Foto: Tomada del perfil de Facebook del autor
Hacemos un alto en las crónicas de los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe para comentar sobre béisbol, que tiene temas en casa bien ardientes como el inicio de los play off el 8 de julio, la clasificación hoy de Ciego de Ávila y la eliminación de la repatriación para jugar en certámenes deportivos nacionales.
Vayamos por parte, porque ninguno de los tres está exento de polémicas.
Para muchos resultó sorpresivo adelantar el inicio de la postemporada para el propio día de la clausura de los Centrocaribes, pero la lógica indica que si el béisbol en San Salvador termina este sábado hay tiempo suficiente de descanso. Si además, las lluvias en esta época del año pueden alargar más de los deseados este tramo conclusivo y el calor de las dos de la tarde se empeora con el verano, bienvenido el 8 de julio.
Queda por ver cómo podrán transmitirse por televisión y radio cuatro partidos diarios con inicio simultáneo a las dos de la tarde, como sucederá en la segunda, cuarta y quinta fecha de cuartos de final. Quizás si la electricidad en algunas provincias lo permitiera se pase alguno a horario nocturno, pero igual es un rompecabezas que se aligera en semifinales cuando son apenas dos encuentros.
Sin apartarme de este punto, ha resultado sumamente cuestionado por colegas y aficionados que los juegos reprogramados no hayan tenido para algunos conjuntos el nivel de importancia deseado, a partir de usar jugadores de reserva, dígase Las Tunas y Pinar del Río contra Ciego de Ávila. Lejos de entender los razonamientos esgrimidos por los mentores, lo real es que esto solo es posible evitar si las suspensiones se pudieran recuperar en el propio campeonato y no en rondas de consuelo. Siempre quedará para algunos la suspicacia de elegir rivales, aunque eso perjudique a otras formaciones, como ahora a Mayabeque.
En cuanto a la actualización de la política de participación en el sistema competitivo nacional, sin el requerimiento de repatriarse, vale decir que “nunca es tarde si la dicha es buena”, aunque el INDER debió ser más proactivo a partir de las señales claras que va dando el país en su relación con la emigración; y no esperar que el fenómeno les tocara a las narices para revisar y enmendar algo que a todas luces era contradictorio, pues se podía representar a Cuba en lides internacionales y no jugar en nuestros escenarios en casa.
Hay quien sigue pensando que el tema se concretó porque se trataba de un jugador mediático como Yasmani Tomás. Pero eso sería reducir el fenómeno a una necesidad que, tal vez más en el béisbol que en otras disciplinas, necesita el deporte cubano a partir de la realidad migratoria que vive la sociedad cubana, de la cual no escapa la actividad física y el alto rendimiento.
Es cierto que Tomás se oficializará con Industriales para los play off y eso atraerá público y espectáculo; pero podrán hacerlo otros ahora y muchos más hacia la Liga Elite o la próxima Serie Nacional. Asimismo, pudiera pasar en torneos de lucha, voleibol, boxeo, balonmano, fútbol, baloncesto, entre otros deportes, que han sufrido bajas numerosas en filas nacionales.
Pronto volveremos sobre el tema. Es apenas un alto para que el calor del béisbol no nos abandone.
(Tomado del perfil de Facebook del autor)