Amor, muerte y terror en las nominadas a mejor película del año

El próximo domingo se celebrará en el Dolby Theatre de Los Ángeles, la 90 ceremonia de entrega de los Premios Óscar. En Canal USB repasamos brevemente cada uno de filmes nominados a mejor película del año.

La forma del agua siempre entre las favoritas

Cuando Guillermo del Toro anunció que filmaría una película sobre la relación sentimental entre un hombre anfibio y una auxiliar de limpieza, muchos de sus seguidores apenas levantaron la cabeza. ¿Qué tanto de nuevo tendría esta historia? ¿Cómo liberarse de un argumento trillado hasta el absurdo en el cine de los últimos 70 años? Esas parecían las preguntas que flotaban sobre la audiencia de uno de los directores más aclamados de los últimos tiempos.

Sin embargo, cuando La forma del agua llegó a los cines provocó una avalancha de nuevos admiradores del director mexicano y conquistó a una parte importante de la crítica especializada. El poder evocativo del cine, su capacidad para movilizar sentimientos aun desde los asuntos triviales en apariencia y una ajustada dosis de crítica social componen un argumento que del Toro logra presentar de una forma original.

Película excepcionalmente bella sin caer en lo banal, metafórica a ratos, La forma del agua tiene varios personajes construidos hasta el detalle y llamados a ofrecer profundidad a una trama en apariencia sencilla. Una mujer negra y marginada en su casa y su trabajo, un diseñador gay, un espía soviético y un agente dogmático y caricaturesco conforman un reparto llamado a apuntalar la historia de amor que esta película nunca abandona.

Mientras para algunos una banda sonora que evoca ritmos como la samba, el tango o que en un momento se permite un fragmento de una canción dedicada a Babalú Ayé resulta una incoherencia mayor, para otros esos detalles representan una muestra más de la genialidad de su director. Enfocada hacia criaturas incomprendidas, los sonidos de su amor no pueden llegar desde otro lugar que no sea también esa música aceptada hoy, pero rechazada en sus orígenes.

Por otra parte, la meticulosa fotografía, el uso del color y la recreación de una estética propia de los filmes de mediados del siglo pasado contribuyen a mostrar esta cinta como un ejercicio cinematográfico en toda su magnitud. Película sobre los sueños, las fantasías o los amores difíciles, La forma del agua confirma que lo mejor del cine está en lo que no dice pero intuye y habla sin miedo sobre el amor más allá de las formas exteriores.

En Canal USB ya compartimos una crítica más amplia de esta propuesta.

La forma del agua: Arte y pasión para criaturas incomprendidas (+ Video)

Duración: 119 min.
País: Estados Unidos
DirecciónGuillermo del Toro
GuionGuillermo del Toro, Vanessa Taylor
MúsicaAlexandre Desplat.
FotografíaDan Laustsen
RepartoSally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins,Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlett, Nick Searcy, Morgan Kelly,Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill.
Género: Fantástico. Drama. Romance. Thriller | Años 60
Sinopsis: En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos, aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), trabajadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.

Gary Oldman brilló en el instante más oscuro

Hay momentos en el cine donde un personaje, desprendido totalmente de su innata condición de intérprete, se convierte en película. Eso mismo sucedió con el Winston Churchill de Gary Oldman.

En Darkest Hour (El instante más oscuro), Oldman acepta su lado más oscuro para brillar. Hace suya esa ausencia de luz para entender, y apoderarse, del verdadero Winston. Oldman desaparece debajo de capas y capas de maquillaje, y esa facilidad que tiene para transformar su voz en cintas de audio históricas.

Joe Wright (director) quiere imprimir en la audiencia la lucha interna del primer ministro inglés durante el primer año de su mandato. No le interesa nada más. Ni siquiera la victoria del bloque europeo sobre el fascismo alemán es la historia que quiere contar.

Wright quiere dejar claro que la verdadera lucha de Winston la libró contra su propio partido, el Rey, la prensa. Sin desprender a Churchill de sus defectos, sus majaderías y balbuceos inentendibles. Joe tiene claro qué verdad quiere mostrar con Gary Oldman. Y para eso, quien fuera el legendario Jim Gordon, deja que muera el actor y resurja el personaje. El resultado es electrizante. Gary es oratoria filosa y desayuno mojado en whisky, como lo fue ese a quien suplanta.

