Europa podría sufrir hambre en el futuro a menos que cambie sus políticas agrícolas y convierta a los productores en los protagonistas de las investigaciones en el sector, alertó un nuevo informe. Según el estudio, hay poca esperanza de que el continente logre su meta anunciada de frenar la pérdida de biodiversidad en 10 años. (Fuente: IPS)
Guillermo TellEl estudio aludido señala, por ejemplo, que mientras Francia sufre una severa sequía, las leyes europeas sobre semillas impiden a los agricultores una mayor variedad, rica en biodiversidad como respuesta al cambio climático, y lo mismo ocurre con la reproducción animal. Pero en lugar de lo que indicaría el sentido común bajo las normas de propiedad intelectual, los productores deben pagar por usar genes y tecnologías patentadas, en su mayoría propiedad de grandes corporaciones.
Algunos reconocidos autores del informe subrayan que "el tipo de agricultura que hace más dinero en el más corto tiempo va totalmente en contra del tipo de agricultura que puede alimentarnos, y que podría seguir alimentándonos" o que entre 45 y 50 por ciento de todas las emisiones humanas de gases invernadero proceden de la actual forma de producción de alimentos".
Más allá de los discursos oficiales triunfalistas y los oropeles de primer mundo, Europa pierde, atrapada en desatinos.