¿Culturalmente correcto? (+ Video)

Cuando vemos la labor internacionalista de nuestros médicos por todo el mundo, no nos queda otra que pensar lo que ese batallar demanda.

En conversaciones con médicos que partían y regresaban de sus servicios internacionalistas, hemos sabido de la necesidad e importancia que estos profesionales tenían del conocimiento exhaustivo de las culturas que enfrentaban en sus misiones.

Todos coinciden en reconocer que al llegar a tierra extraña, y más extraña cuando el idioma es una barrera, los tropiezos son de toda índole; pero, cuando en el lugar de consulta no se dominan los símbolos elementales de los nativos, aquellos tropiezos se convierten en desorientación. El desconcierto puede explicarse por el escaso conocimiento y habilidades para el trabajo de intervención comunitaria. En ocasiones la hostilidad del clima, la geografía del lugar al que se llega, la marcada resistencia (al principio) a interactuar con los líderes formales e informales de las comunidades (curanderos, boticarios, comadronas, etc.), el desconocimiento de los dialectos que se hablan, de las normas, costumbres, tradiciones y religiones locales, entre otros, hace que se repiense en una medicina de alianzas.

Se sabe de innúmeros centros de salud en el mundo que demandan con urgencia los servicios ordenados de intermediarios culturales o de expertos para entenderse con buena parte de la población.

Hemos escuchado en alguna ocasión: -"no se trata solamente de utilizar la terminología correcta...hace falta, además, ser culturalmente correcto". ¿Qué es lo culturalmente correcto? ¿Existe?

Incluso cuando se estudie el idioma local, también habría que calar hondo en otras coordenadas culturales.

No se hacen esperar nuevas interrogantes asociadas, un tanto más complicadas: ¿Existe reconocimiento y acato por las creencias y las tradiciones sobre la salud de las diferentes comunidades humanas? ¿Cómo son valoradas y tratadas por la cultura dominante las tradiciones y las creencias sobre la salud y la enfermedad inherentes a las culturas subalternas? ¿Qué relación guardan las prácticas médicas tradicionales con las ciencias médicas? ¿Se excluyen mutuamente? ¿Se complementan? ¿Se integran?

Gobiernos como el de Venezuela, han legislado el derecho de los pacientes indígenas a recibir tratamientos culturalmente apropiados. Que sean respetadas sus creencias, incluso, se les tenga en cuenta las creencias y las normas culturales de cada grupo cuando asistan a hospitales o a cualquier otra unidad de atención.

Pero aún cuando no exista esa voluntad política, los profesionales de la salud, desde la base, pueden ayudar a que se vaya cerrando la brecha que separa las múltiples formas de curación. Todas ellas tienen mucho en común. Tienen en común la poderosa influencia psicológica de la presencia de los curadores ante los pacientes y su actitud mental ante su enfermedad; tienen en común muchos de los procedimientos terapéuticos que se emplean, las medidas que se toman, la administración de numerosas sustancias de diversos orígenes, por tanto, ambos no son productos culturales aislados e independientes.

Pero el asunto más importante en que se fundamenta esta alianza, esta búsqueda de la medicina de suma o de asociación, es saber que el 80% de la población mundial no tiene pleno acceso a los servicios de la medicina científica y, por tanto, el medio que tienen  de atención, el único posible, es la medicina tradicional local.

Veamos un video, harto elocuente, en que uno de nuestros médicos en medio de su trabajo profesional, pacta con un curandero en Haití. Claro está que ello nunca va implicar que el médico tenga que nativizarse, ni cambiar los patrones, las enseñanzas y las normas que aprendió en la escuela de medicina. La cuestión es otra. Él debe  negociar e intercambiar espacios con el curandero, personaje que tiene un prestigio ganado por muchos años en la comunidad. Alianza con la que todos ganan.