El final de la película, el director la resume en blanco sobre negro. En síntesis de lo que sucedió con las 300 mil tropas inglesas en Dunkerque. Se salta cinco años de historia en una suerte de pre-créditos para concluir: “Inglaterra y sus aliados declararon la victoria. Ese mismo año Winston fue removido del cargo en una elección general”. The End. Es en ese momento, donde toda la película cobra sentido. Es en ese instante donde te das cuenta que Gary Oldman debe ganar el Oscar.

Duración: 125 min.
País: Reino Unido
DirecciónJoe Wright
Guion: Anthony McCarten
Música: Dario Marianelli
FotografíaBruno Delbonnel
RepartoGary Oldman, Ben Mendelsohn, Kristin Scott Thomas, Lily James, Stephen Dillane, Richard Lumsden, Philip Martin Brown, Brian Pettifer, Tom Ashley, Jordan Waller, David Olawale Ayinde, Michael Bott, Danny Stewart, John Locke
Productora: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Working Title Films
Género: Bélico. Drama | II Guerra Mundial. Años 40. Histórico. Política. Biográfico
Sinopsis: Drama ambientado en 1940, cuando Winston Churchill (Gary Oldman) se convierte en primer ministro británico en un momento realmente crucial de la Segunda Guerra Mundial, pues los nazis avanzan imparables conquistando prácticamente la totalidad del continente europeo y amenazando con una invasión a Inglaterra. Churchill deberá entonces explorar la posibilidad de un tratado de paz con Alemania, o ser fiel a sus ideales y luchar por la liberación de Europa.

Dunkerque… o el miedo a morir

Mientras El instante más oscuro dedica buena parte de su tiempo a mostrar los intentos de Winston Churchill para rescatar a más de 300 mil soldados cercados en una playa de Francia, Dunkerque coloca su mirada al otro lado del mar para centrarse en las angustias de ese grupo de hombres en espera de una salvación. A partir de este hecho real, Christopher Nolan construye una obra donde el miedo a la muerte, la solidaridad, el egoísmo o los actos heroicos convergen con la mayor naturalidad posible.

Articulada a partir de tres puntos de vista sobre el mismo suceso, Dunkerque muestra las tensiones de cada uno de los asistentes a un escenario marcado por la desesperación y la pérdida. Para el padre de familia que conduce su pequeño bote hacia la playa a rescatar a los suyos, el piloto británico encargado de apoyar desde el aire el salvamento, o los soldados encerrados entre el mar y el fuego alemán, las situaciones límites se erigen en la norma y los conducen a vencer en primer lugar su propio instinto de supervivencia.

De todas las películas nominadas al máximo galardón de este año Dunkerque es por mucho la más atrevida. Sus escasos y precisos diálogos, junto a las angulaciones de una cámara siempre en movimiento, un ritmo ágil en la narración, el óptimo aprovechamiento de los primeros planos y unos efectos especiales sobrios y precisos, le garantizan a este filme una ovación donde la banda sonora se lleva el mejor de los aplausos.

Mientras tanto, la más reciente producción del director británico se erige en una película bélica donde las tradicionales muestras de sangre, mutilaciones y destrozos apenas resultan elementos secundarios. Aquí lo importante radica en mostrar a los seres humanos no como soldados invencibles o perennes derrotados, sino como hombres comunes enfrentados sin piedad a su propia destrucción.

Así, por ejemplo, la cinta se detiene más en las reacciones individuales frente al peligro que en los grandes sucesos colectivos. La respiración del soldado que huye de las balas, los ojos del piloto dispuesto al combate o el rostro de quienes sobreviven a las bombas tienen la fuerza suficiente para generar en el espectador un exquisito efecto de ansiedad y opresión.

No obstante, en ese afán de centrar la historia en lo sensitivo bien se le pudiera señalar el escaso desarrollo de los personajes y un final demasiado sensiblero y romántico. Sin embargo, esos elementos no empañan el éxito. Sustentada en lo visual, Dunkerque habla de la construcción de un acto épico a partir de la aspiración básica de sobrevivir. Tal parece recordar que toda guerra tiene a sus héroes —los vivos y los muertos—, y que a veces una derrota no significa el final del combate.

Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
DirecciónChristopher Nolan
GuionChristopher Nolan
MúsicaHans Zimmer
FotografíaHoyte van Hoytema
RepartoFionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy,Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D’Arcy,Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf, Michel Biel
Productora: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido-Francia-Países Bajos (Holanda); Warner Bros. / Syncopy Production / Dombey Street Productions / Kaap Holland Film / Canal+ / Ciné+ / RatPac-Dune Entertainment
Género: Bélico. Drama | II Guerra Mundial. Supervivencia. Histórico. Basado en hechos reales
Sinopsis: Año 1940, en plena 2da. Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeados por el avance del ejército alemán, que ha invadido Francia. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que empeora a medida que el enemigo se acerca.

Llámame amor

Lo primero que deben saber de Call me by your name (Llámame por tu nombre), es que solo es una película sobre el amor. Pero es esa única razón (para algunos suficiente, más que para otros), lo que la hace una buena película.

El filme de Luca Guadagnino narra la historia del primer amor y el vacío que deja tras la ruptura, más allá de quienes sean sus protagonistas. El italiano, con su gran don para tejer amores fieros en sus obras (Io sono l’amore es otro ejemplo contundente) sin llegar a ser meloso, logra transmitir esa ceguera íntima que solo conocemos una vez en la vida. Imprime los síntomas en sus protagonistas (teniendo en cuenta la edad de cada uno), en una película que por momentos parece silente. ¿Cuándo ha hecho falta hablar para decirle al mundo que estás enamorado?

Al italiano poco le importa ganarse el favor de la audiencia presentando una relación amorosa entre dos hombres. Entiende que el universo cinematográfico ya ha desgastado ese argumento y lo seguirá haciendo. Su intención no es volver a lo mismo. A la crítica fácil. Su intención siquiera es criticar, sino mostrar algo que poco se ha visto en el cine, que casi todos olvidamos en el paseo de golpes que nos da la vida antes de llegar al último amor. ¡Qué más da que las mariposas salgan de los estómagos dos hombres, o dos mujeres! A Luca le importa más la sensación cambiante en la trayectoria del amor, al vacío.

No todo el mérito recae en la insistencia de Guadagnino en mostrar todas las facetas del amor. James Ivory borda una adaptación de guion apoyado en la novela de André Aciman, como si no hubiera estado dormido durante ocho años. Y por esa misma razón está nominado a un Oscar que ya merece. Muestra de eso es la intocable conversación del padre de Elio Perlman (Timothée Chalamet), justo al final de la película.

Aun cuando la idea y la realización son dignas de premio, lo que impactará como un poste en la cara del espectador no será solo los bellos decorados y la buena música. Incluso, me arriesgo a decir que pese a todo lo antes mencionado, sin la elección precisa de sus protagonistas, la película hubiera sido un fracaso. Timothée Chalamet y Armie Hammer son tan buenos haciéndote creer que se aman de verdad, que olvidas en ocasiones que estás viendo una película, y no un video familiar.

Chalamet es justo ese joven volátil que es Elio Perlman. Es inseguro, infantil, tierno y entregado como cuchillas en vena. Una caracterización medida a milímetro, como cuando te sorprende tocando el piano. Hammer parece que toda su vida fue Oliver. Es encantador, arrogante y profesor, en el más puro entendimiento morboso, no profesional. Ambos brillan independientes en diálogos que solo existen (y acompañan el trayecto de lo secundario) mientras no están juntos. Cuando finalmente llega el momento, no se escucha nada más. Todo es caos en un silencio de gestos, sonrisas y tensión irresuelta que te perforará por dentro.

El vacío que deja Call me… Guadagnino e Ivory lo remiendan magistralmente en una anécdota que servirá a todos para la eternidad. “Nos desprendemos de mucho para curarnos más rápido, que a los 30 quedamos en quiebra. Cada vez que iniciamos con alguien nuevo tenemos menos para dar”. Ignorar eso para no sentir, es un desperdicio.

