoson An, Doua Moua, Jimmy Wong, Ron Yuan, Chen Tang, Roger Yuan, Cheng Pei-Pei, Xana Tang, Nelson Lee, Jen Sung, Arka Das, Jenson Cheng, Chum Ehelepola, King Lau, Kenneth De Abrew, R.J. O'Young, Owen Kwong.
Productora: Distribuida por Walt Disney Pictures. Walt Disney Pictures
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