Vocacionales: La Máximo Gómez renace (+ Fotos)

El hecho de compartir las instalaciones originales con un Instituto Preuniversitario en el Campo (IPUEC) y un Politécnico de Informática (IPI) no ha debilitado el funcionamiento de la vocacional.

Hay lugares y personas que nos marcan la vida y de las que no nos podemos desligar nunca. Nos pasa con la familia y los amigos, y nos pasa, casi siempre, con las escuelas. Algunos pupitres dejan una huella más profunda que otros, y unos maestros, más que enseñar, nos moldean la mente y el alma.

En cada provincia de Cuba, la Revolución parió lugares para cambiar la historia de millones de adolescentes y formar una gran familia que tomó la ciencia como excusa para crecer en el corazón del país. Últimamente esas academias que todos conocen como Vocacionales han sufrido cambios, y muchos que ahí orientamos la brújula a mitad de camino, miramos celosos su realidad.

La crisis de valores que impactó a nuestra sociedad a partir de la década del noventa, las precariedades económicas del período especial, el déficit de maestros en el sistema de educación y la apertura de los preuniversitarios urbanos afectaron el funcionamiento de los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas (IPVCE) en todo el país. Desde hace dos años, desde el Ministerio de Educación (Mined) se impulsan cambios para retornar a las concepciones originales por las que fueron creados este tipo de centros. Después de afrontar una considerable reducción de matrícula en la última década, ya se habla de elevar nuevamente el plan de plazas. En el IPVCE Máximo Gómez Báez de nuestra ciudad todos apuestan al crecimiento, pues con el paso de los años no han decaído la competencia curricular entre los estudiantes, los resultados en competencias nacionales e internacionales, el compromiso de los educadores ni el interés de las familias por la formación de sus hijos.

De cambios y realidades

Arturo Alfonso, director general del centro. Foto: Félix Anazco.

Varias instalaciones y áreas fueron reanimadas como parte del plan de actividades que se creó hace dos cursos para celebrar el 40 aniversario de la fundación de la institución agramontina con la presencia de Fidel, el primero de septiembre de 1976. Más de 12 laboratorios de ciencias técnicas y biología y otros tantos de informática, fueron reparados y se instalaron modernos módulos de tecnología china. Pero más allá de transformaciones físicas, la idea es llegar a las esencias del proyecto. Arturo Alfonso, director general del centro, dijo que “el interés principal es rescatar los objetivos fundacionales, la concepción del Comandante en Jefe de crear hombres y mujeres de ciencia. Por eso hemos aumentado los cursos optativos en los horarios docentes y logramos que nuestras aulas funcionen como centros de entrenamiento. Además, estamos rescatando las acciones del acuerdo conjunto entre el Mined, el Ministerio de Educación Superior y el Citma sobre sociedades científicas, formación vocacional y orientación profesional. De esta manera, se fomenta el interés de los jóvenes por las ciencias exactas. Hoy estamos entre los tres mejores centros del país con participación en concursos nacionales e internacionales y hace 10 años tenemos un 100% de ingreso a la educación superior”.

El hecho de compartir las instalaciones originales con un Instituto Preuniversitario en el Campo (IPUEC) y un Politécnico de Informática (IPI) no ha debilitado el funcionamiento de la vocacional. Según Alfonso, “esa es una fortaleza para el territorio porque hemos asumido la dirección de ambas escuelas con la misma seriedad y profesionalidad que nos han caracterizado a lo largo de los años. Les hemos inculcado disciplina e interés por el estudio a todos los alumnos, sin distinción de uniformes. Antes éramos reconocidos por tener un buen IPVCE y ahora sumamos el IPUEC y el IPI como instituciones de prestigio en Camagüey”.

Según Yamila Mesa, secretaria docente general, las modificaciones al funcionamiento interno de los IPVCE que entraron en vigor en el curso 2016-2017 inician en el proceso de ingreso a los mismos. “Primeramente, se acordó otorgar el pase directo para los  estudiantes que realicen el mejor trabajo en el Concurso Provincial de Conocimientos de la asignatura Geografía y para los ganadores de medalla de oro en los concursos nacionales de Matemática, Física, Biología y Química. Se mantuvo como índice general 88 puntos y el indicador de 90 puntos o más como promedio entre  8vo. y  9no. grados en la asignatura de Matemática y en la de ciencia seleccionada. Se modificaron las materias a examinar para el ingreso. Ahora los dos exámenes obligatorios son Matemática e Historia y el otro es opcional entre Física, Química y Biología”.

Para quienes se preocupan por las habilidades en Español, Mesa aclaró que los  elementos de interpretación, redacción y ortografía se calificarían en las respuestas de cada examen. “Una vez dentro de nuestra escuela, los educandos son seleccionados y ubicados en grupos afines a las ciencias exactas, teniendo en cuenta su elección en las pruebas de ingreso. No obstante, quienes estén interesados en prepararse para optar por carreras de humanidades, recibirán especial atención de los profesores de asignaturas de ciencias sociales.

Aulas adentro

El claustro del IPVCE es el más estable de todo el sistema de educación provincial.