Duración: 130 min.
País: Italia
DirecciónLuca Guadagnino
GuionJames Ivory (Novela: André Aciman)
MúsicaSufjan Stevens
FotografíaSayombhu Mukdeeprom
RepartoTimothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, Esther Garrel,Victoire Du Bois
ProductoraCoproducción Italia-Francia-Estados Unidos-Brasil; Frenesy Film Company / RT Features / La Cinéfacture / Water’s End Productions / M.Y.R.A. Entertainment / Ministero per i Beni e le Attività Culturali / Lombardia Film Commission. Distribuida por Sony Pictures Classics
Género: Romance. Drama | Drama romántico. Homosexualidad. Años 80
Sinopsis: Elio Perlman (Timothée Chalamet), un joven de 17 años, pasa el cálido y soleado verano de 1983 en la casa de campo de sus padres en el norte de Italia. Se pasa el tiempo holgazaneando, escuchando música, leyendo libros y nadando hasta que un día el nuevo ayudante americano de su padre llega a la gran villa. Oliver (Armie Hammer) es encantador y, como Elio, tiene raíces judías; también es joven, seguro de sí mismo y atractivo. Al principio Elio se muestra algo frío y distante hacia el joven, pero pronto ambos empiezan a salir juntos de excursión y, conforme el verano avanza, la atracción mutua de la pareja se hace más intensa.

El difícil ejercicio de madurar

Si alguna característica pudiera quedar de los Premios Oscar de este año, quizás más de uno hable en el futuro del interés de varios filmes por asuntos en apariencia comunes. Así ocurre en El hilo invisible, Tres anuncios en las afueras o Lady Bird, una película sin grandes pretensiones discursivas pero con una calidad cinematográfica capaz de asombrar a más de un espectador.

A nivel temático, esta cinta agrupa todas las situaciones clásicas de las típicas películas de adolescentes: los temores ante la primera relación sexual, los conceptos de popularidad y éxito, las relaciones familiares, la amistad, las presiones grupales y la defensa de una rebeldía a ultranza para afianzar la independencia. Sin embargo, la clave del filme dirigido por Greta Gerwig radica en la manera de tratar esos asuntos y contarlos como parte esencial del proceso de madurez.

Así, Lady Bird resulta más interesante en su forma de narrar que en su planteamiento de un final demasiado visto en el cine norteamericano. En ese proceso de búsqueda de la identidad y de consolidar los valores particulares aparece una historia centrada en lo cotidiano, sin grandes giros trascendentes, pero matizada por un ritmo ágil, diálogos perspicaces y una ironía presta a movilizar el intelecto a partir de las situaciones más ligeras.

Asuntos como el aborto, las divisiones sociales y la conciencia de ellas, la dificultad de conseguir empleo para las personas mayores y las apariencias para encajar en la norma, forman parte de su conglomerado temático. Esa necesidad de hablar de lo común sin caer en lo tradicional permite una escena del baile de graduación donde la protagonista rompe esquemas y llega acompañada por su mejor amiga, en sustitución del clásico muchacho elegante que requiere la situación.

Esa búsqueda garantiza también la presencia en la trama de un chico gay atado a los más sólidos convencionalismos sociales, y otro bohemio y anarquista con una falsa creencia sobre cómo luchar contra el Capitalismo mientras vive en la típica casa del american way of live. Junto a ellos también desfilan una adolescente obesa con problemas de autoestima y otra dispuesta a casi todo para mantenerse popular.

Entre los grandes logros de Lady Bird, las excelentes actuaciones de Laurie Metcalf y Saoirse Ronan —madre e hija incapaces de sostener una conversación sin discutir al instante— merecen todos los elogios posibles. La primera, magistral en su interpretación de la típica mujer clase media con el peso de sacar adelante a su familia y luchar contra las limitaciones económicas; la segunda, mordaz hasta la saciedad y negada a asumir el conformismo y la pasividad como norma.

Sin embargo, por momentos la reiteración de situaciones no ayuda a la trama y provoca unos minutos finales demasiado previsibles. Allí subsiste la gran debilidad. Película sobre adolescentes y escuelas secundarias al fin, en las tomas conclusivas pierde la pelea contra los estereotipos fáciles y entrega las armas de un juego hasta ese instante inclinado a su favor.

Aun así, Lady Bird llegará a la ceremonia del próximo 4 de marzo con cinco nominaciones a los Oscar y tres a los BAFTA, junto a dos Globos de Oro y otros premios de varias asociaciones de críticos de Estados Unidos. Su intento por hacer de un tema común un producto de calidad, junto a su banda sonora, sus buenas interpretaciones y el balance siempre constante entre lo que muestra y lo que solo intuye, la convierten en una cinta interesante con algunos votos en su bolsillo.

