La Agencia de Investigación y Calidad de la Asistencia Médica de
Estados Unidos indica que el pasado año, más de 60.000 personas
murieron en el país por sobredosis de opiáceos. Mientras, en 2014,
cerca de 1.300 millones de personas fueron tratados por esta causa en
hospitales y salas de emergencia. (Fuente: BBC Mundo).
Guillermo Tell
fuera de control.
Durante ese lapso se verificó una fuerte puja de marketing y sobornos para convencer a los médicos de prescribir los opioides, y de acuerdo con una investigación del American Journal of Public Health solo en 2012, escribieron más de 282 millones de recetas para analgésicos opiáceos, incluidos OxyContin, Vicodin y Percocet, una cantidad que equivalía casi a un frasco por cada habitante de la nación.
A tenor con otra investigación mencionada entre agosto de 2013 y diciembre de 2015 varias empresas del giro pagaron más de US$46 millones a más de 68 mil médicos en todo el país través de comidas, viajes y honorarios para incitarlos a recetar opioides.
Sin embargo, en 2014 cuando se conocieron las fatídicas cifras de hospitalizados ya no era el OxyContin el que estaba entonces en su mayor uso: ahora se había dado el paso para heroína y el fentanilo, una droga de producción casera 50 veces más poderosa que la primera.
Entonces, como se expresaría en imagen popular ¿quién y cómo le pone cascabel al gato?, quién le pone coto a un proceso de peligroso consumo basado en las reglas del mercado capitalista de vender y ganar a toda costa, dejando a un lado cualquier escrúpulo, por humano que fuere. El magnate presidente lo sabe de sobra como el que más.