Las cifras que deja día tras día la crisis europea a veces no significan nada cuando aparecen datos mucho más preocupantes. Por ejemplo, que los europeos tiramos la mitad de comida que compramos cada año. En total, 89 millones de toneladas. O lo que es lo mismo, 179 kilos por cada habitante. Mientras tanto, 79 millones de personas dentro de la UE viven bajo el umbral de la pobreza. (Fuente: El Mundo)
Guillermo TellEn toda ley lo que se proyecta con el anunciado propósito de reducir a la mitad los desperdicios hacia el 2025, pinta como racional, y a su vez refleja que los tiempos del consumo despilfarrador comienza a pasar a golpe de la recesión que experimenta Europa, donde el Estado de bienestar quedó hace rato en el olvido. Todavía, según cifras expuestas, los particulares despilfarran un 42% del total, la industria el 39%, la distribución el 5% y la restauración un 14%.
Pero poco se dice acerca de los 79 millones de los habitantes europeos que viven bajo el umbral de la pobreza, y menos de los 925 millones de habitantes del planeta que corren riesgo de desnutrición. Apenas se alude a reorientar los programas de distribución de alimentos entre las personas más desfavorecidas, sin precisar por ninguna parte el cómo de tal presunta intención. Entrañaría penetrar en el capítulo de las desigualdades de este mundo y sería demasiado pedirle, puesto que se trata de reconocer las causas profundas del despilfarro y la pobreza.