Aunque prevalece el azul del atuendo de preuniversitario, ahora la Vocacional es más diversa en colores. El carmelita del uniforme de politécnico se hizo habitual hace algunos años, pero para este reportero fue una sorpresa encontrar el blanco y el amarillo de secundaria básica.

Yaselis Rivera tiene 13 años y estudia en la ESBU Antonio Maceo de el reparto Edén en la capital provincial. Su aspiración es vestir dentro de dos años de celeste y portar el distintivo del IPVCE; mientras, ya se acostumbra al calor de sus aulas y el ajetreo de los pasillos y “aéreos”. “Llevo dos semanas preparándome para el concurso nacional de Español-Literatura. Este “concentrado” nos ha ayudado a mejorar nuestros conocimientos en un ambiente diferente. La mayoría de nosotros están becados y pueden compartir experiencias y conocimiento con profes y alumnos de aquí. Quiero regresar porque tienen mucho hábito de estudio y disciplina. Es la mejor escuela de Camagüey”, nos comentó.

Por lo fluido de su diálogo y las espontáneas sonrisas, Yaselis comparte más que el gusto por el Español con Lianny Juan, aunque esta ya esté en duodécimo grado. Según la joven, “los cambios en los últimos dos cursos no han afectado a quienes buscamos un futuro en carreras de letras. Los guías saben cuáles con nuestras expectativas profesionales y orientan su trabajo en ese sentido. No han dejado de exigirme en  Física o Biología, pero saben cuál es mi prioridad y me ayudan a prepararme para el ingreso a la Universidad”.

Michel Rodríguez cursa el onceno grado, está en la especialidad de Química y no es un estudiante promedio. En 2017, a apenas meses de comenzar en uno de los grupos de concursantes en este centro, Michel obtuvo el primer lugar en la Copa Nacional, oro en el Concurso Nacional e integró, extraordinariamente, la preselección cubana de la asignatura. Hace pocos días reeditó su actuación en la Copa 2018 y, como ya superó el décimo grado, forma parte oficial del listado que puede representar a Cuba en eventos internacionales.

Para él, “las transformaciones posibilitan captar los talentos con inclinaciones específicas y hace el trabajo de especialización más viable durante los tres años de permanencia en la enseñanza. En los últimos calendarios hemos podido montar prácticas y recibir talleres en la Universidad y en otras instituciones científicas para ampliar nuestros horizontes. En ciencias teórico-experimentales como la mía es necesario el estudio de situaciones reales y en laboratorios bien equipados, y eso se está logrando con estas alianzas.

Por otra parte, los problemas que afronta el país con la falta de personal docente no han penetrado los muros que vigila la célebre estatua ecuestre del Generalísimo. El claustro del IPVCE es el más estable de todo el sistema de educación provincial. Los profesores sienten un respeto a su escuela digno de admiración y la mayoría forma parte de la plantilla fija. Incluso, los ocho educadores contratados y los tres estudiantes universitarios que imparten clases, pasaron con anterioridad por sus aulas.

Eduardo Navarro es de los profesores que más empuja para que la Vocacional sea un centro de investigación de referencia. Con su gestión se han concretado cursos optativos en la mayoría de las facultades de la UC y la Universidad de Ciencias Médicas. La participación de sus estudiantes en proyectos tan importantes como la Tarea Vida y el desarrollo forestal en el municipio Santa Cruz del Sur impactan cada vez más en la sociedad camagüeyana. Según él, “con el tiempo podremos ampliar la matrícula nuevamente porque hoy alrededor de 80 muchachos con buenas notas quedan fuera de nuestro alcance. La escuela no renunciará nunca a la idea de formar personas de bien, con un alto sentido de la unidad y la responsabilidad. No por gusto la mayoría de los casi 20 000 jóvenes que se han graduado de bachiller regresan una y otra vez para ponerse a disposición de la Vocacional”.

La voluntad política del Gobierno y el Partido del territorio también ha contribuido a fortalecer el proceso docente y los vínculos con varias empresas y organismos. Muchos de los cuadros que dirigen las principales entidades y organizaciones de masas de la provincia pasaron el centro y mantienen el compromiso con su desarrollo. Por eso en Camagüey, más allá de inconformidades y miradas pesimistas al asunto, las transformaciones en el IPVCE han sumado voluntades, y la mayoría concuerda en que lo único importante es el renacimiento en el corazón de la enseñanza preuniversitaria.

La voluntad política del Gobierno y el Partido del territorio también ha contribuido a fortalecer el proceso docente y los vínculos con varias empresas y organismos.

Las transformaciones en el IPVCE han sumado voluntades, y la mayoría concuerda en que lo único importante es el renacimiento en el corazón de la enseñanza preuniversitaria.

Los profesores sienten un respeto a su escuela digno de admiración y la mayoría forma parte de la plantilla fija.

Hoy estamos entre los tres mejores centros del país con participación en concursos nacionales e internacionales y hace 10 años tenemos un 100% de ingreso a la educación superior

Desde hace dos años, desde el Ministerio de Educación (Mined) se impulsan cambios para retornar a las concepciones originales por las que fueron creados este tipo de centros.

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