Río Almendares, en la ciudad de La Habana. Foto: Archivo.
La contaminación es la introducción de sustancias u otros elementos físicos en un medio que provocan que éste sea inseguro o no apto para su uso. El medio puede ser un ecosistema o un medio físico o un ser vivo, y el contaminante puede ser una sustancia química, una energía como el sonido, el calor, la luz o la radioactividad. La contaminación siempre provoca una reacción negativa y por lo general es generada por la actividad humana.
Al iniciar el espacio el Ing. Jorge Álvarez Álvarez, director general de la Oficina de Regulación Ambiental y Seguridad Nuclear del CITMA, recordó que casi todas las actividades humanas generan algún grado de contaminación. “En el caso cubano este fenómeno se inició desde la propia etapa de la neocolonia, cuando en la Isla ocurrió un amplio proceso de deforestación. Sin embargo, los primeros reportes reales datan del siglo XIX”, comentó.
Más adelante el especialista explicó que muchas de las industrias cubanas no cumplen con los requisitos medioambientales; no obstante, por el grado de obsolescencia que presentan deben seguir prestando servicio hasta que se logre modernizarlas. “Con las nuevas inversiones no se permite que se creen focos contaminantes pues somos muy severos para que se cumplan todas las normas de protección ambiental. En el caso de las más antiguas ya se han cerrado algunas fábricas”.
En el año 2013 se creó en el país una comisión higiénica sanitaria para abordar estos temas, con especial atención en las bahías de interés nacional y las fuentes de abasto. Se han identificado 477 fuentes contaminantes prioritarias. De ellas, hasta la fecha 92 cumplen con la norma de vertimiento. Se ha reducido la contaminación en torno a lo que generarían 670 mil personas.
La contaminación de las bahías es una de las problemáticas que enfrenta el país.
Por su parte, la Dra. Yaneris López Almaguer, directora de Salud Ambiental del MINSAP, dijo que según la norma vigente ese organismo es el encargado de la inspección sanitaria estatal y el control sanitario del ambiente.
En ese sentido, detalló que el MINSAP controla de manera sistemática la calidad del agua que recibe la población. Igualmente controla los desechos residuales líquidos y sólidos. “Chequeamos además la contaminación atmosférica que va desde el polvo hasta el ruido y debemos participar en la microlocalización de las nuevas inversiones de empresas para evitar nuevas focos contaminantes”, añadió.
Los desechos biológicos y peligrosos que genera el propio organismo es también un tema de trabajo prioritario “para evitar nueva contaminación del ambiente”.
En estos últimos tres años se erradicaron 18 focos contaminantes que afectaban varias bahías del país y 13 que dañaban fuentes de abasto de agua.
Al finalizar reconoció que hoy existe insuficiente cantidad de inspectores para evaluar todas las fuentes contaminantes y que las multas son muy bajas y por tanto se incumplen con sistematicidad.
Continuando el tema de la Mesa Redonda, ahora en el ámbito de la protección y conservación de las aguas, el Ingeniero Emilio Cosme Álvarez, director de Uso Racional del Agua del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, informó que tras la aprobación meses atrás de la nueva Ley de Aguas Terrestres y su reglamento ese organismo ha estado actualizando la lista de focos contaminantes.
“Hemos reconocido a nivel de país 14 426 focos contaminantes. Entre ellos hay unos 3 115 que afectan la calidad de las aguas terrestres en las diferentes cuencas hidrográficas de la nación”, dijo.
Al mostrar un mapa que ilustra la situación, precisó que las provincias de Granma y Santiago de Cuba son las que tienen mayor cantidad de focos, seguidas por un segundo grupo en que se encuentran Holguín, La Habana y Artemisa, un tercer grupo en que están Camagüey, Villa Clara y Cienfuegos, luego Guantánamo, Las Tunas, Ciego de Ávila, Matanzas y Mayabeque, y finalmente, con la menor cantidad, aparecen la Isla de las Juventud, Pinar del Río y Sancti Spíritus.
El INRH, precisó, ha dado prioridad al control de aquellos focos contaminantes directamente vinculados con fuentes de abasto a la población. En ese sentido, “hemos decido, en conjunto con organismos como el MINSAP y el CITMA, además de las autoridades e instituciones en las provincias, trabajar en 340 focos que están en zona de protección sanitaria número 1”.
Los desechos sólidos también son considerados como focos contaminates.
Que estén en zona de protección sanitaria número 1 quiere decir que son los más cercanos a las fuentes de abasto, en un radio de alrededor de 50 metros.
