Voy a hacer uso, no sin una verdadera sensación de nostalgia, de la práctica de no acentuar la palabra "solo" y los demostrativos, que tanto me esmeré en cuidar desde los tiempos de mi vida escolar. Todo, para subrayar que este encuentro semanal que decidí titular Palabras, comenzó a vivir el primer domingo de noviembre de 2009 y está (como dicen ahora) "de cumpleaños".
Este cumpleaños no lleva velas sino la luz encendida de mi cuarto de trabajo --síntoma de que a mi edad no he perdido la gracia de trasnochar-- posiblemente ocasionando algún fastidio a mis nobles vecinos. Para ellos, mi primer gesto de agradecimiento en este día. A quienes se asoman y dejan comentarios; a quienes se asoman y se quedan en silencio, les aseguro que este primer domingo de noviembre me hubiera gustado ser decimista para poder decirles más de cuatro cosas, también a modo de agradecimiento, por dejarme el buen sabor de no haber echado mis desvelos en saco roto.
Qué bueno que me acompañen en el gusto por reanimar la memoria y por no hacerse de la vista gorda ante el talento joven o pasar por alto la posibilidad de resaltar los valores millonarios de quienes no codiciaron la fama y son, verdaderamente, memorables. Espero que la vista y el pulso me acompañen, que la memoria, la inspiración y el amor que, tanto ustedes como yo profesamos hacia lo nuestro, se mantengan al centro mismo de este quehacer, mucho más a las puertas del año 2011, plagado de asombrosas efemérides para la música cubana cuyo realce se convertirá, seguramente, en un objetivo común. Más de una vez, han sido ustedes quienes, a partir del tema seleccionado por mí, han elaborado conceptos o aportado datos o ayudado a enmendar esos pícaros errores que se le escapan a Satanás por debajo del tridente y nos hacen pasar la pena. Más de una vez, he podido desempolvar la historia de uno de nuestros grandes o revolver la gaveta de mis propios recuerdos, gracias al reclamo de alguno de ustedes.
Quienes hemos permanecido a lo largo de un año involucrados en este juego de Palabras (que no es juego), a estas alturas tendremos bien organizados nuestros respectivos inventarios de puntos de vista. Ojalá que también el ánimo se alerte y continuemos haciendo posibles estos encuentros donde no se vale poner en riesgo el más mínimo gesto que sea capaz de torcer las coordenadas que ustedes mismos se han ido encargando de dejar bien definidas.
Con un inevitable nudo en la garganta, con el corazón apretado a raíz del trágico destino de quienes perdieron la vida esta semana en el accidente aéreo ocurrido al centro de la Isla; con el sabor amargo que nos produce la pregunta que no sabemos a quién formular acerca de ese infortunio que azota sin tregua a nuestros hermanos haitianos y cuyo fin, al parecer, no está previsto, cierro la jornada de este primer aniversario nuestro que tantas razones tiene para no pasar por debajo de la mesa y, rememorando el sentido de su primera aparición en el sitio Cubadebate, pensando ahora en quien ha tenido a bien dejar sus comentarios con nombre y apellido así como en ese quién sabe quién, sujeto y objeto de mis desvelos, y aprovechar la ocasión para personarme de todo corazón a las puertas de su casa, con seguridad y firmeza, sencillamente para dar gracias.
Almendares, 7 de noviembre de 2010