
Los tres terroristas, de izq. a der.: G. Bush, R. Bowers y C. Sayoc. Fotos de RT.
El miércoles 24 de octubre, un hombre blanco con una historia de violencia disparó y mató a dos afroamericanos, aparentemente al azar, en una tienda de Kroger, estado de Kentucky, después de un fallido intento de irrumpir en una Iglesia.
Después de que "las bombas del correo" fueran enviadas a las personas que son los principales críticos y enemigos políticos del presidente Donald Trump, las autoridades arrestaron a un sospechoso, un hombre que había vilipendiado y estigmatizado a los partidarios demócratas y a las minorías con mensajes llenos de odio en las redes sociales.
Y el sábado 27 por la mañana, un hombre gritando insultos antisemitas en el mejor estilo de las camisas pardas de la Alemania nazi, abrió fuego contra una sinagoga de Pittsburgh, matando a 11 personas que asistían a servicios religiosos.
Esos tres incidentes criminales ocurridos en solo 72 horas tenían en común una sola cosa: el odio.
Muerte en la tienda de comestibles
Gregory Bush, un hombre blanco de 51 años, intentó primero entrar en una iglesia en Jeffersontown, Kentucky, justo a las afueras de Louisville. Era la primera iglesia Bautista predominante negra, y Bush supuestamente golpeó la puerta y trató de abrirla, pero no logró entrar. Las puertas estaban cerradas.
Se dirigió entonces a una tienda de la cadena Kroger, donde le disparó a dos personas, ambas afroamericanas. La primera víctima era Maurice Stallard, de 69 años, que estaba con su nieto de 12. La segunda fue Vickie Jones (67) quien fuera asesinada en el estacionamiento mientras el atacante huía.
Gregory Bush tiene una larga historia de trastornos mentales, de hacer amenazas racistas y llamó repetidas veces a su exesposa la N-palabra (nigger), en el marco de un largo historial criminal que incluye violencia doméstica, y otras alteraciones del orden.
Terror por correspondencia
Mientras ocurría el tiroteo en Kentucky crecía el número de paquetes sospechosos en el correo.
El primero fue descubierto el lunes por la tarde en la casa del donante del partido demócrata (y multimillonario) George Soros. El miércoles por la mañana, dos más, uno dirigido a la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton, y otro al expresidente Barack Obama. Cuatro más se encontrarían antes del final de ese día, incluyendo un paquete-bomba enviado a las oficinas de CNN en Nueva York, que provocó la evacuación de todo el complejo del Time Warner Center. Otro paquete fue dirigido al exdirector de la CIA, John Brennan.
El viernes llegó la noticia de más paquetes y luego el arresto a un hombre de 56 años de edad, llamado Cesar Sayoc, residente de la Florida. Las autoridades federales dijeron que envió un total de 14 paquetes-bomba (del tipo que en Cuba conocemos como “niples”), ninguno afortunadamente detonó, pero todas eran muy reales.
Las inclinaciones políticas de Sayoc fueron exhibidas apasionadamente. En su furgoneta tenía una etiqueta que decía "CNN apesta". Mediante dos cuentas en Facebook y tres en Twitter, Sayoc publicaba a menudo fotos provocativas y comentarios atacando a los liberales, junto con burdas teorías de conspiración contra los Estados Unidos.
Masacre en la sinagoga

Trío canta en hebreo una canción de luto. Pastor Steven Cousins de Bethel African Methodist Episcopal Church, y el rabino Giora Lilienthal, ambos de Connecticut, usan de la palabra. Foto: José R. Oro.
El sábado por la mañana se produjo un tiroteo masivo en una sinagoga de Pittsburgh, donde cientos de fieles se habían reunido a las 9:45 am. De pronto, entró un hombre gritando insultos antisemitas con dos pistolas y un fusil AR-15 y abrió fuego. Mató a 11 personas. Seis más resultaron heridas.
Robert Bowers, 46 años, fue identificado como el pistolero y arrestado. Él había expresado con frecuencia su desdén contra los judíos en los medios sociales y también publicó comentarios de contenido xenófobo, alegando que los judíos estaban ayudando a transportar a los miembros de las caravanas migratorias en América Latina.
El rechazo del pueblo estadounidense