“A partir de esa prioridad, y teniendo en cuenta la voluntad política del Estado de seguir rehabilitando nuestros acueductos -que son bastante viejos también, hay provincias en que tienen más de cien años las redes de acueductos y alcantarillados-, en los planes de inversiones para Recursos Hidráulicos se ha mantenido ese objetivo. En los últimos años nuestro instituto está trabajando con más de 400 millones de pesos para los programas de reducción de pérdidas de agua, rehabilitación de redes y la reducción de focos contaminantes”.
En 2018, añadió, se está trabajando en el país para continuar o concluir proyectos dirigidos a reducir focos contaminantes con un presupuesto de más de 24,5 millones de pesos.
Al respecto, mencionó los trabajos en el río Guaso (provincia de Guantánamo). “Se está trabajando en estos momentos en el colector principal y estamos en el proceso de importación de la planta de tratamiento de residuales. Es un trabajo que va a resolver en gran medida las afectaciones que hoy provoca al pueblo de la ciudad de Guantánamo la contaminación allí”.
En Santiago de Cuba ha habido trabajos en acueducto y rehabilitación de colectores en repartos de la ciudad capital, así como en las redes y el alcantarillado en Palma Soriano. También se inició un programa de reducción de focos contaminantes en la provincia de Granma. Allí, precisó, el Estado ha invertido para mitigar la situación de los focos contaminantes.
Ha habido cierres de empresas en conjunto con el CITMA, como es el caso del Combinado Cárnico de Manzanillo. Se tomaron las medidas necesarias y hoy ya volvió a abrir. En Trinidad, Sancti Spíritus, se mejoró el servicio de recolección de residuales, y en Cárdenas, Matanzas, se está haciendo una rehabilitación integral para reducir los desechos que van al mar.
En el caso de la ciudad de La Habana, “hay un programa integral para los ríos afluentes de la bahía y proyectos de plantas de residuales en ejecución. Hoy ya está en puesta en marcha la planta del río Luyanó, que va a reportar un buen beneficio para la ciudad”.
“En ríos de la capital hemos estado colocando trampas de producción nacional, ingeniadas por ingenieros de Recursos Hidráulicos, que colecten todos esos desechos que fluían antes libremente a la bahía”, dijo.
También está actuando un cuerpo de inspectores. “A partir de la ley y el reglamento, el INRH ha intensificado las medidas de control, monitoreo y planificación de la observación. Tenemos una red de monitoreo de calidad de las aguas que hoy cuenta con 3 414 estaciones que se encargan del monitoreo sistemático, en lo que se priorizan las fuentes de abasto al pueblo”.
Raidel Borroto Vejerano, director de Regulaciones Pesqueras y Ciencia del Ministerio de la Industria Alimentaria, explicó que las industrias procesadoras de alimentos son grandes consumidoras de agua, a partir de su procesamiento tecnológico, y generan residuales que por su composición son cargas contaminantes importantes.
Muchas de estas industrias en funcionamiento hoy fueron construidas en la primera mitad del pasado siglo, cuando no se tenían en cuenta las cuestiones y regulaciones medioambientales que hoy existen. “Es una de las mayores problemáticas que tenemos actualmente en nuestra planta industrial”, dijo.
Además, a partir del desarrollo y el reconocimiento que ha alcanzado Cuba en la protección del medio ambiente, las medidas son hoy muy exigentes y necesarias.
“Aun así, debe concebirse el proceso o la atención a los focos contaminantes en la industria procesadora de alimentos como un proceso de tránsito, no como un problema que se va a solucionar de inmediato. Implica recursos financieros importantes, reorganización de los sistemas de trabajo y en gran medida exigencia de todos los niveles de dirección del sistema empresarial”, señaló.
Entre las acciones desarrolladas, está la identificación y caracterización de los residuales. Así se han identificado los principales focos contaminantes, sobre los que hay una supervisión continua y que están incluidos en el programa de erradicación de focos contaminantes.
De esa forma, las entidades que más contaminan están bajo una supervisión continua, donde es constante el seguimiento de las acciones de mantenimiento y financieras.
Borroto Vejerano precisó que hoy, a partir del programa de erradicación de focos contaminantes, enmarcado entre 2014 y 2020, el 40% de los focos contaminantes identificados en la industria procesadora de alimentos tienen algún nivel de respuesta a partir del tratamiento de residuales, ya sea en forma de lagunas, plantas de tratamiento o focos sépticos.
Añadió que entre las principales acciones que la industria está hoy ejecutando está la adquisición e instalación de pistolas de agua y metros contadores, lo cual permite mayor racionalización y control del agua que se está consumiendo.
La recuperación y aprovechamiento de los subproductos de los combinados cárnicos y lácteos y otras fábricas, la rehabilitación y mantenimiento de los sistemas de pretratamiento de residuales, y acciones de limpieza y recogida de desechos sólidos son las acciones fundamentales que hoy se desarrollan en la industria procesadora de alimentos con relación al control y mitigación de focos contaminantes.