Duración: 94 min.
País: Estados Unidos
DirecciónGreta Gerwig
GuionGreta Gerwig
MúsicaJon Brion
Fotografía
Sam Levy
RepartoSaoirse Ronan, Laurie Metcalf, Lucas Hedges, John Karna, Beanie Feldstein,Tracy Letts, Timothée Chalamet, Danielle Macdonald, Bayne Gibby, Victor Wolf,Monique Edwards, Shaelan O’Connor, Marielle Scott, Ithamar Enriquez,Christina Offley, Odeya Rush, Kathryn Newton, Jake McDorman, Lois Smith,Andy Buckley, Daniel Zovatto, Laura Marano, Kristen Cloke, Stephen Henderson
ProductoraIAC Films / Scott Rudin Productions / Film 360. Distribuida por A24
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Cine independiente USA
Sinopsis: Una joven estudiante que se hace llamar “Lady Bird” (Saoirse Ronan) se muda al norte de California para pasar allí su último año de instituto. La joven, con inclinaciones artísticas y que sueña con vivir en la costa Este, tratará de ese modo encontrar su propio camino y definirse fuera de la sombra protectora de su madre (Laurie Metcalf).

El terror llega a los Oscar

Si Get out (Déjame salir) tiene algún punto flaco, es su temática y desarrollo predecible. Desde su cartel promocional Daniel Kaluuya te dice a gritos que será sentenciado a esa silla por ser negro. Otra cosa sería una película sobre el yin y el yang. ¿Y qué me dicen de una casa en medio del bosque? Terror fijo, o mínimo, un Thriller psicológico.

Pero Jordan Peele, quien estuvo a cargo de la dirección y guion de la película, quizá lo sepa, y por eso te prepara desde el inicio para que te des por enterado de que su película no es apta para menores, o mentes trastocadas. Aunque en su recorrido no puede olvidar que realmente se dedicó por entero a la comedia.

Lo realmente excepcional de “Déjame salir” es cómo convierte Peele lo obvio en sátira, el terror en comedia negra (nunca mejor dicho), sin darte la charla, sino mostrándote qué tan cruel se puede llegar a ser. El maltrato físico no será un elemento utilizado (hasta el cansancio en un mundo post Obama), si se quiere denunciar el racismo del siglo XXI. Jordan escribe una historia única con un pie en el presente y otro en el futuro, haciéndote ver que hay terrores que no se sienten en carne.

Antes de terminar contigo, el cómico, novel en su papel de director, te hace entrar en un bucle de contradicciones. Es racista el motivo por el cual a la familia “Monster” le valen solo negros. ¿No es racista el mismo motivo si se considera que el producto (en este caso el cuerpo del principal) es de buena calidad? Así te tiene a ratos, jugando contigo, porque sabe que su calidad está certificada.

Kaluuya está excepcional en su papel de víctima, incluso mejor que como ciclista de Black Mirror. Toda aquella ira contenida en la célebre serie la transforma en esta ocasión en una fotografía vacía donde solo ves lágrimas y mucho miedo.

De igual calibre está la interpretación de Betty Gabriel, desconcertante en sus expresiones motivo de los “tratamientos” de hipnosis de la señora Missi Armitage; y el comediante Lil Rel Howery, que representa la inexistencia de la línea entre lo real y lo caótico. La típica cara opuesta del protagónico.

Más allá de la intriga, los giros de los arcos argumentales, la magia de la hipnosis y el gore, Get Out no deja de ser una propuesta comercial que complace a un público heterogéneo acostumbrado a la mezcla de estilos en un producto único. Es también la primera película de terror en mucho tiempo nominada a lo mejor del año.

