Eduardo Martín en la guitarra de Cuba (+ Video)

En aquellas tardes sanas, inolvidables, apareció un buen día y muchos otros días, el dúo de guitarras Confluencias, uno de cuyos integrantes, Eduardo Martín, nos cautivaba con el carisma de sus obras.

Silencioso, siempre sonriente, lo conocí comenzando la década de los 90 o quién sabe si un poquito antes (no es preciso aclarar a qué siglo me refiero). Yo, en defensa de unas canciones que los empresarios, programadores -etcétera- declaraban que no les gustaban a nadie, le había pedido permiso a Raquel Revuelta para colocar una de mis sillas debajo de la mata de zapote que había en el patio de la casa de ensayos de nuestro Grupo Teatro Estudio (ayer la llamábamos "la casa de Línea" y hoy la caracterizan como "la Casona") y anunciar lo que sería La peña de Marta Valdés. Allí, con el concurso de los actores, el aliento de La Burke (punto fijo los sábados a las 4) mi guitarra y el talento de Pável Urquiza, un joven compositor todavía desconocido e igualmente rechazado en los medios festivaleros o de mercado, habría espacio para que mucho talento desconocido y aún desprogramado, pudiera verificar el grado verdadero de comunicación que nuestra música era capaz de lograr en el contacto con unos asiduos de todas las edades que llegaban puntuales, ávidos de beberse lo que en otros ámbitos no encontraban (incluyendo un té, una manzanilla o una cañasanta colados y servidos por mi hermana).

Toda esta vuelta la doy para contarles que, en aquellas tardes sanas, inolvidables, apareció un buen día y muchos otros días, el dúo de guitarras Confluencias, uno de cuyos integrantes, Eduardo Martín, nos cautivaba ya con el carisma de sus obras y las virtudes de su ejecución. El músico creció como compositor y su obra figura, hoy por hoy, entre las más cotizadas a nivel internacional, en el ámbito de la creación para guitarra. Creció luego, también, como ser humano y nos regaló una familia donde figuran dos de los talentos jóvenes más reconocidos del momento musical que vivimos en Cuba; su hijo Darío, pianista, y su hija Galy, a quien podemos apreciar como solista e, igualmente, formando dúo de guitarras con su padre.

Eduardo Martín ha desarrollado una importante trayectoria como divulgador de la mejor música para guitarra creada en nuestro país así como en el campo docente, como formador y orientador de talentos jóvenes. No me refiero, solamente, a su ejecutoria profesional como docente sino a ese matiz que comporta su entrega generosa; a esos valores como ser humano, presentes en cada una de sus iniciativas, en cada una de sus acciones.

Se inicia en todo el país, a las puertas de una nueva edición de Cubadisco, con la proa puesta hacia los instrumentos musicales que peinan cuerdas. Previo a este acontecimiento, vimos a Eduardo Martín cerrar filas, hombro con hombro, con otro fiel cultivador del instrumento, el Guajiro Miranda, y propiciar, en el Instituto Superior de Arte, un trabajo de taller para jóvenes guitarristas, enfocado al papel del músico acompañante, que-sin duda-ofrecerá, a la corta y a la larga, incontables frutos.

Nada mejor, este primer domingo de mayo, que poner oído atento y abrir el corazón, a una muestra de la obra creada por este músico. Eduardo Martín nació en La Habana, en 1956.

Almendares, 6 de mayo de 2012

En video, "Hasta Alicia baila", interpretado por Eduardo Martí y el dúo al Duo "Akros", integrado por las jóvenes virtuosas cubanas Ana Lilian Báez y Galy Martín.