Trance, posesión, transportación… ¿conexión?

Entrevista a Hermín Solás. Santero venezolano. Fragmento.

Rosa María de Lahaye- ¿Hermín hablamos sobre el trance, la posesión? ¿Conoce si acá en Venezuela se concibe como en Cuba o sufre algunas variaciones?

Hermín Solas- Ese es un tema en perenne debate por todo lo que implica dentro y fuera de la comunidad religiosa, en Cuba y aquí. Para muchos, religiosos y hasta estudiosos del tema, se trata de un estado de alteración de la conducta. Una manera en que la persona transforma su proceder habitual, pues adquiere, adopta la identidad de seres diferentes de él, pero que no les son ajenos. La explicación que sigue no es muy coherente en todos los casos, pero, ahí vamos, le daré mi versión. La que he aprendido más en la práctica diaria, que en los libros. Pues como le comento es bien polémica la cosa.

Siempre hay observaciones sobre el que actúa con más profesionalidad, o el que lo hace tomándose más libertades o licencias. En Cuba hay seriedad en esto, y acá en Venezuela también se trabaja responsablemente, pero, como en cualquier lugar, te encuentras los farsantes y los impostores, y no tengo nada que decir de los escogen el camino equivocado. Allá ellos. Sí he oído y leído de "reservas" de los religiosos de acá sobre algunas prácticas cubanas, pero, tampoco me hago eco de la desunión. Creo que los que profesamos estas religiones debemos apretar fila en cualquier lugar que estemos. ¿Está de acuerdo conmigo?

R.M.- Claro que sí. ¿Hermín es usted de acá de Yaracuy?

H.- No, soy margariteño, pero siempre hago los trabajos importantes aquí, pues me parece que es donde deben hacerse, en la montaña de María Lionza.

Le decía que el trance o la transportación, (como también le llaman), es una especie de perturbación en la conducta habitual del religioso. Se consigue por voluntad de la deidad en algunos casos, en otros casos se hace por sacrificio, y en algunos pocos,  por un pacto del religioso con sus ancestros. Es lo que veo a  mí alrededor. Mis padrinos siempre me dijeron, que no podía estarme preocupando demasiado si no lo conseguía, que por algo sería, que todo a su debido tiempo llegaba.

R.M.- ¿Perturbación en qué sentido?

H.- Bueno, piense usted, se trata de alcanzar la perfecta comunicación con fuerzas espirituales que no están en nuestro espacio vital y cotidiano. Ese esfuerzo, consciente o no, de lograr tal interacción, perturba la psiquis de la persona. De hecho, todos no lo logran. Y los que se montan, (como también suele expresarse), luego no recuerdan o recuerdan muy poco lo sucedido durante ese tiempo. La explicación es que dejan de ser ellos, para ser dominados por entes espirituales. Es un poco difícil de explicar con razonamientos lógicos, porque nada de lo que acontece en la ceremonia o ritual del trance, está preconcebido, ni está dictado por una norma. Las santeras y santeros que habitualmente sirven de puente espiritual entre nosotros y los ancestros, sufren un deterioro tremendo de sus fuerzas mentales y físicas. Yo mismo le puedo hablar del tema en mi condición de observador, pero nunca después que he sido poseído. Lo que le puedo confirmar es que cuando regreso a mi estado normal, siento el peso de un agotamiento extremo, y me recupero días después. Se lo puedo describir semejante a una pelea entre dos, en que finalmente uno domina por completo al otro.

R.M.- ¿Igual los babalaos?

H.- Para los babalaos es diferente, pues no lo necesitan, al menos en los términos que estamos acostumbrados. Para ellos esto no existe. Morirían, según tengo entendido, si lo pretendieran, o mejor dicho, si lo consiguieran. La conexión de los babalaos está marcada por la introspección, la calma, la serenidad. Para hacerme explicar, ellos no pueden caer en trance porque son la razón, la cabeza de esta religión, y no pueden perder la conciencia en ninguna circunstancia. Su sabiduría les impide conectarse. Creo que este asunto se trata de igual forma en Cuba y aquí en Venezuela.

Hay algunas otras cuestiones que no se revelan.

R.M.- ¿Tabú?

H- No. Cuidados que debemos tener. La protección es dentro y fuera de la religión. Sobre esto podemos hablar más adelante en profundidad.

R.M.- De acuerdo. Gracias.