Esperanza... Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Feliz Navidad a quien cultiva nidos de pájaros en el alero de la utopía y colecciona en el espíritu las acuarelas del arcoíris. Y a todos los que transitan por los caminos interiores y no les temen a las curvas abisales de la oración.
Feliz Navidad esperanzas. También a los que se recuestan en lechos de hortensias y bordan alfombras de ternura como los delicados hilos de los sentimientos.
Feliz Navidad a quienes traen a las espaldas aljabas repletas de relámpagos, aspiran el perfume de la rosa de los vientos y llevan en el pecho la añoranza del futuro. También a los que siembran indignaciones, se sumergen todas las mañanas en las fuentes de la verdad e identifican en el laberinto de la vida la puerta que los sentidos no ven y la razón no alcanza.
Feliz Navidad a quienes bailan impulsados por los sueños propios y nunca dicen sí a las artimañas del deseo. A quienes ignoran el alfabeto de la venganza y nunca pisan la trampa del desamor, porque saben que el odio destruye primero a quien odia.
Feliz Navidad a quien despierta todas las mañanas el niño dormido que lleva adentro. Y a los artífices de la alegría que, en medio del calor de la duda, mueven la manivela de la fe.
Feliz Navidad a quien recoge trozos de rencores por las calles para tirarlos al basurero del olvido y guardan recatados sus ojos en el rincón de la sobriedad. A quien, ante el espejo, se descubre bello en el rostro del prójimo.
Feliz Navidad a todos los que saltan la suiza con la línea del horizonte y se ríen de las exageraciones de quienes pregonan el fin de la historia. Y a los que suprimen la letra erre del verbo armar y rechazan ser rehenes del pesimismo.
Feliz Navidad a los que hacen del estiércol el fertilizante de su cantero de lirios. También a los poetas sin poemas, los músicos sin melodías, los pintores sin colores y los escritores sin palabras. Y a todos los que nunca encontraron a la persona a quien declararle todo el amor que los fecunda en gravidez inefable.
Feliz Navidad a los ebrios de trascendencia y a los hijos de la misericordia que duermen arropados por la compasión. Y a quien no se deja seducir por el perfume de las alturas ni escala los picos donde anidan los buitres.
Feliz Navidad a quien promueve en el lecho nupcial una liturgia eucarística carente de pudores y transustancia su cuerpo en copa para inundarlo con el vino embriagador de la pérdida de sí en el otro. Y a quien corrige el error del poeta y sabe que el amor no es eterno mientras dura, sino que dura mientras es tierno.
Feliz Navidad a los que reparten a Dios en rebanadas de pan e invitan a los hambrientos a la mesa hecha con las tablas de la justicia y cubierta con una toalla bordada de complicidades.
Feliz Navidad a quienes secan lágrimas con el consuelo de la fe y plantan en el suelo de la vida las semillas del porvenir. Y a los que crían hipocampos en acuarios de misterio y se emborrachan de chocolate en la orgía pascual de la lucidez crítica. Y a todos los que, con la cara libre de los maquillajes de Narciso, se arrodillan ante la dignidad de los carboneros.
Quiera Dios que renazcamos con el corazón diseñado en forma de pesebre para abrigar al Niño que arrulla nuestra esperanza.