Duración: 103 min.
País: Estados Unidos
DirecciónJordan Peele
GuionJordan Peele
Música
Michael Abels
Fotografía
Toby Oliver
RepartoDaniel Kaluuya, Allison Williams, Catherine Keener, Bradley Whitford, Betty Gabriel,Caleb Landry Jones, Lyle Brocato, Ashley LeConte Campbell, Marcus Henderson,LilRel Howery, Jeronimo Spinx, Rutherford Cravens, Keith Stanfield
Productora: Blumhouse Productions / QC Entertainment
Género: Intriga. Terror. Thriller | Thriller psicológico. Comedia negra. Racismo. Familia
Sinopsis: Un joven afroamericano visita a la familia de su novia blanca, un matrimonio adinerado. Para Chris (Daniel Kaluuya) y su novia Rose (Allison Williams) ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, por lo que ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con sus padres, Missy (Catherine Keener) y Dean (Bradley Whitford). Al principio, Chris piensa que el comportamiento “demasiado” complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a descubrir una verdad inimaginable.

El periodismo y la verdad bajo la sombra de Trump

Aunque la historia de The Post transcurre a inicios de la década de 1970 durante el gobierno de Richard Nixon, cualquiera pensaría que es un filme enfocado hacia los Estados Unidos de Donald Trump. Inspirado en el suceso real de la divulgación por The New York Times y luego por The Washington Post de los “Papeles del Pentágono”, la última película de Steven Spielberg intenta destacar los valores de un periodismo comprometido con la verdad, pero sin punzar demasiado sobre el contexto que se lo impide.

De una primera mirada, destaca aquí la presentación de un dilema ético, político y económico sobre la factibilidad de publicar unos informes que a todas luces dañarán la imagen del gobierno estadounidense. Resaltan también las preguntas sobre si el periodismo debe regirse por el mercado o por el apego a la objetividad, o si tiene la obligación de servir a la sociedad o al poder. Sobre esos temas The Post es un buen ejercicio para mover el debate, pero no llega a la altura de lo que anuncia.

Aunque busca mostrarse como defensora de la libertad de prensa, la cinta no puede emular con una película icónica como Todos los hombres del presidente (1976), centrada en un tema similar, pero con una verdadera mirada crítica sobre él. Mientras Spielberg prefiere jugar dentro del perímetro de la competencia mediática, los intentos por conseguir la mejor de las noticias y la aceptación de unas leyes impuestas por el sistema para su protección, el filme de hace más de 40 años muestra la dicotomía entre jugarse la vida o romper el juego y contar toda la verdad.

En ese sentido, en The Post la polémica y el deseo de defender el valor de la prensa como un cuarto poder solo ocurre dentro del estado de cosas preestablecidas, con escaramuzas jurídicas e interpretaciones legales, pero nunca como oposición a un sistema en apariencia perfecto. Aunque lo intenta, Spielberg no se desentiende de un discurso demasiado patriótico y un compromiso con valores que han servido para elevar el periodismo, pero también para silenciarlo cuando es necesario.

Demasiadas escenas donde la bandera norteamericana ondea en toda su magnitud, mujeres que conversan de moda mientras sus esposos lo hacen de política, y una oda constante a la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, empañan una cinta con varias puertas sin abrir.

Más allá de esos asuntos, técnicamente tiene pocas fisuras destacables. Con una sólida maestría para narrar, su director cuenta esta especie de thriller periodístico de una manera casi perfecta y articula una historia siempre jugosa. El balanceado guion entre las informaciones públicas y privadas, la fotografía y sobre todo las capacidades actorales de Meryl Streep y Tom Hanks sostienen las casi dos horas de metraje.

Otra vez Streep destaca por su solidez interpretativa y su maestría a la hora de dar forma a personajes con demasiados conflictos morales por resolver. Hanks, por su parte, encarna al editor jefe de The Washington Post y surge en toda su magnitud de actor consagrado. Junto a ellos, una visión en ocasiones idílica de las redacciones periodísticas y las imprentas cargadas de linotipos conforman una imagen atractiva para todos los públicos.

Cargada de interesantes reflexiones, la cinta parece hecha para sumarse al contexto político actual, rozarlo y convivir con él sin estremecerlo demasiado. Sin embargo, en esa batalla de la prensa contra el establishment resulta verdaderamente lastimoso que en ocasiones uno no sepa quién sale victorioso.

Duración: 116 min.
País: Estados Unidos
DirecciónSteven Spielberg
GuionLiz Hannah, Josh Singer
MúsicaJohn Williams
FotografíaJanusz Kaminski
RepartoMeryl Streep, Tom Hanks, Bruce Greenwood, Bob Odenkirk, Tracy Letts,Sarah Paulson, Matthew Rhys, Alison Brie, Carrie Coon, Jesse Plemons,Bradley Whitford, David Cross, Michael Stuhlbarg, Zack Woods, Pat Healy,Deirdre Lovejoy
ProductoraAmblin Entertainment / DreamWorks SKG / Pascal Pictures / Participant Media. Distribuida por 20th Century-Fox Film Corporation
Género: Drama | Años 70. Periodismo. Basado en hechos reales
Sinopsis: En junio de 1971, los principales periódicos de EE.UU., entre los que se encontraban The New York Times y The Washington Post, tomaron una valiente posición en favor de la libertad de expresión, informando sobre los documentos del Pentágono y el encubrimiento masivo de secretos por parte del gobierno, que había durado cuatro décadas y cuatro presidencias estadounidenses. En ese momento, Katherine Graham (Meryl Streep), primera mujer editora del Post, y el director Ben Bradlee (Tom Hanks) intentaba relanzar un periódico en decadencia. Juntos decidieron tomar la audaz decisión de apoyar al The New York Times y luchar contra el intento de la Administración Nixon de restringir la primera enmienda… Historia basada en los documentos del Post que recogían información clasificada sobre la Guerra de Vietnam. Su publicación generó un enorme debate sobre la libertad de expresión y acabó en una dura batalla legal ante el Tribunal Supremo.

Tres anuncios sin respuesta

Mildred Hayes (Frances McDormand) está indignada con el mundo. Su hija fue violada y asesinada en el remoto pueblo donde vive, que parece no pertenecer a ningún lugar de Estados Unidos (pero existe en el sueño americano). Todos son culpables, cree. Ella, el padre, la policía, la sociedad norteamericana, el mundo. Ha perdido a su hija, y la rabia la consume por dentro como si en el acto también hubiera perdido la vida.

Frances McDormand es la esencia de la película. Su espectacular actuación sostiene el hilo conductor de un filme donde no puedes encontrar buenos o malos. Te haces cómplice de su sufrimiento, y te sucede lo mismo que a ella, no puedes volcar tu ira aunque lo odies todo. Y para completar la tragicomedia (sí, porque existe cierto humor negro arraigado en las soluciones de la protagonista), el director Martin McDonagh agregó un caso de cáncer, discapacidad, racismo e ineficacia, a su denuncia cinematográfica.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (Tres anuncios en las afueras), es ya ganadora de 4 globos de oro, donde destacan el de mejor drama y actuación femenina. Tal vez me equivoque, pero la película se me queda corta para ser lo mejor que trae el cine este año. La actuación de Frances es sin duda merecedora de estatuilla. Y las actuaciones secundarias brillan igual de fuerte, pero…

En media película, Martin McDonagh te traslada a un pequeño pueblo arrasado, sin esperanza, un apocalíptico lugar de vivos vivientes. El policía racista y sin escrúpulos, el publicista avaro, el Sheriff amenazador, la madre exigente… son elementos que te da a sorbos mientras Mildred Hayes salta la ley (si es que queda alguna) para “estimular” a aquellos que deben responder por su hija. Hasta ahí, me vale.

La película se reinventa cuando William Willoughby (Woody Harrelson), el Sheriff del pueblo, decide hacer de mesías que trae la galleta de la suerte con el consejo que cambiará la vida de cada ciudadano. Lo inesperado sucede en lo que queda de tiempo. Dios o algún virus se apodera de los cuerpos de los personajes, y de momento todos comienzan a hacer la obra de su vida en lo que queda de película. ¿Y el asesino? El final es justo lo que Martin espera de una sociedad irreal.

