África en su día: Historias de magia y verdad (+Video)

Historias de África. Foto: Cortesía de la autora.

A otra vuelta del sol, regresamos para celebrar el Día de África, el continente de todos, el lugar primero de la vida. Tan única como diversa, África enamora desde el dolor hasta el encanto. Es un planeta en sí misma de historias que esperan ser escuchadas y aprehendidas. África es una maestra que espera enseñar al alumno que está listo para aprender.

Benjani, sudafricano venda experto en explicar los misterios de las serpientes, cuenta de la mamba negra y las astucias de las mujeres que en su aldea de Limpopo, para no ser mordidas decidieron caminar con baldes de agua caliente sobre sus cabezas. Nada las detiene para cumplir el arduo deber de vivir. Y cuenta cómo el veneno de la serpiente que escupe la noche en los ojos, se neutraliza con la leche de la madre recién parida. Hasta del pecho de una madre brota luz.

Andries, un afrikaner arregla el carro de un cubano. Su peculiar curiosidad lo lleva a descubrir su origen y con una fascinación espinosa confiesa: “y pensar que me frustré de no ir a la guerra contra ustedes. Eran nuestros mayores enemigos… y ahora míranos aquí”.

Johan, otro afrikaner, por azares humanos coincidió en empeños comunes del saber con una cubana. Terminó renombrándola con cariño: “maldita cubana”. Una tarde le reveló, que aún recordaba el viaje que nunca hizo a Angola y que ella era la primera cubana que conocía. Al año de bregar como marineros en búsqueda de la misma meta, por ella había aprendido a amar a Cuba, a admirarla, a respetarla, a preguntar y a despertar.

Thabo, un pedi cuando la nostalgia se aferra a una lágrima, recomienda ir al pie de un árbol grande, si no hay un baobab cerca. Allí siempre aguardan los ancestros para mitigar dolores y responder a lo que los vivos no alcanzan. Los muertos, resguardan desde allí. Vigilan para guiar.

Andile, es un zulú de pocas palabras, cuyo mayor tesoro son sus memorias. El amor por el jazz es la única herencia de su padre. Le quedan los recuerdos de persecusión y muerte en la que el Apartheid casi le quitó todo, menos la fe. Solo guarda una foto. El resto quedó bajo la tierra cuando la bestia de cuatro ruedas una y otra vez le barría la casa de metal improvisada en medio del sueño. El único equipaje: el corazón… ¡y a huir! De historias está lleno. A veces se le desbordan. En medio de la crueldad más férrea del pasado, el arte no admitía barreras. Llegaba de cerca o lejos y salvaba instantes. Recuerda a la tía Thandi contando cómo cuando era niño, en medio de los desvelos y el castigo por llevar la noche en la piel, en los townships5, los vecinos se extasiaban escuchando a “Beny Mor”… nuestro Benny Moré.

La valentía de sus hombres. Foto: Cortesía de la autora.

He recibido estas historias de África, con la fascinación de los niños por los cuentos frente al fuego por la maravilla. Magia o verdad, son una escuela. Estando a solas, Martí susurra: “Y así son los hombres, que cada uno cree que sólo lo que él piensa y ve es la verdad, y dice en verso y en prosa que no se debe creer sino lo que él cree, lo mismo que los cuatro ciegos del elefante, cuando lo que se ha de hacer es estudiar con cariño lo que los hombres han pensado y hecho, y eso da un gusto grande, que es ver que todos los hombres tienen las mismas penas, y la historia igual, y el mismo amor, y que el mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento”.

La resistencia de su gente. Foto: Cortesía de la autora.

El optimismo de sus mujeres. Foto: Cortesía de la autora.

En video, más historias de África: