INTERVENCIÓN DE DEBORAH RIVAS SAAVEDRA, VICEMINISTRA DEL COMERCIO EXTERIOR Y LA INVERSION EXTRANJERA DE LA REPÚBLICA DE CUBA.
Gracias Presidente.
Cuba agradece a la CEPAL su convocatoria a este espacio indispensable para reflexionar colectivamente sobre los desafíos estructurales que enfrenta nuestra región y sobre las oportunidades que debemos construir de manera conjunta.
Agradecemos a la República Dominicana y su pueblo por la excelente organización de este evento y sus atenciones a las delegaciones.
Los documentos comentados por el Secretario Ejecutivo de la CEPAL los consideramos efectivamente pilares para América Latina y el Caribe, y valiosos instrumentos de continuidad del trabajo de la Comisión, los que permitirán impulsar y gestionar de forma integrada y efectiva las nuevas transformaciones necesarias para alcanzar las metas de desarrollo en este momento decisivo.
Las rupturas geopolíticas, la aceleración tecnológica, las desigualdades persistentes y las crecientes limitaciones de acceso a financiamiento, condicionan nuestra capacidad de aplicar esas recomendaciones y limitan la posibilidad de avanzar con mayor rapidez hacia modelos de desarrollo más inclusivos, resilientes y sostenibles.
Para Cuba, el enfrentamiento a estos desafíos y el logro del desarrollo sostenible deseado, se agrava por un obstáculo externo, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos por casi 7 décadas, recrudecido con las Órdenes Ejecutivas de ese Gobierno en 2026, que han intensificado el cerco energético contra Cuba y restringido el acceso a tecnologías, equipamiento industrial, financiamiento y oportunidades de cooperación.
Es conocido que, mediante medidas sucesivas, el gobierno estadounidense ha ido agregando prohibiciones a todos los países respecto a productos y servicios que no pueden exportarse o transportarse a Cuba. Miles de contenedores han sido detenidos en diversos puertos, muchos de ellos con alimentos, medicamentos y dispositivos médicos, incluyendo los contratados por compañías privadas cubanas.
Recientemente, el gobierno de los Estados Unidos, como parte de su política de asfixia y castigo colectivo al pueblo cubano, emitió nuevas medidas financieras, educacionales y de viajes, que establecen acciones directas y medidas secundarias para intentar aislar a Cuba del comercio internacional y privarla de su sustento diario y su desarrollo económico.
En un hecho insólito que una superpotencia unilateralmente infrinja integralmente la libertad de comercio y navegación, en total violación de las Normas de la Organización Mundial del Comercio, y en específico, de su Acuerdo Multilateral sobre Facilitación del Comercio.
El sector privado cubano, aquel que algunos funcionarios norteamericanos dicen que quieren ayudar para su desarrollo, ha sido desposeído de sus derechos comerciales y se han bloqueado sus cuentas en los bancos norteamericanos.
Estas medidas coercitivas unilaterales, de carácter extraterritorial, afectan directamente la estabilidad macroeconómica de mi país, la producción industrial, la transición energética, la digitalización y la calidad de vida de la población. Constituyen el principal obstáculo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y para la implementación de políticas públicas orientadas al bienestar de nuestro pueblo.
Cuba no está cruzada de brazos, hemos emprendido, coincidentemente, profundas Transformaciones Económicas y Sociales que permitirán recuperar nuestra economía y abordar las necesidades de nuestra población, cuyo bienestar, continúa siendo el principal objetivo de nuestro modelo de desarrollo. Estas transformaciones incluyen todos los ámbitos propuestos por la CEPAL.
En este contexto, la integración regional adquiere una importancia estratégica para una gestión efectiva de las transformaciones. La región necesita actuar con mayor cohesión para fortalecer cadenas de valor, ampliar mercados, promover la innovación y mejorar la inserción internacional.
Cuba reafirma su voluntad de continuar trabajando con los países hermanos en iniciativas de cooperación regional, Sur‑Sur y Triangular, que permitan compartir experiencias, fortalecer capacidades institucionales y avanzar hacia un desarrollo más justo y equitativo.
Los gobiernos e instituciones aquí presentes saben que esto no es un mero discurso, la cooperación cubana en salud ha salvado muchas vidas en la región y otros confines; ha devuelto la visión a millones; identificado los discapacitados para su especial tratamiento; enseñado a leer y escribir en varios idiomas; ha formado a profesionales extranjeros en disímiles materias; ha brindado asistencia técnica en temas de alto contenido científico y humano, y lo seguiremos haciendo; compartimos lo que tenemos y no lo que nos sobra.
Asimismo, defendemos la necesidad de un financiamiento internacional más justo, inclusivo y accesible, que reconozca las vulnerabilidades reales de los países de renta media y supere el uso exclusivo del PIB como criterio de acceso a recursos. La región requiere instrumentos financieros que permitan impulsar la transformación productiva, la transición digital, la infraestructura sostenible y la resiliencia macroeconómica.
Excelencias:
A pesar de las sanciones y medidas que el gobierno de los Estados Unidos aplique a Cuba, las transformaciones económicas y sociales que nos hemos propuesto, son un incentivo para el empresariado nacional y extranjero, el que mantendrá su empeño en lograr la recuperación de la economía en beneficio de la población cubana.
Nuestros logros en todos los sectores, como hasta hoy, seguirán siendo compartidos con la región latinoamericana y caribeña y todas las naciones del mundo.
Cuba participa en este diálogo con la convicción de que las verdaderas transformaciones de la región podrán lograrse incorporando la cooperación, la solidaridad y la integración para enfrentar las rupturas que caracterizan esta nueva era.
Reiteramos nuestra disposición a contribuir activamente a los debates y a trabajar junto a los Estados miembros para construir una región más fuerte, más unida y más justa.
Muchas gracias.