Duración: 112 min.
País: Reino Unido
DirecciónMartin McDonagh
GuionMartin McDonagh
MúsicaCarter Burwell
FotografíaBen Davis
RepartoFrances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Caleb Landry Jones,Lucas Hedges, Peter Dinklage, John Hawkes, Abbie Cornish, Brendan Sexton III,Samara Weaving, Kerry Condon, Nick Searcy, Lawrence Turner, Amanda Warren,Michael Aaron Milligan, William J. Harrison, Sandy Martin, Christopher Berry,Zeljko Ivanek, Alejandro Barrios, Jason Redford, Darrell Britt-Gibson, Selah Atwood
Productora: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Blueprint Pictures. Distribuida por Fox Searchlight
Género: Thriller. Drama. Comedia | Comedia negra. Racismo. Abusos sexuales
Sinopsis: Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer de 50 años cuya hija adolescente ha sido violada y asesinada, decide iniciar por su cuenta una guerra contra la Policía de su pueblo, Ebbing, al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso y que se haga justicia. Su primer paso será contratar unas vallas publicitarias denunciando la situación y señalando al jefe de policía, William Willoughby (Woody Harrelson), como responsable principal de la pasividad policial.

Poder, arte y amor

Semanas antes de su estreno ya El hilo invisible tenía asegurado titulares en varios medios de prensa. Ante el anuncio de que esta sería la última película del afamado actor Daniel Day-Lewis, muchos la esperaron con la esperanza de encontrar un producto excepcional… y otra vez sus seguidores más fieles no salieron defraudados.

No obstante, la última cinta de Paul Thomas Anderson parece concebida para el disfrute individual y para esos momentos de reclusión del propio director, pero menos para los grandes cines y los públicos adaptados a la acción. Aun sin convertirse en un fenómeno de masas o acaparar aplausos como otras de las nominadas, este filme tiene el valor de mostrar un ejercicio de estilo y navegar con sutileza sobre una historia en apariencia intrascendente.

De modo general, este filme es un retrato pausado sobre el artista en su estado más esencial, el proceso de creación misma y las restricciones autoimpuestas para lograr esos propósitos. Y en él la actuación de Daniel Lay-Lewis —merecidamente nominado al Oscar— sobresale por encima del resto. En su encarnación de un artista visceral, metódico e introvertido capaz de poner el alma en sus vestidos, pero profundamente insatisfecho, el actor logra que sus excentricidades resulten cuanto menos aceptables para el espectador.

En ese sentido, este filme habla sobre el artista y sus complejos mecanismos de creación, pero también sobre las maneras de encontrar conexiones sentimentales con los demás y a veces con la obra misma. Para su director, esos resultan los verdaderos hilos invisibles que mantienen unida toda su película y en cierta medida atrapan a un espectador dispuesto a transitar por las más de dos horas de metraje.

A todas luces, El hilo invisible recurre al clásico argumento del hombre arisco que observa cómo la llegada del amor lo enfrenta al cambio en sus estilos de vida. Sin embargo, esa transformación no sucederá como simple paso lógico y cada uno deberá luchar con todas sus fuerzas para lograr sus propósitos. Allí radica una virtud esencial: esta historia de amor tiene mucho de relación tóxica, de daños para los implicados y de los mecanismos de control de unos sobre otros.

Mientras tanto, la fotografía y las locaciones casi siempre en interiores contribuyen a crear la sensación de claustrofobia que caracteriza a buena parte de la cinta. Un habitual piano dentro de la banda sonora y una exquisita visualidad también aportan realce a una producción donde la belleza y la sobriedad juegan un rol esencial en el mundo casi perfecto del modista.

De las nueve películas nominadas, El hilo invisible será quizás la menos publicitada de todas, justamente porque no es un filme concebido para el mercado. Esta obra reflexiva y pausada evoca la sobriedad de un cine enfocado en los pequeños detalles y habla sin miedo sobre el poder y la manipulación de las maneras más inverosímiles.

Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
DirecciónPaul Thomas Anderson
GuionPaul Thomas Anderson
MúsicaJonny Greenwood
FotografíaPaul Thomas Anderson
RepartoDaniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco,Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram
ProductoraAnnapurna Pictures / Focus Features / Ghoulardi Film Company. Distribuida por Universal Pictures
Género: Drama. Romance | Años 50. Moda
Sinopsis: En el Londres de la posguerra, en 1950, el famoso modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y su hermana Cyril (Lesley Manville) están a la cabeza de la moda británica, vistiendo a la realeza, a estrellas de cine y a toda mujer elegante de la época. Un día, el soltero Reynolds encuentra a Alma (Vicky Krieps), una joven que pronto se convierte en su musa y amante. Y su vida, hasta entonces cuidadosamente controlada y planificada, se ve alterada por la irrupción del amor.