Mueren leones marinos, las iguanas marinas grandes, mientras que otras encogieron su esqueleto para sobrevivir. Las aves marinas dejaron de poner huevos. Los bosques de árboles de margarita fueron arrasados por las tormentas y en su lugar llegaron matorrales espinosos invasivos… y todo por el calentamiento global… (Fuente: New York Times News Service).
Guillermo TellPara Trump el cambio climático ya no es un invento chino
Apenas reproduzco un fragmento de un revelador estudio de lo que acontece hoy en una de las islas Galápagos donde el científico inglés Charles Darwin estudió las especies que le permitieron su aportadora teoría evolucionista, sin que pudiera imaginar lo que le esperaba a la población animal de ese territorio.
Todos los investigadores contemporáneos citados por el respetable autor del artículo publicado se suman preocupados a más de una docena de climatólogos que advirtieron en 2014 que el calentamiento oceánico rápido y extremo estaba causando que el fenómeno de El Niño fuera más frecuente y más intenso con todos sus efectos devastadores.
Pero con tantas evidencias, últimamente avaladas por 300 científicos de 13 agencias federales, el hombre más poderosos y errático del mundo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a responder con un soberbio e irresponsable “no me lo creo”.
Y en o adelante estará acompañado en ese tren de partidarios de un gradual suicidio planetario por el ya presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien ha dicho creer que “el cambio climático es una cosa de activistas que gritan” y anticipó la decisión de retirar a su país como sede de la próxima cumbre mundial del Clima y volvió a poner en duda la permanencia en el Acuerdo de París.
He aquí dos funestos paladines de la aniquilación del hábitat global de los humanos.