Carta a Dioscórides, el Autor de mi guitarra tunear (+ Video)

Rey Ugarte, Dioscórides Borges y Rosa Matos. Foto: Marta Valdés

Querido amigo:

Mucha alegría sentí al encontrarme con su foto cuando abrí mi periódico en días atrás. Con gran alivio, leí frase por frase donde la sensibilidad del periodista,1 más allá de sus propias expresiones, deja abierto el camino para que usted desnude su  historia y derrame sobre nosotros su sabiduría. No puede imaginarse hasta dónde me conmovieron sus palabras cuando se refirió al concierto que, en el año 2002, organicé en su honor para que sus vecinos, familiares y amigos, apreciaran las virtudes de una guitarra suya recién terminada, que recibí como obsequio, de manos de Abel Acosta, a nombre del Instituto Cubano de la Música.

Permítame que les cuente a quienes suelen asomarse a esta columna que, desde el primer acorde, la guitarra se mostró noble, dócil ante mis dedos tan delgados, frágiles ya por la edad. Supe que se trataba de una especie de trabajo resultante de los conocimientos adquiridos por un constructor de instrumentos residente en Las Tunas, en el curso impartido en La Habana por un luthier mexicano, y me vino a la mente la idea de hacerla sonar públicamente en el lugar donde está radicado el modesto taller de su Autor. La idea era desarrollar un programa donde el instrumento hiciera gala de sus virtudes como acompañante de música popular y, también, como ejecutante de música de concierto escrita para guitarra. Escogí al excelente guitarrista que se especializa en mis canciones -Rey Ugarte-para secundarme en la interpretación de la primera parte del programa y me dirigí a la inmensa Rosa Matos (tunera orgullosa además) para armar un concierto donde presentamos, un grupo de canciones mías y una selección de piezas para guitarra de Ñico Rojas, Leo Brouwer y Eduardo Martín, entre otros. Acudí al Maestro y muy querido amigo Roberto Chorens quien, no sólo, hizo posible las coordinaciones entre instituciones en ambas provincias sino que, además, se puso al frente de la aventura.Ya en Las Tunas, escogimos como apropiado, por lo cálido y hermoso, el patio de una institución en cuyas paredes podía apreciarse el trabajo de los artesanos del lugar.

Dioscórides observa la interpretación de Rosa Matos. Foto: Marta Valdés

Querido Dioscórides:

Fue tan lindo el ensayo  en que usted nos honró con su presencia, como el concierto que no se nos olvidará ni a usted ni a quienes nos confabulamos para hacerlo posible, y quisiera resaltar lo insólito que resulta, para un guitarrista, el hecho de poder tocar un instrumento en público y, mientras se esmera en sacar de él los más tiernos, claros, impetuosos, sosegados, oscuros o llamativos sonidos, saberse privilegiado con la presencia de quien seleccionó, midió, cortó, tensó cada uno de sus componentes para hacer posibles todas las resonancias habidas y por haber.

Querido Dioscórides:

Como usted ve, he bautizado esta guitarra tan querida con el nombre de la tunera. Ella ha resultado, para mí, confidente y cómplice, compañera valerosa en el empeño de inventar la ilusión acústica que hizo posible a un adolescente sin luces para la música, trenzar algunos sonidos que le hicieron  sentirse, de algún modo, aprendiz de guitarra (experiencia inolvidable que, aún, me saca alguna que otra lágrima). Ella me dio firmeza y seguridad para romper el hielo espeso que no dejaba aflorar unas canciones todavía esperanzadas en la calidez de una cuerda tercera "al aire" o el cristal de una prima en el séptimo traste, para entrar a la vida. En fecha muy reciente, la tunera ha merecido los elogios de la compositora Ela O'Farrill y el guitarrista Rey Montesino. Aquí en mi casa vive, bien cuidada, junto a la mariposa de Castillo (que en Gloria esté) y la japonesa2. Gracias por recordarnos. Mucha salud, valor, inspiración,  fuerza y buena suerte en su reclamo de materiales y condiciones para poder continuar su obra.

Almendares, madrugada del 5 de agosto de 2012, en luna llena

Notas

1.- José Luis Estrada Betancourt, en Juventud Rebelde, domingo 22 de julio de 2012, pág. 8

2.- Obsequio del Instituto Cubano de la Música en ocasión de habérseme otorgado, en 2007, el Premio Nacional de Música

En Video, Rosa Blanco interpreta "Un día de noviembre", de Leo Brouwer