Cientos de personas, tanto del vecindario Squirrel Hill como de todo Pittsburgh, se reunieron horas después del ataque para una vigilia interreligiosa en nombre de las víctimas. Foto: getty Images.
Cientos se reunieron para una vigilia el sábado por la noche en Squirrel Hill para llorar a las víctimas de la sinagoga y mostrar apoyo a la comunidad judía.
Un servicio interconfesional también tuvo lugar en la sexta Iglesia Presbiteriana en Squirrel Hill el sábado por la noche.
A las 5 de la tarde una vigilia en el Jewish Community Center (lo que conocemos en La Habana como La Comunidad Hebrea) de Woodbridge, Connecticut, reunió más de dos mil personas del condado de New Haven.
Los asistentes eran cristianos, judíos, musulmanes (2 familias, una turca y otra de Bangladesh), blancos, negros, hispanos, asiáticos, niños, adultos y ancianos. Todo lo mejor del pueblo estadounidense estaba presente.
Le pregunté a varios qué pensaban sobre la causa de ese terror inaudito. La totalidad de los presenten coincidían que la política de odio y amenazas, (tanto nacional como internacionalmente) del presidente Donald Trump, la irresponsabilidad de sus comentarios en los medios y su apoyo irrestricto a la NRA (Asociación Nacional del Rifle), contribuían y motivaban estos crímenes
¿Era alguno de los tres terroristas un fundamentalista islámico? ¿O un fanático de izquierda radical? ¿Un agente ruso, chino o venezolano? Ninguna de los anteriores, todos partidarios de Donald Trump, todos con una historia de violencia, que uno imagina no le daría ninguna posibilidad de comprar armas o municiones. Todos en la vigilia lo comentan con enfado.
Donald Trump con sus irresponsable tweets y shows mediáticos insultando a las minorías y con actitudes antimigrantes, ha sido el catalizador de que las aguas de albañal de la sociedad estadounidense se hayan desbordado y estén inundando el país.
Con mucha prudencia pregunté a algunos asistentes qué sabían del “embargo contra Cuba” y acerca de la venidera votación en la ONU. Dos personas me dijeron que no sabían absolutamente nada sobre el bloqueo y me aseguraron que se informarían del tema. Otros dos me dijeron que sí sabían del bloqueo y que estaban verticalmente en contra. Y uno de ellos, Eliot Meyers, me miró asombrado y me preguntó “¿Pero Obama no quitó el embargo contra Cuba?, le explique que el “embargo” está vigente y aplicándose con un máximo de inclemencia y crueldad por el presidente Trump. Elliot bajó la cabeza y me dijo: “estos son los mismo criminales, los que matan en la sinagogas o mandan bombas y los que quieren destruir al pueblo cubano”. Elliot es un comerciante de electrodomésticos de Orange, Connecticut.
¿Qué viene después?

La congresista demócrata Rosa de Lauro, gran amiga de Cuba, rechazó
la violencia. Foto: Bill Clark/ CQ Roll Call.
El duelo y la amargura continúa por todo los EE.UU., en un domingo en que normalmente la gente hablaría de los partidos de fútbol americano (los Pittsburgh Steelers juegan en casa) y el crucial quinto juego de la Serie Mundial entre Boston Red Sox y Los Ángeles Dodgers. Pero en esta ocasión, miles y miles están en la calle protestando del terror de los fascistas y supremacistas, y más importante aún, de sus causas, que ahora tiene un consenso en el entendimiento de la gente.
Las víctimas recordarán las tragedias de esas 72 horas llenas de odio, por mucho, mucho tiempo. En fecha tan temprana como el próximo 6 de noviembre, en las elecciones intermedias, estos salvajes crímenes motivarán a cientos de miles a ir a las urnas ese día y votar contra quienes están tratando de conducir a los EE.UU. a un fascismo desenfrenado, sin control y a la humanidad a su segura destrucción. De las muchas frases y carteles que vi y escuché hubo algunas que me impresionaron de manera especial. Un cartel decía textualmente: “No podremos curar a un estúpido, pero sí podemos votar contra él”.
¿Cuál es el potencial de las elecciones intermedias en EEUU?