Cuando Frank Emilio, verdaderamente ilusionado, grabó las composiciones de Ignacio Cervantes de donde se ha seleccionado la muestra que estamos sometiendo hoy a la consideración de ustedes, había transitado por las más disímiles formas del pianismo. Discípulo de César Pérez Sentenat (condición que le llenaba de orgullo), venía de regreso, no solo del repertorio universal, no solo de la recia aventura danzonera que va desde Antonio María Romeu a Arcaño y sus Maravillas, o de los eufóricos descubrimientos, en sus años de adolescencia, que fijaron maneras de interpretar esa modalidad de nuestra música vocal e instrumental concebida en algunos barrios habaneros y abarcadora de casi todas las formas habidas y por haber en aquella década de los cuarenta del siglo pasado (canción, bolero, mambo, guaracha) cuyos rasgos se codificarían, en lo adelante, haciendo uso del término "feeling"; venía a nuestro encuentro, no solo afianzándose en un dominio sui generis del bluess sino en una firme voluntad de no fallarles a sus raíces, la cual le había conducido ya a grabar un disco de larga duración interpretando a Manuel Saumell.
Si alguien acometiera la tarea descomunal de reunir y divulgar historias relacionadas con las vidas de músicos cubanos, hallaría en la de Frank Emilio motivos para no salir de su asombro al asomarse a sus geniales dotes de improvisador que contaban, entre otras virtudes, con un control absoluto del tiempo de duración requerido para elaborar algún pasaje; su tesón y fuerza de voluntad que le permitieron -gracias al auxilio de su gran amigo y mejor músico Armando Romeu, quien aprendió a leer y escribir música en el sistema Braille con el propósito de transcribir partituras que permitirían a Frank Emilio ejecutar obras de gran complejidad- hacer realidad su sueño de interpretar, con la Orquesta Sinfónica Nacional, el Concierto en Fa, de George Gershwin.
De regreso de algún Estudio Federico Chopin, del solo del danzón La flauta mágica de Antonio María Romeo, de Los ojos de Pepa, de Manuel Saumell, del Rico melao de Jorge Mazón, de La gloria eres tú, de José Antonio Méndez, de algunos standards endiablados como How high the moon o profundamente sentimentales como My funny Valentine, aceptemos figurar como invitados de excepción al convite por el aniversario 90 de su natalicio, en este diálogo donde el pianista Frank Emilio Flynn se hermana, ya grande entre los pilares de la música cubana de todos los tiempos, con el compositor Ignacio Cervantes.(Continuará)
La Habana, 17 de abril de 2011